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Etiquetas:   Análisis internacional   -   Sección:   Opinión

Arahuacos y araucanos

Isaac Bigio
Isaac Bigio
jueves, 18 de septiembre de 2008, 07:26 h (CET)
Los ashánincas, machiguengas y hoy otras etnias de la Amazonía peruana son conocidos como ‘campas’ aunque sus lenguas son de la familia ‘arahuaca’. Con la creciente tensión en la selva central es posible que se produzca una radicalización y que los ‘campas’ acaben demandando una autonomía como la que piden muchos ‘cambas’ de Bolivia, o que los arahuacos peruanos lleguen a alentar tendencias separatistas como las que hay dentro de los araucanos de Chile.

En el mundo hay 192 países miembros de la Organización de las Naciones Unidas y otros casi 70 que se congregan en una suerte de antesala llamada la Organización de las Naciones No Representadas. En los últimos años hay 6 naciones que pasaron del primer campo al segundo: Estonia, Letonia, Armenia, Georgia, Timor Este y Palau.

Este año EEUU decidió reconocer la separación de Kosovo de Serbia y Rusia hizo lo propio a fines de Agosto en relación a Abjasia y Osetia del Sur ante Georgia. Ambas potencias han vetado el que estas nuevas repúblicas entren a la ONU, pero varios amigos de Washington (como Lima) han reconocido a Kosovo mientras que los de Moscú (como Caracas) están por hacer lo mismo en relación a Abjasia y Osetia del Sur.

Este último país apenas tiene 60,000 habitantes, un número menor al de cualquiera de las tres principales etnias nativas peruanas, incluyendo a la de los 60 a 100 mil ashánincas de la selva central.

Una nacionalidad es un grupo de personas que comparten una misma lengua, territorio, cultura e historia. Los ashánincas reúnen todas esas características. Su idioma es parte del tronco arahuaco (en el que pudo haber estado el puqina, lengua de la realeza inca) y de una familia muy diferente a la del quechua-aymara.

Ellos son, a su vez, la nacionalidad que proporcionalmente más sufrió durante la guerra interna que vivió el Perú. La Comisión de la Verdad estima que más de 5,000 ashánincas murieron en el conflicto y que un número mayor fue desplazado. Si se hubiese repetido en todo el Perú ese mismo porcentaje se hubiese superado la marca de uno ó dos millones de muertos.

Tras la guerra los ashánincas reforzaron su propia identidad. El mundo les empezó a conocer y ellos se han dotado de sus propias milicias y autoridades. Los ashánincas tienen como símbolo su indumentaria consistente en una kushma (poncho largo), su vincha y una pluma. Empero, no izan otras banderas (como si hacen, por ejemplo, los aymaras) sino la del Perú.

Ellos tampoco plantean formar un Estado propio, algo que si plantean otras naciones amerindias como los tsimshian, nuxálk y dene del Canadá, los lakota de EEUU, los nahuas o aztecas de Mesoamérica y los araucanos de Chile y Argentina. Lakota se ha constituido como una ‘república independiente’ reclamando que le devuelvan territorios que hoy detentan 6 Estados de EEUU. Los araucanos o mapuches son el único pueblo americano que tiene su propia casa real (hoy exiliada en París).

Hasta hoy ningún pueblo suramericano, salvo los mapuches, ha planteado independizarse. Los aymaras y los cambas aún priorizan reformar pero no dividir a Bolivia. Sin embargo, si el conflicto boliviano se agrava el separatismo, como ya lo ha alertado Correo, puede consumarse.

El término ‘camba’ o ‘campa’, que antes se usaba despectivamente, hoy ha sido re-apropiado por descendientes de europeos en la Amazonía boliviana para plantear ir hacia una ‘nación camba’, la cual incluiría a las tierras bajas bolivianas e incluso a zonas del Perú, Brasil, Paraguay y Argentina.

Los antiguos ‘campas’, en cambio, ahora se sienten orgullosos que les llamen ‘ashánincas’. Al Estado que antes les usó para derrotar a Sendero, ellos les piden respetar sus áreas e inversión social, pues viven en una de las áreas que tienen más iletrados y menos médicos en todo el Perú.

Sin embargo, hay varias corporaciones que quieren adquirir sus tierras, lo cual puede, más bien, generar lo opuesto: que haya una explosión social que impidan nuevas inversiones y que haga que los ashánincas, de haber sido una de las etnias más leales a las FFAA peruanas, acaben promoviendo movimientos nacionalistas en la Amazonía peruana.

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