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J. Lozano, Madrid

Felipe VI acaba de recordarnos lo que debería ser evidente: que la bandera de España es la bandera de todos. Por supuesto, de todos los verdaderamente demócratas, que aceptan la Constitución, aunque deseen mejorar algunos de sus aspectos. No es pues sólo el símbolo de unión de la derecha, como se quejan quienes desde el centro e izquierda se la dejan, al contrario de lo que ocurre en Francia y otros países.


Sánchez empezó reivindicándola, pero no lo hacen los suyos en la práctica. Menos aún hizo Carrillo después de aceptarla; y veremos sí algún día lo hace en la práctica Podemos, tras una de las pocas rectificaciones sensatas de Iglesias. Cuando haya suficiente consenso democrático, sin fetichismos la cambiaremos por otra, mirando al futura, no al pasado. Ya muchos deseamos, por ejemplo, cambiar el símbolo de la monarquía, como ya se ha eliminado el aguilucho franquista.

Artículos del autor

​De nuevo, y ya van... el Ejecutivo de Pedro Sánchez se ha replanteado sus planes de reforma para los trabajadores autónomos y recoge velas.
​Cuando estamos constatando día tras día –con señaladas excepciones- el analfabetismo de nuestros escolares, sus faltas de ortografía su pobre vocabulario, su falta de disciplina, su horror al esfuerzo y sus malos resultados en Europa, va Celaa y decide que además de analfabetos, vagos.
​Nunca me ha gustado el término “masa social”, por ser sinónimo de algo definido, homogéneo, altamente sugestionable, como suele ocurrir, y fácil de amasar, manipular.
​Recientemente, las críticas sobre la presunta manipulación de datos por parte Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) han resultado abrumadoras.
​El nacionalismo contemporáneo está íntimamente vinculado a agravios sociales, religiosos y económicos. Aunque parece indudable, sin embargo, que el sentimiento básicamente es nacionalista.
​Todo el mundo llora... Nacemos llorando. De lo contrario, nos dan un azote en el culete. De niños, llorábamos cuando teníamos hambre, frío, miedo o dolor.
Dice la Wikipedia que la racionalidad es aquella virtud que tienen todos los seres vivos de utilizar su razón o instinto para determinar en una situación que es lo mejor, que es lo más lógico o que es lo que más adecuadamente se adapta a sus necesidades.
​Bolivia dijo no a la reelección presidencial y aunque Evo Morales impute a la guerra digital y a las encuestas su progresivo descrédito, está claro que los bolivianos abrieron la puerta a un futuro sin Morales.
 
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