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El hábito de simular

Francisco Montesano
Francisco Montesano
martes, 27 de abril de 2010, 05:12 h (CET)
Siempre es importante leer y releer, para comprender nuestra realidad actual, los escritos de aquellos que dejaron, como legado para la humanidad, su pensamiento sobre las relaciones humanas.

Los filósofos y naturalistas -aquellos quienes en su concepción definen a la fisiología como motor de la conducta de los personajes- de la estatura de Thomas Hobbes y Jean-Jacques Rousseau, en el siglo XVIII, definieron el absolutismo como : "Una forma de gobierno en la cual el poder del dirigente no está sujeto a ninguna limitación institucional que no sea la ley divina. Es un poder único que consiste en que el soberano tiene, con respecto a sus súbditos solamente derechos y ningún deber".

Parecería una definición casi perfectamente aplicable a la situación nacional de estos tiempos, varios siglos después.

En política es importante la comprobación de las teorías, un antiguo supuesto colocaba a Cristina Kirchner en una posición más negociadora, tal vez más diplomática aún que las de su esposo (especialmente escasa), adquiridas por sus vivencias en los años como legisladora.

Ahora sabemos que fue una construcción ideal y muy bien aprovechada por su asesores de imagen en la campaña, con un único fin; perpetuar el Kirchnerismo y sus negocios.

Nunca como en los días recientes la política de los Kirchner estuvo marcada por la intolerancia, la coacción y la amenaza explícita o implícita a sus adversarios, cualquier sea su posición, raza, credo o distinción, como con Cristina de Presidente.

La cultura del apriete y la difamación parecen haberse instalado oscuramente en la Argentina, y el futuro inmediato plantea serios interrogantes sobre la estabilidad social entre estos dos mundos instalados en estos años K: el virtual Kirchnerista y el real que palpa la ciudadanía.

Es en este mundo ilusorio donde el periodismo debería limitarse a ser solo un vehiculo, un portador de informaciones y limitarse a comunicar las noticias, en principio las oficiales, mientras el Gobierno que es quien tiene la responsa-bilidad y las virtudes para conducir la Nación, se ocupa de los “grandes temas”.
Esto es lo que nos plantea el oficialismo, lo cual le resulta inadmisible de aceptar al ciudadano que vive intranquilo por las cosas frecuentes de su vida.

La función crítica en el periodismo es inherente a su razón de ser, opinar con fundamentos es esencial para el trabajo periodístico. El periodista se prepara para esto, realizando desde tareas de campo hasta el de adquirir los conocimientos necesarios en la materia de su interés.

La continua descalificación de los oficialistas al periodismo adverso es infame, un periodismo complaciente, esterilizado, y servicial no tiene ninguna razón de existir, quien lo ejerce –para el oficialismo o la oposición- no es periodista es un mercenario.

La función crítica es razonable que comprenda sobre todo al poder vigente, ya que la publicidad de sus actos es bien difundida por los funcionarios de turno y facilitada por los enormes recursos estatales que dispone para promocionar los mismos, distribuidos caprichosamente en épocas K.

Una caterva de funcionarios, ministros, legisladores, secretarios, periodistas oficiosos, partidarios y hasta el Ejecutivo suelen opinar, por eso la opinión del periodismo independiente incomoda.

La opinión es libre, como dijo hace poco Cristina Kirchner, en una de sus pocas oraciones de aceptación de la libertad del otro, no obstante el periodismo tiene como deber publicar información veraz, el correspondiente chequeo de las versiones que jamás debe desdeñarse y cumplir con todo lo que el código deontológico define.

Como reverso de esta responsabilidad inherente a la profesión, el gobierno apelando a la ficción, la hipocresía y con su habitual necedad, que nos tiene acostumbrados en estos 7 años, apela a la “libertad” de expresión y a una supuesta independencia de los grupos organizadores de la marcha por un “juicio ético al periodismo” e imitando al impopular Poncio Pilatos -prefecto de la provincia romana de Judea-, se lavo las manos.

Para ello envió a sus secuaces, quienes según el diario La Nación dijeron; El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, afirmó que los impulsores del juicio ético "tienen todo el derecho del mundo" de hacerlo, Por otra parte, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, condenó la "metodología de los escraches" con afiches anónimos contra periodistas y señaló que el Gobierno no va a opinar sobre el acto público impulsado por las Madres de Plaza de Mayo contra los periodistas Joaquín Morales Solá y Magdalena Ruiz Guiñazú. "Es un acto político del cual nosotros no tenemos que opinar", dijo Randazzo a LA NACION. De todos modos, allegados a la Presidenta estimaban ayer que el acto impulsado por Hebe de Bonafini era una cuestión sensible y que el Gobierno no lo iba a aprobar ni condenar. Consideraban que era una "posición política" puntual de "una organización autónoma del Gobierno".

Randazzo sostuvo: "Este Gobierno no está en contra del periodismo. Por el contrario, con la nueva ley de medios audiovisuales apostamos a que exista una mayor pluralidad de voces y más fuentes de trabajo para los periodistas, con mayor democracia".

"Lo que existe es una pelea de los grupos monopólicos de medios contra esta ley, no del Gobierno contra los periodistas", añadió a LA NACION el ministro del Interior. El titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, Gabriel Mariotto, relativizó la difusión de los afiches anónimos, al señalar: "Son expresiones, y nosotros defendemos la libertad de expresión". "Nos gusta que todas las opiniones sean refrendadas y estos afiches no tuvieron firmas, por lo que es una incógnita quién los emitió", aclaró el funcionario, que lejos de aquietar la polémica cuestionó a la prensa. "Los medios también muchas veces no expresan quiénes son los dueños. Eso también es un afiche sin firma prácticamente, ellos también deben decir quiénes son los dueños de esas licencias", dijo Mariotto, al diario Norte , de Resistencia.

Puso como ejemplo, en cambio, a la radio de las Madres de Plaza de Mayo, que ocupa la frecuencia 530 del dial. "Cuando uno la sintoniza, sabe que es la radio de las Madres de Plaza de Mayo. Uno sabe quién emite, quiénes son y el valor que tiene su opinión", afirmó.

Síntesis: Patética demostración de esta sociedad Kirchnerista.

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