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Etiquetas:   Análisis internacional   -   Sección:   Opinión

Reflexiones sobre la autonomía camba

Isaac Bigio
Isaac Bigio
viernes, 9 de mayo de 2008, 04:17 h (CET)
Las izquierdas suelen ser campeonas de movimientos de nacionalidades (como las de los vascos, catalanes, palestinos, etc.) o regiones (como varias en las serranías) que éstas consideran como ‘oprimidas’. Empero, la derecha también suele calar en algunas regiones que tienen tradiciones propias autonomistas (como la costa atlántica en Nicaragua, Guayas en Ecuador, Zulia en Venezuela o el oriente en Bolivia). Si bien, ninguna de estas regiones tiene una historia como nación separada hay muchas características propias de ‘patria chica’, de diferenciación geo-cultural y de roces con la capital que tienen larga data.

En el caso camba las distancias con el altiplano tienen raíces. Hasta hace poco no había ninguna autopista pavimentada que conectase a La Paz con Santa Cruz. El oriente no fue parte del Incario, tiene un castellano muy distinto al ‘serrano’ y tiene una estructura social y cultural propia.

Una respuesta muy usual dentro de diversos socialistas consiste en acusar a los movimientos regionalistas cruceño, zuliano o guayaquileño como instrumentos de la oligarquía y el imperialismo. Es cierto que las fuerzas pro-‘libre empresa’ buscan impulsar y hegemonizar a éstos para debilitar a gobiernos que plantean nacionalizaciones o reformas agrarias o laborales.

Cuando los gobiernos socialistas rechazan todas estas demandas pro-autonomía y colocan a todo el movimiento de masas que hay alrededor de los regionalistas logran fortalecerse en sus bastiones geográficos (en el caso boliviano en el altiplano) pero también ayudan a empujar a los regionalistas críticos a la capital hacia los brazos de las fuerzas pro-mercado.

Evo Morales afirma que el referendo cruceño fracasó porque si se suma el menos del 40% de ausentismo con el 12% de votos por el no y los nulos y blancos se llega a que una mitad de dicho departamento no aprobó el estatuto autonómico. Usualmente en todos los comicios la tasa de ausentismo no baja del 20% al 30% de los votos, y eso no implica que los que no votaron rechacen a los resultados.

Empero, con esos mismos datos Morales reconoce que la demanda por la autonomía si tiene apoyo popular en la zona más próspera de su república pues al menos la mitad de los cruceños la apoyan.

Un político debe actuar de acuerdo a las realidades y no a sus propios deseos. Morales bien pudo neutralizar al regionalismo camba llevando como su vicepresidente a un oriental o buscando desde sus inicios combinar una reforma pro-autonomía con una agraria.

Hoy él tiene dos alternativas. Una es seguir una ruta como la que tuvo Lenin en la revolución soviética cuando él confrontaba la resistencia de otras naciones del imperio ruso (como Polonia, Ucrania, etc.) y en la cual él aceptaba la autodeterminación de éstas al mismo tiempo que lanzaba una radical redistribución de la propiedad para quebrar el poder de sus oponentes.

Otra es seguir el sendero del laborismo británico (partido que, al igual que Morales, tiene raíces sindicales) quien debe aceptar que en Escocia (en donde ha nacido Brown y Blair) exista un gobierno pro-independencia que tenga su propio sistema judicial y educativo y leyes sociales muy distintas al del resto del país. El laborismo no moviliza a la población de Inglaterra y Gales contra el nacionalismo escocés sino que trata de aceptar algunas medidas pro-autonomía al tiempo que busca socavar al separatismo. El resultado es que la mayoría de Escocia no secunda una secesión.

Sin embargo, Morales no sigue uno u otro camino. Se niega a aceptar a la autonomía y no toma medidas contra lo que él llama la ‘oligarquía camba’ a quien presenta como instigadora del separatismo. Busca conciliar pero no lo hace de manera firme. Quiere aparecer como demócrata pero no quiere aceptar un referendo que le sea hostil.

Si Morales no toma un camino claro corre el riesgo de minar su base social en Santa Cruz y en la Media Luna, con lo cual su proyecto de abrir un largo periodo histórico ‘anti-imperialista’ en Bolivia puede irse quedando socavado.

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