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Etiquetas:   La tercera puerta   -   Sección:   Opinión

El discurso del Partido Popular

Xabier López de Armentia
Opinión
miércoles, 14 de mayo de 2008, 04:37 h (CET)
El discurso del PP está basado en una serie de significantes vacíos que articulan conjuntamente un discurso que aspira a ser hegemónico – como todos los discursos – pero que hoy por hoy no puede ser considerado como tal. Los significantes vacíos o términos que articulan el discurso del PP son muchos, pero podríamos calificar como los más importantes los siguientes: el terrorismo, la política autonómica, la familia y la economía. Evidentemente todos estos significantes son dotados de significados desde la lógica del PP, contradiciendo en todo momento la lógica o el discurso de otro partido político, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

La articulación de todos estos significantes crea un orden, y ese orden es el que da origen a un punto nodal. Un punto nodal es un significante vacío y flotante, que realiza la función de “articulador” del discurso del PP. Por tanto podemos afirmar que el punto nodal de un discurso es el que dota de significado al mismo.

Bajo mi humilde punto de vista, el punto nodal del discurso del PP es “la teoría del caos”. La idea de que “España se rompe” es una frase recurrente y muy utilizada en el discurso del PP, argumentando desde su lógica que ellos son los únicos capaces de garantizar la unidad de España, el buen funcionamiento de la economía, la familia tradicional y la no cesión al terrorismo. Este punto nos llevará más tarde a desarrollar una lógica de la diferencia con el resto de discursos articulados, no sólo por el PSOE, sino por el resto de formaciones estatales, regionales o nacionalistas.

Durante estos cuatro años hemos podido apreciar un cambio en el orden de los “productos” (significantes vacíos) dentro del discurso del PP, aunque dicho cambio no ha alterado el resultado final, siendo este el punto nodal, la teoría del caos. En un primer momento de la pasada legislatura los significantes vacíos que más importancia cobraron fueron el terrorismo y la política económica, con el dialogo con E.T.A. y el Estatut Catalán. Más tarde se incorporaron a la agenda discursiva del PP el significante de “la familia” y por último “la economía”.

Me ha parecido interesante incidir en este aspecto, ya que a pesar del cambio de orden de los “productos”, el resultado no ha variado lo más mínimo, centrándose en todo momento en la teoría del caos como punto nodal de su discurso. Aunque durante la campaña electoral reciente no hayamos escuchado la más mínima referencia a la cuestión de la familia, o ninguna referencia al Estatut Catalán, no significa que hayan sido borrados del discurso del PP, sino que simplemente han pasado a un segundo lugar, erigiendo a su vez a la economía como significante central.

La totalidad de los significantes vacíos antes mencionados son vacíos precisamente porque pueden ser dotados de diferentes significados. Por ejemplo, el significante vacío “terrorismo” puede ser entendido desde el punto de vista desde el dialogo o de la ruptura o cesión de España. El significado que se otorgue será clave para entender el discurso de cada partido político y a su vez para determinar posibles lógicas de diferencias o equivalencias. El PP marcó el significado de “terrorismo” como ruptura de España o cesión ante E.T.A., descartando en todo momento el significado de dialogo.

El resto de significantes actúan igual. Determinados por unos significados marcados por el PP en su discurso articulan no sólo “la teoría del caos”, sino una realidad. Aquí podríamos pararnos y centrar el debate sobre si las realidades hacen los discursos o sobre si los discursos crean realidades.

Dentro del análisis del discurso del PP encontramos una fuerte lógica de la diferencia. La determinación del “nosotros” viene dada principalmente por la identificación del “ellos”. La definición de “nosotros” es un ejercicio de cohesión, de creación de una comunidad que articula entre si un lenguaje. Todo aquel discurso que no entre dentro de los parámetros establecidos, es decir, de los significados dados, quedará fuera y será calificado como el “ellos”. Como suele decirse “O con nosotros o contra nosotros”. No existe un discurso que no defina bien estos dos conceptos y que aspire a ser hegemónico, ya que si de por si, los pilares de un discurso hegemónico son débiles y frágiles, este matiz les haría todavía más vulnerables y absorbibles por discursos de contrapoder.

La reflexión que me surge a continuación es ¿Qué se forma antes? ¿el “ellos” o el “nosotros”?. ¿Qué definimos antes? ¿lo que somos, o lo que no somos?. Aunque no es el tema central del artículo es una reflexión que bien podría explicar el surgimiento de un determinado discurso en un determinado momento histórico.

Volviendo al tema que nos ocupa la lógica de la diferencia que observo la planteo de esta forma. El PP se encuentra en un punto alejado del resto de formaciones políticas, en cuanto a discurso se refiere. Dota de significados completamente diferentes a la mayoría de los términos empleados en la vida diaria. La defensa de lo opuesto a lo hegemónico les ha llevado a ser, cuanto menos, la principal alternativa al discurso hegemónico. Y ¿quién controla ejerce ese discurso hegemónico? Bajo mi punto de vista el PSOE, actual partido en el Gobierno. Además creo también que el resto de formaciones nacionalistas y regionalistas se encuentran en cierta manera dentro de ese discurso hegemónico. Un discurso hegemónico con un punto nodal, que sería el progreso. Ejemplos hay muchos. El PP defiende el significado de “familia” como familia tradicional entre una mujer y un hombre, mientras el resto de formaciones políticas encabezadas por el PSOE defienden un significado de “familia” mucho más abierto, de acuerdo a la sociedad en que vivimos. Otro ejemplo es la “economía”. Desde el discurso del PP la economía española se derrumba y esta en crisis desde que ellos dejaron el Gobierno del Estado, dotando de significado a la gestión de la economía por parte del actual gobierno, el PSOE. Mientras por otra parte, el PSOE defiende con números y cifras (perfectamente manipulables) su gestión durante estos cuatro años.

Vista la lógica de la diferencia, encuentro una lógica de la equivalencia entre el discurso del PP y el PSOE. Una lógica desde la Teoría Política del Discurso. En mi opinión ambas formaciones cuentan con los mismos significantes vacíos. Ambos partidos políticos cuentan en sus discursos con el terrorismo, la familia, la política autonómica, la economía, la inmigración, la iglesia, etc... Lo que sucede es que ambos dotan de significados propios a tales significantes. Este mero ejercicio crea a su vez puntos nodales diferentes como antes hemos definido que bien podrían ser la “teoría del caos” en el caso del PP, y el “progreso” en el caso del PSOE. Aunque esta diferenciación entre los discursos no acaba ahí, sino que a su vez generan dos realidades completamente diferentes.

Con esta última reflexión quisiera terminar. Los discursos contrapuestos del caos y del progreso, abanderados por el PP y el PSOE respectivamente, dan lugar a dos realidades completamente diferentes, dos realidades que luchan por establecer su discurso como el hegemónico. Con el paso del tiempo hemos visto como el PP poseía el discurso hegemónico y ahora está en manos del PSOE. Esta lucha produce por tanto una dislocación en el discurso hegemónico, lo que hace del mismo, un discurso democrático ya que es posible la alternancia de discursos de poder. La dislocación es entendida como el concepto distintivo del discurso hegemónico. Es la condición democrática que puede generar significados que releguen a los hegemónicos y mostrar así las contradicciones de los diferentes significados otorgados a los hegemónicos.

La pregunta es, ¿la realidad crea discursos o los discursos crean realidades?

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