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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

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Francisco Scolaro (Buenos Aires)
Redacción
sábado, 11 de julio de 2009, 04:51 h (CET)
Muy a menudo, oímos y utilizamos las pequeñas frases "lo prometo", "lo juro" entre otros equivalentes. Estamos acostumbrados a escucharlas, aunque sea para confirmar alguna cosa irrelevante. Superficialmente no es muy relevante, el asunto, simplemente es una manera de tratar de asegurar algún nivel de compromiso de la otra persona. Sin embargo, si uno se pone a pensarlo bien, ¿por qué existe esa necesidad? Hasta que punto se ha desvirtuado la propia palabra de la gente , al punto que una afirmación no tiene casi ningún valor.

De algún modo las raíces de esto se encuentran principalmente en el hecho que no pensamos lo que decimos, cuyo tema ya traté en mi primer entry serio del blog, y ahorita me gustaría orientarme más al valor y poder de las palabras como tal.

Tal como el título de un ensayo dice, "la palabra crea objetos". Esta tiene el poder de crear tanto como el de destruir. Lo grave está en si empezamos a desvirtuarla. No tendrá el mismo potencial para producir algo. Ahora bien, la pregunta surge naturalmente: "¿Quién le quita valor a la palabra?". La respuesta es simple y obvia: Todos nosotros.

Siempre que decimos algo y hacemos algo completamente diferente , le quitamos validez a nuestra propia palabra. En palabras concretas y en versión tica: "Yo me llego tipo x hora". Si esta persona suele ser puntual y llegar a la hora dicha, es muy probable que en cualquier situación que el haga un compromiso, este sea tomado en serio. Por el contrario, si alguien dice voy a hacer tal cosa, y es frecuentemente olvidadizo (puesto que un error lo comente cualquiera)se empieza a desconfiar de él hasta el punto en que su palabra es simplemente ignorada.

Desgraciadamente, la mayoría de la gente en general desconfía de la palabra de las personas hasta que en algún caso se le demuestre que puede pensar, y esto es un gran deterioro en las relaciones humanas... Como se puede presuponer que alguien no es de confianza si ni siquiera se conoce. Por supuesto que hay que prevenir antes que lamentar en muchos casos pero digamos, suponiendo que sea un amigo de un amigo y de referencias decentes, si uno planea toparse con tal persona, es poco probable que uno espere que llegue puntualmente. Asi consecutivamente hasta la n-ésima vez que esta llegue temprano uno se da cuenta y empieza a darle credibilidad.

De esta manera, y no solo con la puntualidad, debemos tomarnos el tiempo para medir el valor real de nuestras palabras, y no hacer compromisos sólamente por salir del paso sin intenciones de cumplirlos. Hacer esto primeramente afecta nuestro honor como persona, faltar a una promesa en la antiguedad era una vergÜenza y hasta cobarde .

Para finalizar, este entry lo dejo aqui a manera de exhortarlos a ser más consistentes entres nuestros dichos y nuestros hechos, no compreometerse con nada (incluso verbalmente el cual es el compromiso más 'ligero' de todos, donde no hay practicamente prueba) que no vayamos a poder realizar. Si todos poco a poco vamos cambiando esto, probablemente la sociedad cambie lentamente hacia una donde la gente pueda volver a confiar en su prójimo, y se reduzca la hipocresía y la falta de responsabilidad ( TOMADO DE http://elrbdm.blogspot.com/2007/10/falta-de-palabra.html)
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Las palabras de Cristina..semejan la FALTA DE PALABRA
Muy a menudo, oímos y utilizamos las pequeñas frases "lo prometo", "lo juro" entre otros equivalentes. Estamos acostumbrados a escucharlas, aunque sea para confirmar alguna cosa irrelevante. Superficialmente no es muy relevante, el asunto, simplemente es una manera de tratar de asegurar algún nivel de compromiso de la otra persona. Sin embargo, si uno se pone a pensarlo bien, ¿por qué existe esa necesidad? Hasta que punto se ha desvirtuado la propia palabra de la gente , al punto que una afirmación no tiene casi ningún valor.

De algún modo las raíces de esto se encuentran principalmente en el hecho que no pensamos lo que decimos, cuyo tema ya traté en mi primer entry serio del blog, y ahorita me gustaría orientarme más al valor y poder de las palabras como tal.

Tal como el título de un ensayo dice, "la palabra crea objetos". Esta tiene el poder de crear tanto como el de destruir. Lo grave está en si empezamos a desvirtuarla. No tendrá el mismo potencial para producir algo. Ahora bien, la pregunta surge naturalmente: "¿Quién le quita valor a la palabra?". La respuesta es simple y obvia: Todos nosotros.

Siempre que decimos algo y hacemos algo completamente diferente , le quitamos validez a nuestra propia palabra. En palabras concretas y en versión tica: "Yo me llego tipo x hora". Si esta persona suele ser puntual y llegar a la hora dicha, es muy probable que en cualquier situación que el haga un compromiso, este sea tomado en serio. Por el contrario, si alguien dice voy a hacer tal cosa, y es frecuentemente olvidadizo (puesto que un error lo comente cualquiera)se empieza a desconfiar de él hasta el punto en que su palabra es simplemente ignorada.

Desgraciadamente, la mayoría de la gente en general desconfía de la palabra de las personas hasta que en algún caso se le demuestre que puede pensar, y esto es un gran deterioro en las relaciones humanas... Como se puede presuponer que alguien no es de confianza si ni siquiera se conoce. Por supuesto que hay que prevenir antes que lamentar en muchos casos pero digamos, suponiendo que sea un amigo de un amigo y de referencias decentes, si uno planea toparse con tal persona, es poco probable que uno espere que llegue puntualmente. Asi consecutivamente hasta la n-ésima vez que esta llegue temprano uno se da cuenta y empieza a darle credibilidad.

De esta manera, y no solo con la puntualidad, debemos tomarnos el tiempo para medir el valor real de nuestras palabras, y no hacer compromisos sólamente por salir del paso sin intenciones de cumplirlos. Hacer esto primeramente afecta nuestro honor como persona, faltar a una promesa en la antiguedad era una vergÜenza y hasta cobarde .

Para finalizar, este entry lo dejo aqui a manera de exhortarlos a ser más consistentes entres nuestros dichos y nuestros hechos, no compreometerse con nada (incluso verbalmente el cual es el compromiso más 'ligero' de todos, donde no hay practicamente prueba) que no vayamos a poder realizar. Si todos poco a poco vamos cambiando esto, probablemente la sociedad cambie lentamente hacia una donde la gente pueda volver a confiar en su prójimo, y se reduzca la hipocresía y la falta de responsabilidad (TOMADO DE http://elrbdm.blogspot.com/2007/10/falta-de-palabra.html).

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