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Este “copo” no es coherente ni tiene cuerpo doctrinal

Insomnio y problemas

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Harto de dar vueltas y vueltas en la cama, he optado por saltar de ella y colocarme delante del ordenador con el intento vano de teclear algo coherente. Que yo sepa no tengo preocupación alguna que me impida dormir, y sin embargo no logro conciliar el sueño. Y van pasando las noches como si fuesen días y siento una especie de crepúsculo que me inunda.

En cierta ocasión alguien me dijo “que no hay mayor problema que no tener problemas” y puede que esa sea la causa de este maldito insomnio que me amodorra. Siento el asesinato de los de miles de niños que duermen el sueño eterno de la desgracia y la muerte, lo siento, sí, pero sigo comiendo igual que antes de que ocurriese, me bebo un par de güisquis, veo un partido de fútbol, juego una partida de póker y sigo como si tal cosa.

E igual que con Alepo, me sucede con los cuatro millones de parados, con los cuatro millones de problemas, con los cuatro millones de tragedias. Es cierto que escribo sobre ellos y sobre los asesinatos, pero creo que lo hago como un relator de las cosas que pasan, o sea, escribo porque sí, tal vez por pasar el rato o por el gusto de releerme o por tener una pizca de prestigio o para poder llamar a la puerta de cualquier autoridad con la seguridad que será abierta; cualquiera sabe por lo que escribo o garabateo.

Este “copo” no es coherente ni tiene cuerpo doctrinal ni es una crítica a nadie, ni siquiera a mí. Sin embargo, esta noche, cuando están dando las dos de la madrugada, si sé por lo que escribo estas imbecilidades; es para cansarme y que el sopor me embargue, me distraiga y haga que mis ojos se cierren. Y lo coherente no es lo anterior, sino coger los ojos, darles la vuelta y mirarme hacia dentro.

Que nadie crea que el que duerme a pierna suelta es porque no tiene problemas, ya saben, “no hay mayor problema que no tener ningún problema”, pero mucho peor es no ser consciente de no tener problema alguno, pues eso sería la insensibilidad total, o sea, ser piedra, roca o tarugo.

Por ello, en el fondo de mi adentro me alegro de padecer insomnio o lo que es lo mismo, de no ser insensible aunque no sepa la causa por la que no puedo conciliar el sueño.

Y a esta hora cuelgo este “copo, porque si lo leyera mañana no lo haría por incoherente e incomprensible.

Insomnio y problemas

Este “copo” no es coherente ni tiene cuerpo doctrinal
José García Pérez
domingo, 18 de diciembre de 2016, 12:13 h (CET)
Harto de dar vueltas y vueltas en la cama, he optado por saltar de ella y colocarme delante del ordenador con el intento vano de teclear algo coherente. Que yo sepa no tengo preocupación alguna que me impida dormir, y sin embargo no logro conciliar el sueño. Y van pasando las noches como si fuesen días y siento una especie de crepúsculo que me inunda.

En cierta ocasión alguien me dijo “que no hay mayor problema que no tener problemas” y puede que esa sea la causa de este maldito insomnio que me amodorra. Siento el asesinato de los de miles de niños que duermen el sueño eterno de la desgracia y la muerte, lo siento, sí, pero sigo comiendo igual que antes de que ocurriese, me bebo un par de güisquis, veo un partido de fútbol, juego una partida de póker y sigo como si tal cosa.

E igual que con Alepo, me sucede con los cuatro millones de parados, con los cuatro millones de problemas, con los cuatro millones de tragedias. Es cierto que escribo sobre ellos y sobre los asesinatos, pero creo que lo hago como un relator de las cosas que pasan, o sea, escribo porque sí, tal vez por pasar el rato o por el gusto de releerme o por tener una pizca de prestigio o para poder llamar a la puerta de cualquier autoridad con la seguridad que será abierta; cualquiera sabe por lo que escribo o garabateo.

Este “copo” no es coherente ni tiene cuerpo doctrinal ni es una crítica a nadie, ni siquiera a mí. Sin embargo, esta noche, cuando están dando las dos de la madrugada, si sé por lo que escribo estas imbecilidades; es para cansarme y que el sopor me embargue, me distraiga y haga que mis ojos se cierren. Y lo coherente no es lo anterior, sino coger los ojos, darles la vuelta y mirarme hacia dentro.

Que nadie crea que el que duerme a pierna suelta es porque no tiene problemas, ya saben, “no hay mayor problema que no tener ningún problema”, pero mucho peor es no ser consciente de no tener problema alguno, pues eso sería la insensibilidad total, o sea, ser piedra, roca o tarugo.

Por ello, en el fondo de mi adentro me alegro de padecer insomnio o lo que es lo mismo, de no ser insensible aunque no sepa la causa por la que no puedo conciliar el sueño.

Y a esta hora cuelgo este “copo, porque si lo leyera mañana no lo haría por incoherente e incomprensible.

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