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Etiquetas:   Artículo taurino   -   Sección:   Toros

La historia del Corpus en La Maestranza

Ignacio de Cossío
Ignacio de Cossío
miércoles, 22 de octubre de 2008, 13:10 h (CET)
El Corpus en Sevilla, una de las pocas ciudades fieles al calendario y a su historia, ha sido en muchas ocasiones sinónimo de alternativas, efemérides insuperables y recuerdos inolvidables para todo el que se acercó por primera al apasionante mundo de los toros desde nuestra plaza de la Real Maestranza.

Tras la época dorada de José y Juan, su discípulo más directo Chicuelo y sus herederos legítimos en lo que se ha dado en llamar el toreo clásico, son muchas las grandes obras realizadas y grabadas a sangre y fuego en el coso del Baratillo. Una de aquellas tardes apoteósicas fue la celebrada el 11 de Junio de 1925. En aquella fecha Cayetano Ordóñez, más conocido en los carteles como, El Niño de la Palma tomaba la alternativa de manos de Juan Belmonte, reaparecido unos días antes en Alicante, y con Pepe El Algabeño de testigo frente a los toros de Félix Suárez. En aquella ocasión Belmonte cortó dos orejas y un rabo bajo el entusiasmo popular, frente al trofeo ganado a ley obtenido por Cayetano, quizá obligado a triunfar tras la lapidaria frase que le bautizara Corrochano días antes por abril con aquello de “Es de Ronda y se llama Cayetano…”

Otra alternativa señera fue la de Pascual Márquez el 27 de junio de 1937 de manos de Domingo Ortega y actuando como testigo Luis Fuentes Bejarano ante toros de Pablo Romero. El de Borox por lo visto estuvo poderosamente proverbial cortando hasta un total de cuatro orejas a los duros toros de Partido de Resina pero el joven alternativado no se dejó amedrentar por el toledano y pudo antes de su percance desorejar con la gracia de los elegidos al toro de su doctorado

La alternativa de Manolo González no se hace tampoco esperar y también se produce en un Corpus como el felizmente celebrado el 27 el de mayo de 1948 junto a Pepe Luis Vázquez de padrino y Manolo Navarro de testigo ante los toros de Clemente Tassara. El Dios rubio de San Bernardo tras finalizar una inconmensurable faena al cuarto de la tarde cortó las dos orejas a su oponente con un despliegue de hondura y gracia frente a la alegría y majeza del torero de la Calle Sol. El arte mudéjar de la Trinidad obtuvo premio en cada toro y aquella tarde quedo sellada como la de mayor sevillanía que se vio y se ha visto en el toreo.

Ocho años después de que un niño seise vestido de rojo y azul llamado Diego Puerta bailara en la Catedral, el día del Corpus Christi, del 5 de julio de 1958, en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla sucedió algo que nunca podrá olvidar mi querido tío Josechu Pérez de Mendoza. Aquel día brindando un par de banderillas al diestro Rafael Gómez Ortega “El Gallo”; toreando con su célebre jaca “Cotufa” sin cabezada y al salir del par en elevada haciendo el cristo, la Real Maestranza se venía abajo. El presidente le concedió la oreja y como se resistía a dar la segunda que el público pedía con fuerza, el Pasmo de Triana, Juan Belmonte que se encontraba en el palco haciendo las funciones de asesor, se levantó y gritó al presidente ¡Aquí en Sevilla mando yo y a ése torero se merece la segunda! y así fue. Josechu Pérez de Mendoza como rejoneador y por primera vez en la historia abrió la Puerta del Príncipe de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Actualmente se conserva en propiedad de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla por mediación mía la cabeza del famoso toro “Napoleón”, colaborador máximo de aquella efeméride. Josechu fue llevado a hombros hasta el Hotel Colón y al día siguiente la prensa resaltó el acontecimiento afirmando que un rejoneador castellano con nombre de pelotari vasco ha revolucionado el toreo a caballo.

Posiblemente la mejor tarde de Curro Romero en Sevilla precisamente haya sido la del Corpus del año de 1960 con toros de Clemente Tassara junto al reaparecido Manolo González y Jaime Ostos. Aquel sobrero que regaló el Faraón de Camas aún lo estamos pagando todos de lo memorable que fue su faena a la verónica. Inconmensurable la dos orejas para el mejor Romero en Sevilla. Y eso que no me resisto a olvidar sus dos encerronas antológicas en día de Corpus Christi como aquella del 68 y 72 donde logró cortar un balance de cinco y tres orejas respectivamente brillando a gran altura con su célebre y añorado toreo abelmontado y despacioso como sólo lo saben hacer los elegidos.

El toreo de lujo de la calle San Bernardo volvió el 8 de Junio de1980 con un festejo mixto por obra y gracia de Pepe Luis Vázquez Silva en compañía del gran Curro Romero y el rejoneador Antonio Ignacio Vargas. Allí se pararon todos mis sueños de resurrección familiar y consagración gloriosa. El milagro tan sólo por aquel día fue posible, volvía a nacer otro Pepe Luis.

La tarde más llena de verdad de todas, aquella que verdaderamente transformó el pan y el vino en el cuerpo y la sangre del mejor espada, fue la del milagro en sueño cumplido de Manolo Vázquez. Sucedió un 18 de junio de 1981, tenía yo 8 años acababa de perder a mi madre y parece que fue ayer. Los desvelos y añoranzas del viejo maestro se tornaron todas realidades en aquella corrida de Bernardino Piriz y posiblemente sólo así soñando el toreo de esa manera pudo cruzar él solito y todos detrás, de punta a punta , hasta la mismísima Puerta del Príncipe en el más competitivo, encarnizado y majestuoso duelo de quites que la historia tiene registro. Paula y Romero le espetaban con aires de otros tiempos. Aquello sólo los que verdadera y físicamente estuvimos allí supimos lo que sucedió, nadie nos lo podrá arrebatar jamás. No hubo mayor sorpresa ni mayor asombro como ver aquella torería andante siempre de frente del pequeño de los Vázquez revindicando el lugar que por derecho propio la historia del toreo le había reservado.

El último cartel que recuerdo aún con gloria y honor pese al escaso y pobre balance artístico fue la de José María Manzanares en el Corpus de 1990, más concretamente fue el 14 de junio, cuando se encerró con seis toros para la clásica y tradicional corrida de la Prensa, base y motivo para engrandecer muchos Corpus de antaño hoy pasto de las eras.

La historia continua, mañana un gitano de Camas con sangre del gran y mal afortunado Soto Vargas, quiere tomar la alternativa frente al Rey de todas las Españas y bajo el último monumento taurino y real, justo homenaje y recuerdo de su madre: Doña Maria La Brava, una pedazo de aficionada, posiblemente tan grande como su caballo franco alemán ¡Vive le Roi y la historia del Corpus!

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