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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Señora Salgado, ¿más Deuda por la ayuda a Grecia?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
jueves, 6 de mayo de 2010, 03:26 h (CET)
Grecia es un país que, no sabemos porqué, no es precisamente el más conocido por los españoles. Nadie le podrá negar a esta nación su supremacía en el marco de la cultura europea, su influencia determinante en la civilización occidental y el ser la cuna de la filosofía de los grandes maestros del pensamiento. Por otra parte, debemos agradecerle a esta tierra helena, en la que, cada guijarro que pisas, en un pedazo de la historia europea, el habernos cedido uno de sus tesoros, me refiero a la reina doña Sofía. Verán, no soy ni mucho menos, monárquico; al contrario, estoy decepcionado de la familia real, no comparto este amiguismo del Rey don Juan Carlos con el señor Zapatero ni creo que el comportamiento del Rey, olvidándose de su juramento ante las Cortes españolas al hacerse cargo del poder, algo que, en los años que lleva en el trono parece nunca ha respetado, con las consecuencia que , hoy por hoy, está sufriendo España por no haberles sabido parar los pies a tiempo a aquellos que, el perdón y las ganas de zanjar las heridas de la guerra de los que ostentaban el poder a la muerte de Franco; les permitieron regresar del exilio, ocupar escaños en el Parlamento y encontrar acomodo y respeto entre el resto de españoles que los acogimos, sin ansias de venganza y deseos de que los recuerdos de la Guerra Civil quedaran sepultados para siempre en los libros de Historia. Vean, no obstante, que ahora, pasados los años, y olvidándose de que, sin el permiso del Ejército, las derechas y del propio Rey, estos revanchistas de la izquierda, todavía estarían intrigando en Suresmes o viviendo en las naciones que los acogieron cuando huyeron de España (muchos de ellos con el dinero y las joyas que habían “incautado” a los españoles que fueron asesinados por el bando republicano, conviene recordarlo).

Sin embargo, debo reconocer mi profunda simpatía, respeto y admiración por nuestra reina, que ha sabido ocupar su puesto con toda dignidad, con elegancia, con humildad y ejerciendo los cometidos que se le fueron asignados con eficacia y discreción; dicho lo cual, debemos reconocer que esta Grecia de Papandreus no es más que un remedo caricaturesco de la de Epaminondas, Aristóteles, Pitágoras o Jenofonte. El socialismo, este sistema destructivo que es incapaz de llevar al pueblo a la prosperidad y que, sin embargo, son verdaderos expertos en colocar a los países sobre los que gobiernan, en las más estrambóticas y degradantes de las situaciones económicas, sociales y políticas; han conseguido hacer de esta nación el motivo de preocupación de todas las cancillerías europeas y de las más altas instancias de la Banca y de las finanzas, incluidas el FMI y el BCE. A una situación lindante a la quiebra nacional, han conseguido añadir el falseamiento de los datos que han trasladado a las naciones de la UE, que pretendían echarles una mano. El desconcierto causado, los recelos levantados y la irritación producida en algunos de los países más perjudicados en el reparto de ayudas, como la misma Alemania, han levantado grandes reticencias entre sus ciudadanos que no parecen dispuestos a ayudar a quienes no han trabajado para evitar su bancarrota.

Pero esta situación, quizá todavía no tan extrema, es la que se está vislumbrando para esta España, que cuenta con la tasa de paro más alta de Europa y, cuyo Gobierno, se niega sistemáticamente a emprender las medidas adecuadas, entre ellas una reforma laboral a fondo, para intentar poner freno a la lacra que estamos padeciendo. A nuestro país, según se ha dicho, nos en el reparto la friolera de 3.650 millones de euros (el 12’47% de nuestra participación en el BCE) en un acuerdo bilateral, para contribuir a la salvación de nuestros amigos los griegos. No los tenemos y, para hacernos los machos, deberemos emitir más deuda que, en virtud de la rebaja de rating de Standard&Poor’s, vamos a tener que pagar un diferencial de más de un punto sobre el interés de la deuda alemana. Seguimos endeudándonos, a pesar de que el señor ZP se empeña en que estamos menos endeudados que otros países de la UE, se calla que, a medida que va creciendo el paro y disminuyen los ingresos fiscales, nuestro endeudamiento seguirá creciendo y nuestro déficit fiscal, en lugar de adaptarse al previsto por la normativa europea hasta alcanzar el 3%, seguirá elevándose hasta que España no pueda soportarlo y entremos en default. Todo ello ha puesto a nuestra nación en el punto de mira de Bruselas, del BCE y de naciones como Alemania y Francia que observan con preocupación la deriva disparatada de ZP y su Gobierno.

Pero hay algún punto que, desde hace unos días, nos preocupa. Si resulta que la ayuda prevista para Grecia, en un principio, se trataba de 30.000 mil millones de euros y, después de sucesivas comprobaciones e investigaciones, ha resultado que aquellos números no eran más que un espejismo pero que, en realidad, el agujero griego se aproxima a los 130.000 millones de euros, los necesarios para evitar su quiebra; no puedo menos que pensar que, si España ha de contribuir con el porcentaje que le corresponde en virtud de su participación en el BCE, ya no serán suficientes los 3.650 millones de euros, sino que la cifra puede rondar los ¡10.000 millones de euros!; lo que significaría tener que emitir más deuda de la prevista para poder cumplir con nuestro compromiso. Me gustaría saber lo que piensa la señora Salgado al respecto y cómo piensa solucionarlo. ¿Está España está en condiciones de aportar semejante cantidad? y ¿podremos pagar los intereses de la deuda que estaríamos obligados a emitir para tal efecto?

Resulta ser que, según nos dice el Gobierno, será preciso aumentar, ahora en julio, los impuestos para poder seguir pagando a los que están en paro, confiando en que la recaudación alcance para ello, pero ¿cuánto van a tener que subirlos si, además, tendremos que aumentar el pago de los intereses de la Deuda que, el año pasado, sobrepasaron los 23.000 millones de euros?, ¿cómo van a conseguir, con la mayoría de empresas dando pérdidas, con miles de empresas en situación de ERE’s, concurso de acreedores y en quiebra, una recaudación capaz de cubrir tanto despilfarro? El aumento del IVA, en el que tanto confía el Gobierno, puede significar otro retroceso en la demanda y una colleja difícil de soportar para los fabricantes de automóviles si, como parece, el plan de ayudas del Gobierno, no se vuelve a renovar y, si lo hace, ¿de dónde va a conseguir el dinero para mantenerlo? El resultado se ve venir con meridiana claridad: otra vuelta de rosca sobre las economías familiares, las que todavía no están en banca rota, como las de este 1.300.000 familias con todos en el desempleo o la de este millón y pico de parados que ya no cobran nada del subsidio o de estos otros cuyo único soporte son los 400 euros mensuales que el Gobierno les entrega provisionalmente.

Incluso, si hubiera atisbos de recuperación; si algunos sectores repuntaran y si se redujera, en un porcentaje moderado, el desempleo que nos afecta, (un 20’05%); si la economía no crece por encima del 2’5% (algo inimaginable ni en este ejercicio ni en el próximo), no se crearían puestos de trabajo y la situación de nuestros trabajadores continuaría siendo crítica, habiendo cuenta de que, para salvar a los griegos de la hecatombe se ha decidido: reducción de salarios públicos, cancelación de las pagas de Navidad; incremento del IVA y otros impuestos; congelación de pensiones y medidas drásticas de contención del gasto público.¿Se imaginan algo así en España, con unos sindicatos que, el 1º de mayo, lo único que pedían era solidaridad con Garzón?

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Banalización

Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

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