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Etiquetas:   Carta al director  

¡Padres enfrentados, niños heridos!

María Cicuéndez
Redacción
miércoles, 17 de marzo de 2010, 18:04 h (CET)
La mediación familiar para resolver conflictos es una garantía de cara a intentar paliar el dolor y culpabilidad de los hijos ante la separación conflictiva de sus progenitores.

Los Servicios Sociales y la Concejalía de Infancia y Familia facilitan gratuitamente un espacio donde se hacen las entregas y recogidas de los menores con familias en separación, denominados Puntos de Encuentro Familiar. Su objetivo es tender puentes educativos para los padres que en medio del conflicto de su relación de pareja pueden acabar haciendo daño a sus hijos inintencionadamente, en la mayoría de los casos.

Los ayuntamientos de las diferentes comunidades autónomas españolas, también ponen al servicio de los ciudadanos otros servicios sociales gratuitos como las escuelas de padres que tienen como fin enseñarles a sanar y resolver sus conflictos como adultos como etapa previa para educar a sus propios hijos en medio de las circunstancias adversas de su ruptura matrimonial. Se trata, por tanto, de ayudar a sanar los problemas emocionales de los progenitores que lamentablemente acaban atravesando el corazón de los hijos.

Como recursos independientes, tanto las escuelas de padres como la mediación en los Puntos de Encuentro Familiar, hacen hincapié en crear conciencia en los progenitores, de que aunque su relación de pareja haya terminado, siempre estarán unidos por sus respectivos hijos, y que por el amor hacía ellos sería necesario contar con su absoluta colaboración a la hora de solucionar sus propios conflictos de una manera asertiva y respetuosa. Se trata de aprender a intentar detectar y detener inmediatamente cualquier proyección de rencor a su ex cónyuge en sus hijos. En las escuelas de Padres se enseña a considerar también los sentimientos del niño con respecto a causas típicas de discusiones entre sus padres como los inesperados cambios de turnos para cuidarles.

Es común que los padres separados o divorciados que no hayan resuelto sus diferencias utilicen a sus hijos como “moneda de cambio” para obtener información sobre la vida actual de su respectiva ex pareja o como vía de comunicación con la misma, con recados como el característico mandato de "dile a tu padre o dile a tu madre",... a la vuelta de estar con uno de los progenitores.

La incapacidad de los padres a la hora de saber mediar con su ex pareja, junto a su rivalidad y su rabia provocan un sentimiento de culpa en el hijo que inevitablemente se siente responsable de la ruptura de la pareja, o culpable de mostrar con naturalidad el afecto que siente hacia su padre delante de su madre o viceversa o de incluso seguir queriendo a ambos. Los padres deberían de tener especial cuidado en hacer sentir al hijo que su bienestar estará garantizado independientemente de con cual de los dos progenitores esté. Un momento en el que tanto la madre como el padre tienden a manipular el corazón del hijo es en las exageradas muestras afectivas al separarse del mismo en los puntos de encuentro. Esto provoca que el hijo perciba peligro o intranquilidad a la hora de estar con uno o con otro.

Cuando el conflicto entre los progenitores es tan grave que la madre o el padre llega incluso a manipular a sus hijos a través de distintas estrategias para impedir o destruir los vínculos con el otro progenitor se llega al caso extremo de producirse el denominado “Síndrome de alienación parental”, en el que los hijos llegan a enfermar como consecuencia de este maltrato psicológico.

Para evitar este tipo de manipulaciones y preservar y proteger el bienestar del menor, un equipo multidisciplinar formado por psicólogos y abogados median para hacer entregas y recogidas del menor en el espacio neutral que representa un punto de encuentro. Este servicio social tiene horario festivo y de fin de semana, para favorecer el horario no laboral de los padres, incluyendo algún día entre semana, donde por sentencia los padres tengan derecho a ver a sus hijos.

La mediación familiar a la hora de resolver conflictos es una garantía para intentar paliar el dolor, soledad y abrumadora responsabilidad y culpabilidad inherente de los hijos. Es importante acompañarles en este proceso de cara a intentar sanar las relaciones disfuncionales de su familia para que no continúen recreándola de adultos al ser esta relación enfermiza la única forma de relacionarse que conocen, y por tanto donde saben manejarse mejor.

Los hijos se convierten en hilos de cobre de los problemas afectivos de los padres. Por ello son los mismos padres los que tendrían que ser responsables de mantener una relación cordial y respetuosa con su ex pareja enviando así calor humano al corazón de sus hijos.

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