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Etiquetas:   Social   Belleza   -   Sección:   Opinión

Belleza artificial

La manipulación fotográfica y las pasarelas con la exhibición de modelos esqueléticos son malos educadores en belleza corporal y en salud
Octavi Pereña
miércoles, 18 de mayo de 2016, 00:42 h (CET)
Los expertos en salud alertan a los padres que el ejercicio físico excesivo puede estar relacionado con desórdenes alimentarios en los adolescentes. La explosión de redes sociales que exponen imágenes físicas no realistas contribuye a ello.

El modelo escuálido de belleza que se encuentra doquiera fomenta, principalmente en los adolescentes que todavía no tienen plenamente desarrollado el sentido crítico, el deseo de parecerse a estas modelos reales en las pasarelas pero que son el resultado de extenuantes ejercicios físicos y de estrictas dietas que ponen en peligro la salud física y mental de dichas modelos.

El ejercicio físico moderado y más en una sociedad sedentaria como la nuestra es necesario para que no se oxiden las rótulas, impidiendo o dificultando la movilidad. Si no se tiene cuidado aquello que es beneficioso mental y físicamente puede convertirse en grave peligro de salud integral. Un indicador que alerta de que algo no funciona bien en la práctica del ejercicio físico es cuando se manifiesta una tenencia a centrarse exclusivamente en el ejercicio físico, hacerlo sintiéndose mal o lesionado o practicándolo a deshora, ha dicho Sarah Young, psicóloga y especialista en desórdenes alimentarios de la Universidad de Sydney.

La obsesión por la delgadez enfermiza que se encarga de fomentar la industria de la moda en estrecha colaboración con las pasarelas que exhiben modelos cadavéricas, obliga a gobiernos, como el francés, a tomar medidas que impidan la exhibición de modelos con síntomas de enfermedad debido a los excesivos ejercicios físicos y de una desnutrición que favorece la languidez, a ello se añade la industria de los gimnasios que fomentando la cultura del mantenerse en forma de manera saludable, de alguna manera crean la adicción al ejercicio físico al despertar sentimientos de no encontrarse bien con el cuerpo que se tiene. Silvia García, de 28 años, que tiene el hábito de ir al gimnasio cinco días a la semana, dice que se siente irascible cuando por la causa que sea pasa algunos días sin ir al gimnasio.

Con facilidad se puede cruzar la línea roja que separa el ejercicio saludable del enfermizo. El psicoterapeuta y neuropsicólogo Álvaro Bilbao, escribe: “Cuando hacemos deporte generamos la capacidad de calmar el enojo y de canalizar la frustración, lo más importante es que ayuda a fabricar serotonina la hormona de la felicidad”. Esta es la causa por la que Silvia García se nota irascible cuando pasa unos días sin ir al gimnasio.

Cuando el ejercicio físico se convierte en una prioridad su poder terapéutico se convierte en una droga tan destructiva como lo son las químicas. “Los expertos recomiendan que la practica deportiva debe ser siempre racional. Es decir que no debe convertirse en una obsesión que pueda poner en peligro la relación de pareja. Hay personas realmente obsesionadas por el aspecto físico o de la necesidad de hacer deporte, cuando esto se convierte en un fin e interfiere en la relación de pareja podemos decir que estamos ante un problema de salud mental. Álvaro Bilbao,

Las industrias de la cosmética, de la moda, del gimnasio, nos manipulan a favor de sus intereses económicos y nos programan para que nuestros cuerpos se ajusten al modelo que a ellas les interesa. Porque tú lo vales, la frase que de tan repetida se ha gravado en nuestro inconsciente, nos impulsa a seguir maquinalmente las normas que se nos imponen desde fuera. Pensamos que actuamos libremente cuando realmente actuamos condicionados. “El ejercicio ha perdido la condición de actividad agradable y se ha convertido en otra manera como las mujeres manipulan sus cuerpos, en otro vehículo para una tortura narcisista. Las mujeres que consiguen el ideal de delgadez que promocionan los modelos modernos, normalmente lo obtienen haciendo ejercicio de manera frenética y compulsiva, realizando duras y restrictivas dietas alimentarías deficientes” (Elayne A. Soltzbrg i Joan C. Chrisler.

Con el fin de evitar caer en la trampa de la publicidad sublimal, que nos moldea a su gusto sin darnos cuenta de ello, ante todo debemos saber quienes somos realmente. Si lo desconocemos, entonces somos propensos a aceptar los mensajes sublimales que nos moldean sin percibirlo. El texto bíblico escogido nos alerta de los peligros de dejarnos manipular por el deliro de la belleza corporal efímera inexistente, y nos propone modelar nuestras almas con la belleza que proviene de Dios y que es eterna: “Engañosa es la gracia, y vana la hermosura, la mujer que teme al Señor, ésa será alabada” (Proverbios 31:30).
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