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Opinión
Etiquetas:   Artículo opinión  

Fernando Lugo y la imagen del país

Luís Agüero Wagner
Redacción
sábado, 1 de agosto de 2009, 10:38 h (CET)
“He perdido mi reputación, pero no la echo en falta”, dijo una vez la actriz estadounidense Mae West, y lo mismo podría decir hoy Fernando Lugo, quien no parece haberse enterado del desmoronamiento de su imagen a nivel internacional, luego de los escándalos protagonizados por él y sus mujeres, tanto como por otros miembros de su gobierno y cuerpo diplomático.

El clérigo presidente, Fernando Lugo, exhortó a los embajadores y encargados de negocios a guardar austeridad y hacer un uso correcto de los recursos económicos disponibles, durante una jornada de trabajo en la quinta Ycuá Satî, dirigida a representantes diplomáticos nacionales en el mundo. El mandatario brindó una serie de recomendaciones a los mismos e instó a que reflejen “una nueva imagen del país”.

Es que como dice un viejo refrán, la moral nace en la mente y muere en la palabra, sobre todo cuando se trata de un cura libertino que si de algo se abstiene, es de predicar con el ejemplo. Un buen ejemplo de cómo dejó a la imagen del país con sus escándalos, puede corroborarse simplemente visitando el sitio web:

http://observadorglobal.com/una-mujer-denuncia-que-fue-violada-por-lugo-n1411.html

Sobre la reacción que sus historias causan en la opinión pública internacional, es recomendable visitar el siguiente video en youtube:

http://www.youtube.com/watch?v=nuXpN3j5tnM

“Como nos duelen los comentarios que hemos escuchado de cómo se referían a nuestro país, prácticas de Gobiernos pasados mancharon con actos de corrupción y otros comportamientos irregulares el buen nombre de nuestro país, debemos comenzar por casa, combatiendo la corrupción y todos los manejos irregulares en nuestras embajadas”, sostuvo sin embargo Lugo, con su característico atuendo arzobispal y como si nunca hubiera hecho nada como para enlodar su propia imagen.

Se olvidó de mencionar a los escándalos por corrupción que sacuden a su propia administración, tales como los fondos malgastados en la secretaría de emergencias por más de dos millones de dólares, el caso del hijastro de López Perito David Yinde, eso sin mencionar la inusitada riqueza de algunos jerarcas del nuevo régimen, como Camilo Soares.

A la deshonra de su iglesia, los daños a la investidura presidencial del Paraguay, y al mismo país al que convirtió en la burla del mundo, se sumaron luego denuncias contra la conducta inmoral de miembros de su cuerpo diplomático, tales como su embajador en Chile Armando Espínola.

Si algo podemos sacar en claro de todo esto es que a Fernando Lugo sólo le interesa la moral como argumento para sus sermones, pero no como para ponerla en práctica con su propia vida.

Decididamente, como lo dijo Aristóteles, no se puede ser y no ser algo al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto.

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