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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Las letrinas de España ya están llenas

Miguel Massanet
Miguel Massanet
domingo, 30 de marzo de 2008, 22:09 h (CET)
Nos cuesta creerlo pero es así. España está entrando en la más completa degradación moral y no olvidemos que esta palabra procede del moralis-e latín, que significa “relativo a las costumbres”; por consiguiente, desde que el freno a determinados comportamientos, en virtud de la entrada de la tan cacareada “democracia”, vino a aflojar el cinturón de contención, que la religión y la familia tradicional, establecían para reglar la conducta de la juventud, se han venido sucediendo, en cascada y con los extremismos propios de nuestro carácter meridional, los desplomes de aquellos principios que hacían que, la sociedad, se mantuviera dentro de unos límites razonables de cohesión y respeto para aquellas instituciones que nos fueron legadas por nuestros ancestros y que eran los ejes fundamentales de toda la civilización cristiana, de la que éramos herederos.

El daño que, en unos pocos años, han causado a los españoles la invasión de las morales alternativas, basadas en un desprecio absoluto por la tradición, la desmembración de la familia con la puesta en cuestión de la posición jerárquica del “pater familias”, con las secuelas derivadas de ello: la falta de disciplina; el relativismo; el cuestionamiento de la autoridad de los mayores, con las extensiones que tales actitudes llevan implícitas en el comportamiento de la juventud en las escuelas, en el rendimiento escolar y en sus relaciones con sus profesores; ha tenido tal efecto en la sociedad actual que, de ser conocidos como la “católica España” hemos pasado a ser, y es triste tenerlo que reconocer, una de las naciones donde la población se ha sumergido en los más refocilantes vicios y amoralidades, sin que haya habido apenas transición ni solución de continuidad entre lo uno y lo otro.

No vamos a pretender que, con anterioridad, no existieran problemas morales, un tanto de hipocresía en muchos comportamientos y lacras sociales y morales, que los hubo; no obstante, debemos admitir que, una situación de desprecio por los límites impuestos por la sana razón, como la que en la actualidad estamos padeciendo en nuestro país, con cientos de miles de divorcios; cientos de miles de abortos; parejas de hecho que se juntan y se separan con la misma facilidad que uno se fuma un cigarrillo; exhibicionismo descarado de comportamientos sexuales; promoción, desde las propias Instituciones públicas, de la homosexualidad, como si se tratara de una opción tan normal como la heterosexualidad (Educación para la Ciudadanía); bodas de homosexuales; familias monoparentales frutos de divorcios; espectáculos subvencionados por el Estado con contenidos pornográficos e ideas destructivas para la formación de una juventud sana; una educación pública de baja calidad, lastrada por la indisciplina, la falta de estímulo, esfuerzo y trabajo de los discípulos y la enseñanza sesgada y doctrinaria de muchos profesores, más empeñados en plantar la semilla de la revolución que en cultivar la mente de sus alumnos en las humanidades y disciplinas científicas. Repetimos, un estado de descomposición de la sociedad como el actual, es difícil que se pueda asimilar con normalidad por cualquiera que tenga un mínimo de sentido común.

Pues bien, si alguno se creyera que hemos llegado al límite de lo que se pueda esperar de esta España gobernada por los socialistas, vean ustedes lo más reciente. Dos comunidades autónomas, la Andalucía del señor Chávez y la de Castilla-La Mancha del señor Barreda junto con la Diputación de Málaga, todas ellas bajo gobiernos socialistas, subvencionaron una película, titulada “Clandestinos”, que fue exhibida en el Festival de Cine Lésbico y Gay de Madrid, en la que aparecían escenas de promiscuidad entre un guadia civil con etarras “chaperos”. Concretamente se promocionaba con una fotografía de un etarra desnudo que apuntaba con su pistola a la cabeza de un guardia civil, con su tricornio, mientras éste le practicaba una felación. ¡Todo ello gracias a subvenciones con el dinero de nuestros impuestos! Y no se pierdan la reacción del público asistente a la proyección que se dedicó a aplaudir en escenas que se daban gritos de ¡Viva ETA! No nos debemos extrañar de que, el señor Zapatero, intentara negociar con los de la banda, cuando hay gentes que pueden llegar a caer tan bajo y, todo ello, con la ayuda de organismos estatales.

Supongo que el canon digital que nos cobran por la adquisición de discos digitales vírgenes, debe ser una importante ayuda para estas producciones cinematográficas, tan “culturales”, en las que se ensalzan principios “tan patrióticos” y se promocionan a terroristas que matan a nuestros conciudadanos. Ni por asomo pensar que pueda intervenir la fiscalía del señor Conde Pumpido, ni los jueces ni, tan siquiera, el Consejo del Poder Judicial que no ha sancionado la infracción del Juez Bermúdez ,que firmó un manifiesto público en contra del PP a pesar de tenerlo expresamente prohibido por estar tipificado tal hecho en lo dispuesto por el artículo 395.2 de la Ley Orgánica del Poder Judicial. No se extrañen, han ganado los socialistas y los jueces que los apoyaron ya se quitan la careta, como ha ocurrido en el TC que, según se dice, con mayoría progresista van a darle carta blanca a la señora Casas para que, amparada por una ley ad hoc, pueda terminar su mandato y ayudar a dar luz verde al Estatut catalán. Esto sólo es el principio de lo que piensa hacer ZP con España, el resto lo iremos viendo en los próximos meses. Y ¿de las promesas de diálogo, entendimiento sincero y noble, qué hay? Pues como se dice en Argentina, serán como “el mate de las Morales (que nunca aparecía)”

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