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Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Trayectorias biográficas

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
lunes, 31 de diciembre de 2007, 04:48 h (CET)
Quizá somos más propensos al resumen final, como pasa en estas fechas, con el repaso de lo acaecido durante un período de tiempo. Se tiende al resalte de ciertos momentos. Sin embargo, no sólo es cuestión tamaño, de lo llamativo o grandilocuente; en el análisis debieran incluirse todos los factores participantes. Cómo dicen los versos de Carlos Manuel Villalobos: “Hoy no es hoy: / hoy es todo el fuego y toda la lluvia / que estuvo con nosotros”. Esto adquiere especial relevancia al considerar a las personas humanas. De lo contrario, podemos considerar “sabio europeo” a quién no evitó durante su mandato de gobierno, ni el GAL, ni las corrupciones maquinadas en Navarra durante aquellos años.

¿Qué aportan las biografías? ¿Son exclusivamente el desván de los recuerdos? El género biográfico ha cursado con enormes altibajos. ¿Qué le solicitamos a un relato biográfico? ¿Sólo equivale a los valores del personaje tratado? El muestrario es casi infinito, a cada persona le corresponderá el suyo propio; del mismo modo, la elaboración narrativa dependerá del autor. Protagonista y relator, con sus riesgos y carencias, con sus cualidades y todos sus bagajes. Cuando se trata de expresar lo que ha sido la vida de una persona, muchas son las posibilidades de hacerlo. ¿Cuál preferimos? ¿Qué mejora el relato o qué lo hace más intrincado?

Una forma de acercarse a este conocimiento, la podremos denominar Dimensión de los Hechos, o bien ACUMULATIVA. Se van desgranando los actos, sucesos, logros, de la persona objeto del estudio. Es como una reseña de sus participaciones, pudiera detallarse mejor en un currículum, siempre con cierta precisión y orden. Pese a todo, no pasa de constituir una mera suma de datos y anécdotas. Es una exposición lineal de lo que fue aconteciendo. Como un pedigrí o una lista de estaciones; se recogen los sucesivos pasos en la vida de una persona. ¿No hay nada más? ¿Es esto lo fundamental?

Otra visión del asunto se definirá como Dimensión del Hombre. Anhelos, amores y desamores; intenciones, a veces frustradas, modificadas, o realizadas plenamente. No sólo hay múltiples vías posibles, pueden interrumpirse, mezclarse o abandonarse; la línea se trocó en entramados menos concretos. Desde las raíces, las ramas y el fruto, los grados se diversifican. Cuando incluimos cualidades humanas, deseos y particularidades, nos aprecibiremos de lo cruciales que resultan todas esas menudencias para cada una de las personas.

¿Qué se pretende? Como mínimo, ya tenemos dos maneras diferenciadas para estos abordajes. Dimensiones de los hechos o de los hombres. Para el recordado Julián Marías no eran suficientes los hechos en sí, la única manera de completar esas valoraciones supone entrar en el meollo de los entramados. La denomina TRAYECTORIA VITAL de los individuos. Además del puro dato, habría que acercarse a las perspectivas, ilusiones o proyectos personales. Y no sólo de lo alacanzado, también de los fracasos y situaciones de poco lustre. El individuo en conjunto.

En lo referente a las aplicaciones, uno de los intentos practicados se refleja en la historia médica, antecedentes, circunstancias y mejor conocimiento del paciente. Qué decir de los valores vitales referidos a un candidato político del que tanto se pretende saber. Y así, de un periodista, artistas, empresario, etc. Enseguida conviene apuntar una tendencia poco constructiva, en todos esos ejemplos citados, prolifera el desdén hacia la dimensión humana, para intensificar los datos estadísticos, numéricos; pretendidamente objetivos, cuando ocultan lo más importante, la persona... intrincada. Esa actitud dificulta su conocimiento.

Dice Arsuaga, el investigador de Atapuerca, en un lamento socarrón: " No se fosilizan los sentimientos". Y es que hay cosas muy difíciles de encontrar. Si de forma ingenua pretendemos la distinción entre lo bueno y lo malo, aún será más enrevesada la investigación. Pese a las dificultades, vamos entresacando unas biografías atrayentes y se van descubriendo otras francamente repelentes. Desde aquellas de sujetos benefactores que siempre mejoran el entramado común, a las de esos tristes monstruos de la corrupción, terorismo, o simples depredadores de los demás.

Hasta tal punto puede ser lamentable una vida, tan desastrosa, que propiamente, de algunas de ellas podemos afirmar que no son humanas. Isaías Berlin escribió: "Las formas de vida difieren, los fines, los principios son muchos. Pero no infinitos: han de estar dentro del horizonte humano. Si no lo están quedan fuera de la esfera humana". Podemos aplicar estos conceptos a esos sujetos destructores o asesinos por un anhelo de patria o creencia ¿?, a quienes no les importa valerse sexualmente de niños, también a quienes exprimen cruelmente la economía de los necesitados; y todos, por muy enmascarados que se presenten. Dice Berlin que con esos idiotas morales, inhumanos, no se puede discutir, son de otra especie.

Otro día podremos entrar en las consideraciones sobre como se debe tratar a este tipo de individuos NO humanos. Algo así como la decisión de que ser tolerante ante sus desmanes, valorarlos ambiguamente, va entrando en una imbecilidad preocupante. Son factores a tratar con más detenimiento.

Suele decirse eso de, vamos a los hechos y dejémonos de tantas valoraciones. Vamos a constatar las actuaciones y los logros de la persona objeto del análisis biográfico, lo demás queda en una nebulosa.

¡Ah! Pero los fundamentos son tercos, se resisten por mucho que los despreciemos. Como en la anécdota de F. Puy, cuando alguien no quería saber los fundamentos de los derechos humanos; empezó a llenar una tinaja que no tenía fondo. ¡Si no tiene fondo esa tinaja! ¡Ah! Querido amigo, a mí no me interesa el fondo, dime solamente cuando llega el agua arriba.

No servirán lamentaciones plañideras, las diferentes esferas sociales exigen, y pienso que con urgencia, una mejor asimilación de los significados. Y ello en una triple PROYECCIÓN. El significado de la vida de cada persona, su aplicación en el entramado social y la elaboración de un proyecto merecedor de portar la etiqueta de humano, como denominación de origen. De no producirse esta evolución de las conciencias, ¿Para qué sirven las palabras?, simplemente pasemos a disfrutar del desastre progresivo y anómico.

¿Datos aislados? ¿Datos ocultos? ¿Datos contradictorios? El valor o la escasa integridad de cada persona se fragua durante su camino.

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