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Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Cómo mejorar la raza

Octavi Pereña
Octavi Pereña
sábado, 15 de mayo de 2010, 06:48 h (CET)
Un alcalde neocelandés, bastante problemático por sus decisiones, ha propuesto una solución para resolver el problema de los abusos que sufren los niños desprotegidos: Esterilizar las clases inferiores”. El alcalde Michael Laws ha dicho que los hijos de drogadictos y criminales que reciben subsidios tienen pocas probabilidades en la vida y son el blanco de abusos. Con cinismo ha sugerido que esterilizar a sus padres es la mejor solución. Si se diesen a ciertas personas 10.000 dólares a cambio de esterilizarse, entonces la sociedad viviría mejor.

Habría menos niños y disminuirían los problemas sociales. Para justificar esta actitud el alcalde Laws ha dicho que “los métodos liberales” de tratar el problema han fallado. No hace falta decir que los defensores de la salud infantil han puesto el grito en el cielo y han tildado las declaraciones de Laws de “draconianas” y “totalitarias”.A su vez Janfrie Wekin, del Grupo de Acción contra la Pobreza Infantil, ha dicho:”Cuesta entender que un hombre inteligente que gobierna una ciudad pueda hacer sugerencias tan reprensivas “.

No es extraño que una persona inteligente pueda decir barbaridades como las dichas por el alcalde Laws. No nos confundamos, los títulos académicos no garantizan sensatez a quien los posee. Sólo tapan temporalmente la estupidez que se esconde en su corazón.

El alcalde Laws está preocupado por los abusos que se cometen contra los niños en la ciudad que gobierna. Es un sentido es buena esta inquietud. Por el otro, es un peligro porque los métodos que propone no son correctos y pueden perjudicar todavía más la trágica condición en que se encuentran los niños vejados. La excesivamente severa propuesta de esterilizar a las clases inferiores no es apropiada porque limita los autores de los daños infantiles a un determinado sector social. La decisión no es correcta porque es en el corazón de todas las personas, sin excluir a nadie ni a ninguna clase social por privilegiada que sea, en donde nacen los daños que se hacen a los niños. Del corazón, dice Jesús, salen los pensamientos malos. No nombra la paidofilia, ni la violencia física y psíquica que hacen tanto daño a los niños. Como todo ello es malo, evidentemente salen de nuestros corazones.

Unas palabras de Jesús que nos ayudarán a resolver, en este caso, el problema de la violencia que se ejerce a los niños, son: “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca cosas buenas; y el hombre malo, del mal tesoro saca cosas malas” (Mateo 12:35). Jesús nos habla de dos tipos de personas: buenas y malas. Los hombres nos calificamos de buenos y es por ello que consideramos depravados a quienes abusan sexualmente a niños y los maltratan física y psíquicamente. Por el hecho de haber pronunciado este veredicto nos convertimos en personas más buenas que los que cometen los delitos que comentamos. Pero la Biblia lo niega rotundamente: “En ninguna manera”. “Como está escrito”, dice el apóstol Pablo: “No hay justo ni aún uno”. Al decir justo, el apóstol se refiere a personas buenas. No hay ni aún una. A continuación describe al hombre natural nacido de mujer. Es un esbozo que nos perturba (Romanos 3:10-18). Sería conveniente que el lector leyese este texto que describe brevemente, pero con precisión, la manera de ser de todas y cada una de las personas.

Jesús nos dice que “el hombre bueno del buen tesoro de su corazón saca cosas buenas”. Dos versículos anteriores del citado, Jesús dice: “O haced el árbol bueno, y su fruto será bueno”, con lo cual indica la posibilidad de hacer bueno el árbol malo. Este cambio de naturaleza se consigue por medio de un injerto.

Pablo, el apóstol, escribe sobre ser “cortado del que por naturaleza es olivo silvestre…y ser injertado en el buen olivo” (Romanos 11:24). La metáfora del olivo silvestre que es injertado en el buen olivo indica la conversión a Cristo por la fe, por lo cual, la persona mala se convierte en una de buena que hará posible, si se da en padres, sea cual sea su condición social, que vejan a sus hijos, dejarán de hacerlo sin necesidad de recurrir a la degradante e inútil esterilización que propone el Alcalde Laws.

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