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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

El cerdo machista

Juan García-Filoso
Redacción
viernes, 2 de enero de 2009, 18:42 h (CET)
A menudo se oye en los medios de comunicación social noticias como estas: “Nuevo caso de violencia machista en…..fulano de tal, de tantos años de edad, ha acuchillado a su ex pareja cuando se encontraba en…... Son ya 30 mujeres asesinadas por hombres en lo que va de año a consecuencia de la violencia machista.

Es curioso que los medios utilicen la expresión “Violencia Machista”, en vez de violencia de genero, expresión acorde con la denominación que le da la Ley orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, que en su exposición de motivos define esta violencia como una violencia “que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas por sus agresores como carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión”.

¿Pero que se pretende con este calificativo tan singular que criminaliza a una porción de la sociedad de forma tan gratuita? Esta denominación mucho más restringida que la de violencia de género, o la de violencia domestica, sin duda quiere dejar constancia que es el género masculino el que ejerce violencia contra el femenino y no al revés. Pretende “concienciar a la sociedad”, incardinando en la mentalidad de la gente, la idea de un macho dominante que no considera a la mujer como a un igual, sino como derecho de conquista, y que tal como sucedía en los asedios a los pueblos antiguos, el conquistador, allí donde no puede dominar por la fuerza o por grado, destruye.

Es más que discutible que esta “teoría de la violencia machista” este científicamente comprobada, y no sea más que una serie de especulaciones mendaces, hilvanadas con la finalidad de trastocar los roles sociales que asignan papeles diferentes a hombres y mujeres, para así redefinir las relaciones de dominio dentro de la sociedad y de la familia, con la finalidad de que la mujer vaya ganando cuotas de poder en detrimento del hombre.

Y digo todo esto porque el que suscribe siempre ha tenido - parafraseando a Henry Fonda en la película Doce hombre sin piedad - una duda razonable acerca de la veracidad de que esta “violencia machista”, sea una violencia, como dice la Ley, que se dirige contra la mujer por el hecho mismo de serlo. Y esta duda surge de una serie de cuestiones nada claras, cuestiones tales como: Si es verdad que los hombres buscan imponer su dominio en su relación con las mujeres ¿porque siempre es dentro de una relación amorosa, y no por ejemplo, dentro de una relación laboral, donde se comete el crimen machista? ¿Por qué no hay machitos de turno que asesinen a sus jefas? ¿Es cierto que siempre son los hombres los que quieres dominar en las relaciones de pareja? ¿Cómo explica la teoría de la violencia machista, que hombres sin antecedentes por malos tratos, que han sido cariñosos y sumisos con sus parejas, acaben asesinándolas? ¿Por qué existe un nivel de suicidios tan alto entre el genero masculino por cuestiones amorosas? ¿Por qué un macho poderoso y dominante acaba con su propia vida cuando es rechazado por un ser inferior y sin derechos? Cuando son ellas las que matan ¿por qué lo hacen?

Todo esto viene a colación porque uno siempre ha tenido la creencia que las causas de los crímenes y suicidios por motivos pasionales, obedecían, entre otros, a tres sentimientos tan humanos como la frustración, la humillación y los celos. Frustración, el no poder tener, o retener, si es que se había consolidado una relación anterior, al ser amado, humillación como consecuencia del desprecio del que ha sido objeto la persona rechazada por otra, y celos, cuando la persona deseada se entrega a otro, o a otra, haciendo que la humillación sea mucho más profunda y sangrante. Estas impresiones, que obviamente pueden darse en otras relaciones humanas que no sea la puramente sentimental, se hacen dentro de ésta, especialmente dolorosas y permanentes. No olvidemos que el amor es un sentimiento de carácter obsesivo, y el que ama no puedes apartar de tu mente el sujeto deseado.

Que estas emociones truecan la pasión amorosa en odio hacía la persona a la que hacen responsable de su sufrimiento es indudable, porque aunque cueste creerlo el maltratador se siente maltratado, se siente frustrado, humillado, despreciado, desdeñado, herido y afrentado por la persona que le ha rechazado.¿Cómo es posible entender este intercambio de papeles? ¿Como un verdugo puede sentirse victima, de una persona que esta ejerciendo su sagrado derecho a la libertad? Libertad de elegir a la persona con la que quiere estar, siendo además cierto, que nadie puede cambiar sus propios sentimientos por un acto de pura voluntad. Pues sencillamente porque este razonamiento objetivo no funciona dentro de la mente del repudiado, que tiene su propia lógica interna ¿Usted no lo comprende? Imagine que su mujer le dice: “Mira Mariano, el verano pasado, cuando estuviste unos días en casa de tus padres, conocí a un mulato Brasileño que se llama Osvaldo y me he enamorado de él como una perra: quiero el divorcio”. Si usted se llama Paquita y su marido se ha fugado con una ardiente caribeña, el ejemplo también es valido. Si usted quería a su mujer o a su marido, que no venga nadie ha hablarle de la sacrosanta libertad de las personas, de que nadie mandamos en los sentimientos, de que se lo tome con filosofía, de la lógica objetiva, y de todas esas cosas tan bonitas y razonables. Que no se me acuse de querer “justifica nada”, y menos el maltrato o el crimen, porque el proceso mental es el que es y es muy difícil de cambiar, y ese proceso mental funciona igualmente en los casos que acabo de exponer, de forma más o menos jocosa, como en la del menso que esta pedidamente enamorado de “la Vero”, moza recia donde las haya, caliente y pizpireta, que no le hace ni puto caso, y que va detrás de “Vicente el guapo”, o en el de la “Pepi”, la mujer más buena y más abnegada del mundo, que tuvo la mala suerte de enamorarse de un hijo de puta borracho y pendenciero, que la ha estado maltratando toda su vida, hasta que decidió abandonarlo.

Que los crímenes pasionales tienen más que ver con la venganza que con el amor es incuestionable, incluso el suicidio es un intento de castigar a la otra parte, culpabilizándola e estigmatizándola con la propia muerte. Que la mujer no mata por estas cuestiones es falso, que mata infinitamente menos es verdad, pero eso habría que buscarlo mas en componentes genéticos y culturales, o porque sean más inteligentes emocionalmente, o quizás simplemente porque tengan otras formas de tomar venganza. Que se quiera generalizar, diciendo que en la España de hoy, la violencia del hombre se dirige contra la mujer por el mismo hecho de ser mujer, por ser considerada como un objeto, como algo carente de libertad, respeto y capacidad de decisión”, es el mayor disparate que se haya oído en mucho tiempo.

Creo sin duda, que después de escribir este articulo me habré granjeado el calificativo de cerdo machista entre mas de un lector o lectora, - se me ha ocurrido ponerlo como titular del articulo, a modo de reclamo publicitario, y no por que crea que la palabra me defina - aunque también espero la comprensión de la mayoría, porque a fin de cuentas mi teoría no es mas descabellada que la que intenta perfilar la ley contra la violencia de genero, y creo que el estado haría mejor en establecer los medios para educar a los niños desde pequeños en las escuelas, enseñándoles a conocer y canalizar sus emociones y sentimientos, poniendo en manos de sicólogos y sociólogos expertos un tema tan difícil y controvertido, en vez de propalar teorías con cierto tufillo sectario.

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