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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

En crisis y malgastando los impuestos

Miguel Massanet
Miguel Massanet
domingo, 30 de marzo de 2008, 04:48 h (CET)
Los ciudadanos estamos obligados a pagar impuestos. Es un mal necesario si es que queremos que el Estado se ocupe de aquello a lo que, individualmente o en pequeños grupos, queda fuera de nuestro alcance. Sin embargo, siempre nos queda la duda de si ¿de verdad, estos dineros, que tanta falta nos harían para mejorar nuestras economías particulares, se utilizan para aquellos fines que verdaderamente reclama la sociedad? o, ¿se invierten en lo que más favorece a la mayoría de los ciudadanos? O, como muchos cuestionamos, ¿son empleados en conceder favores a aquellos que han colaborado con los gobernantes para que llegaran a serlo? o, ¿se cumplen, por la Administración, las prioridades que les exige el pueblo o, por el contrario, van a parar a organizaciones, sujetos, entidades supuestamente benéficas, fundaciones sospechosas u otros oscuros destinos en los que desaparecen sin que, aparentemente, nadie que lo precise salga beneficiado de ellos?

Lo que sucede es que, a poco que uno se entretenga en hojear la prensa, no precisamente fijándose en los grandes titulares, sino escarbando en las páginas interiores de los periódicos; es fácil que nos encontremos con noticias capaces de sorprendernos y que nos hacen poner en cuestión el hecho de que se nos esquilme por Hacienda para que luego, nuestros tributos, vayan a parar a lugares o a personajes ajenos por completo a aquellos destinos a los que hubiéramos pensado serían dedicados. No obstante, parece ser que la ciudadanía, que ha vuelto a votar al PSOE, no se percata de ello. Puede que muchos de ellos porque han sido o esperan ser beneficiarios de tales bicocas; también puede ocurrir que ocupen lugares en la Administración donde sea mejor permanecer callado ante tales despilfarros o desviaciones poco ortodoxas, si no delictivas, de fondos. En todo caso, no pensemos que estas prácticas se limiten sólo al gobierno Central, porque se pude decir que en estos pequeños feudos constituidos por determinadas autonomías, muchas de ellas socialistas, ocurre lo mismo.

Por ejemplo, sabemos que el Gobierno ha destinado 1.500.000 para este turbio negocio que es lo de la Alianza de Civilizaciones (veremos si no van a hacer falta para paliar el desempleo creciente) o que Montilla ha concedido 300.000 euros para el estudio de un gasterópodo denominado Olividae (concha brillante) ¿qué diablos nos importará a nosotros semejante bichejo? U otra subvención de la Generalitat, dotada con 22.000€, para investigar la “gaviota corsa” o los dineros que manejan asociaciones como la “Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica” para dedicarse a buscar y excavar fosas de la Guerra Civil” cuyo objetivo es exhumar los cadáveres de los “asesinados” por el régimen franquistas, pero que se han negado a colaborar en las excavaciones de Alcalá de Henares (donde se supone que estaba enterrado Andrés Nin el fundador del POUM, asesinado por los republicanos comunistas) alegando que “ellos sólo están para las familias de republicanos”. ¡Evidente, porque no les interesa recordar las checas de Madrid,Barcelona y Valencia; ni los asesinatos de Paracuellos ni los paseos nocturnos de la CNT y la FAI! Una muestra fehaciente de la forma con la que van a escribir la Historia estos que pretenden revivir los odios de la guerra.

Pero veamos, señores, lo que se nos ha ocultado de estos subvencionados de la farándula, los que más han hecho para llevar a ZP de nueva al poder. Todos ustedes recordarán el famoso “canon digital” y sus consecuencias sobre el precio de los CD’s vírgenes. Este robo vergonzoso fue implantado por el gobierno socialista para atender a las demandas de los artistas que se quejaban de la piratería y, la solución para evitarla, ha consistido en que, en lugar de establecer medidas adecuadas para impedir que se produjera tal práctica, optaron por lo más fácil y menos ético:suponer que todos los españoles éramos piratas. Eso daba lugar a que se presumiera que todos los CD’s que se compraban eran para copiar canciones desde Internet para robar a los artistas; olvidándose de que muchos los compramos para nuestro uso particular, para nuestros trabajos, para nuestras necesidades y para cubrir las de muchas empresas que tienen instalados procedimientos informáticos para llevar sus contabilidades y demás servicios. En cualquier caso hemos podido saber, a través de una noticia publicada en Libertad Digital, que la Asociación deArtistas, Intérpretes y Ejecutantes, dirigida por Luis Cobos, registrada como “asociación sin ánimo de lucro” –igual que el resto de entidades que cobran canon digital –, disponía ya, en el 2004, 41’5 millones de euros en “inversiones financieras temporales”. Dicha cantidad se corresponde con las cantidades recaudada a ciudadanos y empresas por la AIE en concepto de canon digital, pero que consta en sus cuentas como “pendientes de reparto” o “pendientes de pago” a los artistas, intérpretes o ejecutantes cuyos derechos de autor han prescrito o están pendientes de prescripción por distintos motivos. Es decir que, al parecer, el diferencial entre el dinero recaudado y el repartido desde el 2002 y el 2006 asciende a unos 530 millones de euros que pasan a ser gestionados por las distintas entidades. ¿Esto son asociaciones sin ánimo de lucro?

Supongo que a esta clase de manejos económicos y asalto a los bolsillos de los consumidores es a lo que se debe referir el señor Rodríguez Zapatero cuando habla de gestión limpia, de diálogo y de entendimiento sincero y noble. ¿Dónde habré escuchado esto mismo en otra ocasión? ¡Ya caigo!, fue en el mes de marzo del 2004, cuando el señor Zapatero concedió una entrevista a una emisora de radio en la que pronunciaba parecidas palabras. ¿Qué fue de ellas? Volaron, como las hojas de los árboles en un otoño ventoso, y se perdieron en el olvido de los tiempos. Señores ¡la que nos espera!

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Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

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