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Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Tribulaciones del feto

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
lunes, 30 de marzo de 2009, 12:56 h (CET)
Como pueden suponer, estas perplejidades y preocupaciones, no han sido recogidas a partir de un solo protagonista; son retazos recogidos de unos y otros casos, con más imprecisiones que seguridades, como BALBUCEOS aislados. Varian las circunstancias individuales, de tal forma, que ya se puede afirmar científicamente, que no existen dos fetos iguales. El acuerdo no es tan fácil cuando uno se pregunta si esto durará. ¿Se conseguirá la igualdad clonada? He comenzado diciendo que hablamos de inquietudes y tribulaciones. No conozco buenos futuristas, se desahacen con el futuro, ¡Curiosamente!

Al contrario de lo que pudiera uno intuir, con el tiempo y los muchos adelantos, la simplificación de los problemas se vuelve manifiesta cuando menos se espera. En estas, se ha llegado a una situación de los fetos, lamentable, pero real; han pasado a constituir una nueva agrupación de gente SIN PAPELES. No se registra su realidad en ningún papel de repercusiones serias. A raíz de eso, se encuentran con aquello de, quien no está registrado, no existe. Queda como un planteamiento sencillo, esa inexistencia nos evita preocupaciones defensivas o colaboradoras. Es una situación de FETO AUSENTE.

Sobre esas criaturas en gestación, se están criando por lo que tengo entendido; sobre estos incipientes seres vivos, se fueron confirmando una serie de conclusiones científicas de mucho calado. No existía la raza como tal diferenciación, eso decían los genes y las evoluciones. Bien está, si los rasgos diferenciales se iban a lanzar de manera agresiva. Pero las cosas se extendieron, el desconcierto fetal es manifiesto; los genes que servían para otras argumentaciones, su vitalidad y su potencia transmisora, de momento no le sirven para considerarse RAZA humana, eso lo ha de decidir la burocracia de los próceres parlamentarios.

La placidez de las vicisitudes fetales es sólo aparente, la actividad de cada una de sus moléculas es frenética; cada segundo transcurrido aumentan sus cualidades y sus relaciones. Con la misma claridad, son evidentes las limitaciones; de espacio, de alimentación a expensas del entramado placentario, de dependencia en las restantes percepciones que vaya sintiendo. Se encuentra SIN LIBERTAD, comienza a notar los límites, comienza a sentir otras sensaciones. No obstante, será distinta la percepción de unas coacciones naturales, vitales y biológicas; frente al desdén manifestado en ese tratamiento recibido como un adminículo secundario. Quizá perciba esas diferentes maneras de expresarse la ausencia de libertad.

No me extrañaría la llegada de algún eco legislativo al fondo del claustro materno. En cualquier asunto se articulan una serie de normas, apartados, considerandos y reglamentos; algún reflejo llegará a esas interioridades, circulan muchos por el subconsciente. Los Derechos Humanos ocuparon muchas voces y pensamientos, alguna reverberación de tranquilidad provocarían, la vida, el trato, la movilidad sin cortapisas …Sin embargo, ni con los buscadores cibernéticos más potentes, resulta fácil el hallazgo de articulados activos a favor del estado fetal; menos aún, considerándolos como seres humanos. Por ello, les repercutirá esa desasistida sensación de SIN DERECHOS. ¿Cómo incidirán estos ecos? ¡Algunas cosas perciben, eso se ha comprobado!

Aunque mucho se podrá comentar sobre las mentiras adheridas a la libertad de expresión; la grandilocuencia de las propagandas no suele detenerse en los silencios provocados, las mentiras y la corrupción en estos menesteres. Es cierta la apertura hacia estas posibilidades, se pueden decir muchas cosas, sea con fundadas razones, sea con las tontunas procaces. A la vista de estos comportamientos, con qué sensación nos quedaremos, los fetos se sentirán representados por las voces de la sociedad; o simplemente, como meros elementos SIN VOZ, hasta ocasiones mejores. El debate sesgado evita quebraderos de cabeza.

Cada uno de nosotros tiene unos determinados antecedentes; en forma de parentescos, como pertenecientes a determinados grupos sociales, por actividades previas, transmisiones genéticas; y así, llegamos a lo más hondo del abismo de los tiempos. Si bien todas esas circunstancias son inabarcables en su conjunto; a diario observamos intentos para recobrar esos datos precursores. Es una tendencia muy actual, víctimas de la guerra, compromisos, vejaciones y hasta caprichos; pese a esta predisposición, en el caso de los indefensos fetos tampoco se cumple. A la MEMORIA HISTÓRICA de estos seres vivos se le da poca consistencia en ciertas mayorías sociales, se les niega “libremente” esa posibilidad.

Estar seguros, sentirse seguros, es uno de los anhelos de muy difícil cumplimiento; cada nuevo acontecimiento nos enfrenta a las incertidumbres, con ansiedades y peligros. Podemos considerarlo como una auténtica ley de la vida, colocados ante un dinamismo continuo e innumerables relaciones. La debilidad de los seres humanos no natos, les deja de manera especial a expensas de los demás. Su INSEGURIDAD adquiere dimensiones trágicas, por la suma vital de incertidumbres naturales; y por la creciente desconsideración recibida por parte de los dueños de cuerpos y seguridades estatales. Es sencillo, no se les considera como entes humanos, no se les valora así.

Los representantes de la Iglesia manifestaban días atrás una realidad apabullante, algunos animales son declarados ESPECIE PROTEGIDA, con cuidados y parabienes, que les son negados a los seres humanos concebidos, pero aún en el seno materno. La libertad no contempla ese tipo de vida como preferente, quedará al albur de los deseos y razones de otras personas, aunque sean sus padres. No prevalece esa protección.

Luego, destaca ese carácter progresivo de las tribulaciones fetales, necesidades y comunicaciones, que aumentan con una rapidez inusitada, cada hora, cada día. Se trata de una conversa íntima, donde interviene la placidez o la agitación, la música, la buena o la mala leche se transmite por el metabolismo, los primeros encontronazos con el movimiento; las palabras no consiguen transmitir tantas sensaciones maravillosas. Resulta patente el incremento de las controversias vitales, SIN PLAZOS uniformes. Esto sí que son evoluciones.

La vida misma, sus raices, los primeros conflictos; arrancó con los detalles más nimios. No siempre son las voces más estentóreas las portadoras de una mayor comunicación. En esas fases se afrontan MOMENTOS DECISIVOS, definidores de cada vida. Arrastrando datos biológicos previos, intercambiando sensaciones y construyendo cada feto sus plazos. ¿Cómo serán sus acompañamientos? ¿Estarán a la altura de las circunstancias?

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