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Debate 25 de febrero

Xabier López de Armentia
Opinión
lunes, 8 de septiembre de 2008, 05:57 h (CET)
Una mesa, 2 candidatos, un moderador, 21 grados centígrados, tonos grises en el decorado y cronómetro. 15 años después hemos podido asistir a un debate entre los candidatos de los principales partidos políticos estatales. Aunque la mera realización de este tipo de debates televisados es ya un avance frente al frenazo continuo de los populares, echo mucho de menos esos discursos magníficos y magnánimos que dejan al receptor con la boca abierta o con una sonrisa cargada de esperanza. Aun están a años luz de cualquier discurso emitido por los candidatos demócratas norteamericanos en las recientes primarias demócratas.

El debate estructurado en 5 grandes bloques junto a una introducción y un discurso de despedida nos han dejado pinceladas variadas pero nada originales. Cada candidato obcecado con sus folios y su discurso preparado apenas se ha salido del guión al que nos tienen acostumbrados.

Destacar que tanto la introducción como el discurso final han servido para los candidatos como primer plano hacia la cámara, como diálogo directo con los ciudadanos y ciudadanas. Una plataforma por otra parte que no han sabido aprovechar ninguno de los dos para conseguir convencer a esos indecisos. Rajoy no ha convencido a nadie que no hubiera convencido hace 2 años. Antes del debate, Rajoy contaba con 8 millones de “amigos” y terminado el debate sigue teniendo los mismos. Zapatero en cambio, atisbo en él un pequeño resorte de capacidad de convencimiento en aquellos indecisos.

ECONOMIA
Por bloques, el debate comenzó con “economía”, la palabra mas sonada durante la campaña, el tema de actualidad, ¿el futuro de un Estado?.

Rajoy comenzó mirando al frente con muchos datos en su discurso y centrando el mismo en el encarecimiento de los productos básicos, las hipotecas por las nubes y el paro. Temas versados, que por otra parte nos tiene siempre acostumbrados. Rajoy sumido en una rigidez que le caracteriza, se dedica a enseñar gráficos varios sobre índices macroeconómicos que salvo diplomados o licenciados en económicas difícil tiene un ciudadano su entendimiento. Durante las intervenciones de Zapatero hemos visto a un Rajoy dubitativo, sin saber donde centrar su mirada y ojeando continuamente sus papeles. En posteriores intervenciones hemos visto a un Rajoy que repetía una y otra vez sus argumentos, intentando sacar partido del mismo tema, la economía familiar. El candidato popular terminó por esgrimir un optimismo inoportuno al visionar que va a ser el próximo Presidente del Gobierno.

Zapatero, entre la espada y la pared, o mejor dicho, entre la critica continua del PP y la desaceleración de la economía mundial, cargó su discurso de datos sobre la actuación de su gobierno los últimos cuatro años. Superávit, el paro mas bajo que nunca, el crecimiento del 3,7%, los 2 millones de empleos, etc... Zapatero comenzó su discurso centrando su actuación de gobierno en la positividad y en la mejora actual comparada con anteriores gobiernos populares sin retirar la mirada a su oponente. Como no podía ser de otra manera, Zapatero aprovechó la triste herencia popular de los últimos cuatro años en economía. 4 años durante los cuales el PP no ha hablado ni preguntado al Gobierno sobre economía en el Congreso, centrando sus ruegos y preguntas en una oposición cargante y solamente preocupada por una cosa, el terrorismo. Zapatero terminó su intervención no sin antes subir el tono y lanzarse hacia delante, con convicción y descaro, reprochó el poco o nulo apoyo de los populares al gobierno.

POLÍTICA SOCIAL
Este bloque ha estado marcado por un nulo esfuerzo por ambos candidatos por establecer un pequeño diálogo. Como si el oponente no existiese, como si estuvieran solos en una habitación, cada uno esbozó su discurso sin prestar atención a su rival político. Cierto es que Zapatero se preocupó por marcar las directrices de su partido en algo más que la inmigración, tocando varios temas sobre política social. En cambio, Rajoy se olvidó del resto y solamente balbuceó sobre inmigración, atreviéndose a recriminar a Zapatero que no entraba en su juego y no hablaba de inmigración.

Rajoy encauzó su discurso sobre la necesidad de frenar la inmigración, controlarla y establecer el permiso de entrada con un contrato. Basado en las premisas de “orden y control”, que nos recuerdan a épocas donde se decía que España era “una, grande y libre”, Rajoy terminó dibujando cuatro pinceladas sobre educación, pensiones y poco más, no sin despedirse con la afirmación de que España se ha convertido en el coladero de Europa, acusando a Zapatero de estar más pendiente de otras cosas que de aquello realmente importante para los ciudadanos.

Zapatero, como en la totalidad del debate se dedicó a aburrirnos con datos sacados de acciones de su gobierno. Educación, políticas de igualdad, subida de pensiones mínimas, vivienda en alquiler para jóvenes, prestación por nacimiento, la ley del divorcio Express etc... Es evidente que la diferencia mayor entre el PSOE y el PP es en materia de política social. Este pensamiento interiorizado en cualquier analista político fue sacado por Zapatero con un tono contundente al afirmar que “el PP no ha hecho nada por la política social de este país”; “si ustedes hubiesen gobernado durante 30 años seriamos un país atrasado y sin libertades”. Razón tiene Zapatero en que si el PP hubiese gobernado durante 30 años, la libertad brillaría por su ausencia. Zapatero terminó su exposición con la inmigración haciendo hincapié en la necesidad de regularizar a los inmigrantes, crear acuerdos con sus países de origen para los inmigrantes ilegales y sobretodo no “copiar” la política de regularización del PP, admitiendo a inmigrantes con la presentación de un simple bonobús.

POLÍTICA EXTERIOR
Este bloque estuvo caracterizado por la nula presencia de temas referentes a la política exterior. Cuatro nombres bastaron para encuadrar estas intervenciones en el bloque de política exterior (Sarkozy, Merkel, Castro y Chávez), cuando bien podría ser denominado “política del terrorismo”. De este bloque poco o nada que resaltar cuando los dos se enzarzaron en un absurdo debate sobre el 11-M y E.T.A.

Rajoy empezó, como no podía ser de otra manera, cargando sobre Zapatero la culpa del “fortalecimiento” de E.T.A., la presencia de Batasuna en las instituciones vascas a través de ANV y EHAK, el abandono de las victimas, y un continuo etcétera que no hacia sino versar sobre estos mismos temas. Acusa a Zapatero, como lleva exponiendo durante su campaña, de oportunista al ilegalizar ANV y EHAK ahora y no en el pasado. En estas intervenciones vimos a un Rajoy mucho mas lanzado y con un tono mas fuerte, con expresividad, aunque sea poca la que representan sus gestos. El candidato popular a sabiendas de que el terrorismo ha sido su eje central durante los 4 años de oposición, no desmereció a sus votantes y acusó a Zapatero y su gobierno de “negociar políticamente” con E.T.A., acción que por otra parte ningún Presidente del Gobierno había realizado hasta la fecha. Bueno al menos eso nos intenta hacer creer Rajoy con su discurso.

Zapatero contestó a las evasivas del Sr. Rajoy con datos y mas datos sobre la actuación de su Gobierno y de las Fuerzas de Seguridad en estos últimos cuatro años. No desaprovecho la ocasión para recordarnos a todos el 11-M, posiblemente la etapa más oscura del pasado reciente de los populares. Centrado el candidato socialista en defender “sus principios” democráticos, su moralidad, su fiel apoyo al gobierno en materia de terrorismo cuando el estaba en la oposición, sin pedir explicaciones, cual “cheque en blanco”. Zapatero supo recoger los órdagos que le lanzaba su “amigo” Rajoy, cuando le acusaba de fortalecer a E.T.A. cuando los populares presumían de haberla dejado prácticamente muerta a principios de 2004. Un Zapatero astuto contesto “Si E.T.A. estaba acabada en el 2004, ¿Cómo se explica que ustedes defendiesen la autoría de E.T.A. en los atentados del 11-M?. Un golpe maestro lanzado por el actual presidente. Zapatero no centró solamente su discurso en el terrorismo a diferencia de Rajoy. Zapatero también nos habló del aumento de Policía en la calle que ha realizado su gobierno, la bajada de homicidios (bastante dudosa esta gráfica), una mayor seguridad vial, etc... Pero no pudo evitar terminar su intervención mencionando una serie de palabras cargadas de significado entre frases sin importancia. Azores, Irak, Bush, Guerra... son palabras que Zapatero supo soltar brillantemente sobre el tablero de juego.

POLÍTICA INSTITUCIONAL
¿Una institución o varias?. Este es el debate que hubiera debido plantearse. El agotamiento o la vigencia del Estado de las Autonomías. En cambio asistimos a una, por otra parte archiconocida, obsesión del Sr. Rajoy con el Estatut de Catalunya.

Rajoy dio inicio a su exposición con un ataque a la política institucional de Zapatero y el partido socialista. “En Europa nos preguntan cuantas naciones somos”, “Usted no ha dicho nunca su idea de España”, “Rompió el acuerdo entre partidos para la política autonómica”, etc. Un Rajoy triunfal porque encuentra en el “terrorismo” un filón para desgastar al Presidente, continuó su intervención con Ibarretxe, acusando a Zapatero de permitir un referéndum independentista el 25 de octubre de este año. Argumento, por otra parte, completamente falso ya que lo que ha propuesto el Lehendakari Ibarretxe es una “consulta” a la ciudadanía sobre su posicionamiento a favor o en contra del “derecho a decidir”. Como si semejante mentira fuese poca, se lanzó a mencionar el Pacto del Tinell, como la alternativa que había tomado Zapatero al Pacto Antiterrorista. “España somos todos y todos decididos”, “yo nunca he dicho que España se rompe”. Así terminó su “brillante” exposición el candidato popular. Juzguen ustedes mismos.

Zapatero protagonizó en este bloque uno de los primeros momentos tensos en este debate al preguntar al candidato popular sobre el Trasvase del Ebro. Repitió varias veces la pregunta Zapatero ante una nula contestación de Rajoy, que prefirió escudarse en que no era su momento para hablar. Zapatero basó su intervención en la crítica a los populares. Crispadores, mentirosos, fueron algunos de los adjetivos que merecieron los populares. Así mismo acuso a Rajoy y sus amigos de defender en Andalucía y Valencia los nuevos estatutos y votar en contra e incluso presentar recursos ante el Tribunal Constitucional en Catalunya, cuando mas de una treintena de artículos son iguales en los tres casos. Esta es la paradoja del PP. ¿Por qué un artículo en Catalunya rompe la “indisoluble unidad” de España y en Andalucía no?. Contésteme a mi Sr. Rajoy, ya que a Zapatero no le contestó. Lo mismo sucedió con Navarra, hartos de oír que Navarra se vendía a E.T.A., hoy en día gobierna el PP (UPN) con apoyo de los socialistas. Zapatero concluyó su intervención con una frase. “Con nosotros hay diálogo, no crispación”. Todas estas intervenciones no supusieron nada nuevo.

FUTURO
Un bloque orientado a la oportunidad de mostrar dos proyectos de futuro, dos formas de entender el futuro de un Estado dentro de la globalidad que nos asola, se convirtió en una discusión absurda y repetitiva donde ninguno de los dos candidatos mostró un apéndice de su proyecto de futuro, más bien lo contrario, una muestra de su pasado y sus diferencias durante la última legislatura. Un debate encauzado entre descalificaciones, como si de una carrera sprint se tratase, fuese el ganador cual insultase a su contrario más veces. Este bloque estuvo protagonizado por el momento de máxima tensión de todo el debate, cuando el Sr. Rajoy acusó directamente al Presidente del Gobierno de “agredir a las victimas del terrorismo”. Una acusación contestada por Zapatero, en mi opinión, con demasiada blandeza y tranquilidad. Una acusación que bien podría significar en otros ámbitos una demanda.

Rajoy repitió como un tocadiscos rayado el referéndum “independentista” de Ibarretxe y la permisividad de Zapatero frente a el. Apareció en su discurso la Educación para la Ciudadanía, los olvidados incendios de la meseta española. Durante las intervenciones de Zapatero, Rajoy mostró, como en el resto del debate una cara de asco, de desprecio hacia las palabras de su oponente. ¿Caras absurdas frente a argumentos absurdos? O ¿Caras absurdas como parte del discurso reaccionario del PP?. Lo más relevante de las intervenciones de Rajoy fue el momento en el que sacó a relucir su programa para el “cambio climático”. Sinceramente me sorprendió, pero no el programa en si, sino la geta que tienen algunos.

Zapatero volvió a vendernos toda la legislatura en apenas diez minutos. Ayudas a jóvenes, viviendas VPO, Investigación + Desarrollo + innovación, etc. Todo esto repetido una y otra vez como si se tratase de un logro, cuando creo que no es más que lo correcto y lo necesario para sociedad moderna y progresista. No se despidió sin recusar a Rajoy que él si que acude a los lugares donde han ocurrido catástrofes (refiriéndose a los incendios producidos en los anteriores años), no como otros Ministros populares que estaban de caza cuando en Galicia miles de voluntarios retiraban “chapapote”. También hubo tiempo para recordar de pasada el famoso “canon digital”, y acordar que Rajoy llamo “untados” a los artistas.

DISCURSO FINAL
El discurso de cada uno de los candidatos bien podría sustituir a cualquiera de los mensajitos navideños del Rey. Un mensaje a cámara, un mensaje directo a la ciudadanía.

Rajoy esbozó más que un discurso un cuento para niños irrisorio e infantil, poco adecuado para terminar un discurso. Encabezado con un “está en juego todo, España necesita...”, seguido de “yo sólo quiero lo que todos queremos”; comenzó con la personificación de su ideal de país en una niña, que tenga padre y madre – no pueden ser dos padres o dos madres, eso es inconstitucional ¿Verdad Rajoy? –, que tengan una vivienda digna, sus padres trabajo, una buena educación y que sea heraldo de la libertad, tolerancia y respeto. Esta personificación terminó con “estar orgullosa de ser española” y diciendo que “nadie nos impide que esto se haga realidad”.

Zapatero, tenia muy claro lo que quería decir en esta intervención final y configuró un mensaje claro y conciso, que puede convencernos o no, pero que dista mucho de la “parodia” infantil de su oponente Rajoy. Zapatero hablo de promesas cumplidas, de servir a España con lealtad; de trabajar para los españoles con fuerza y humildad, asumiendo que ha cometido errores. Zapatero apostó por ser la vanguardia de la lucha contra el cambio climático, de ser España un referente en el mundo, sinónimo de paz. Apostó por trabajar con ilusión y terminar el proyecto que ha empezado, dibujando en la retina de todos los presentes una frase que no se olvidará fácilmente “no puedo prometer que todas las personas tengan éxito pero puedo garantizar que lucharé para que todas las personas tengan las mismas oportunidades”. Cuando sólo faltaba la despedida, Zapatero culminó su discurso con una frase llena de significado: “Buenas noches y buena suerte”. Una frase que nos remite a un época, a un contexto donde el periodismo fue atacado directamente por una “Caza de brujas” muy conocida, orquestada por el Senador Joseph McCarthy. El periodismo y cualquier esfera de lo público y lo privado se convirtió en posible cómplice del comunismo. Esta despedida de Zapatero nos evoca a la libertad de expresión y la presunción de inocencia, pero también nos remite a no callar y creer en tus principios aun cuando la maquinaria de Estado reaccionaria que representa en España en PP intenta ahogar tu libertad.

¿QUÉ NO DIJERON?
Ineludiblemente la naturaleza de un discurso entraña no solo el mero hecho de palabras o frases mencionadas con significado propio, sino también establece una clara diferenciación apreciativa de “lo que se dice” y “lo que no se dice”. Por tanto, analizado lo que dijeron los dos candidatos es necesario conocer que palabras, temas o frases no dijeron. Haciendo un pequeño repaso a los discursos de ambos se desprenden una serie de ítems que no aparecieron ni por asomo durante las casi 2 horas que duró el debate, y que por otra parte, nos tenían muy acostumbrados a oír los últimos meses.

En este caso podemos descartar que no apareció en ningún discurso ni tan siquiera se mencionó a la Iglesia, los obispos y toda estructura jerárquica eclesiástica. Un tema por otra parte muy controvertido que ha copado los periódicos, las radios y los noticieros de todo el Estado los últimos meses.

En este debate tampoco apareció en ningún momento esa defensa a ultranza de la familia tradicional que tanto ejerce el Partido Popular. Esa negación del derecho a contraer matrimonio del colectivo de homosexuales, e incluso prohibir la adopción entre este colectivo si Rajoy gana las elecciones, son la banderas “sociales” de este partido. Banderas que no mostró en el debate, ni Zapatero se atrevió a sacar.

Otro tema muy candente y de actualidad, que ha traído a más de uno un dolor de cabeza en el último año ha sido la monarquía. Una institución cuestionada a lo largo de la historia, pero más que nunca en los últimos meses. La pretensión de la monarquía de pasar desapercibidos, no lo ha logrado durante esta legislatura, estando presentes en todas los debates políticos. Aunque parezca anecdótico ninguno de los dos candidatos se atrevió a tan siquiera mencionar y mucho menos cuestionar.

Otros temas que no tocaron ni Rajoy ni Zapatero fueron todo el tema relacionado con Euskal Herria, a excepción del repetido “referéndum independentista” que dijo Rajoy que se esta forjando. No se habló prácticamente nada del cambio climático, ni de los problemas que se han ocasionado en Catalunya con el AVE. No se mencionaron pactos post-elecciones ni se hicieron referencias a la actual situación internacional, con los soldados en Afganistán, la elección de Raúl Castro en Cuba, o las relaciones con Latinoamérica.

Creo que Zapatero estuvo mucho más tranquilo que Rajoy, y que se limitó a leer su discurso preparado de antemano. Sin embargo, no puedo decir lo mismo de Rajoy, que claramente fue con los cartuchos cargados y listos para quemarlos, a sabiendas que va perdiendo en la carrera electoral. Este debate, beneficioso para la democracia, poco o nada nos ha dejado de resultado a los electores. Gracias a los tecnicismos y las excentricidades de ambos candidatos todo estaba tan atado que no dio lugar a la improvisación y a los sentimientos. Zapatero y Rajoy, dos maquinas al servicio del poder hegemónico que ejerce la política.

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