Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Cosechar lo sembrado

Antonio García-Palao (Madrid)
Redacción
sábado, 15 de septiembre de 2007, 09:03 h (CET)
Los animales dejarán de ser maltratados en las fiestas populares españolas cuando, desde las instancias europeas pertinentes, se impongan las medidas necesarias, así como las sanciones oportunas, a aquellos países comunitarios que no respetan las leyes mínimas de protección animal, por encima de cualquier tradición local violenta.

En este país se ignora el derecho de los animales a su bienestar, se desconoce el más elemental principio ético de respeto y protección animal y se atenta todos los días contra su integridad física, maltratándolos y explotándolos hasta límites que ni la razón ni la moral pueden ya soportar.

Ya está bien de ignorancia, de barbarie ancestral, de pasar por encima de la integridad moral de los ciudadanos que sufren con la tortura en las plazas de toros, en los alanceamientos populares, en los encierros taurinos. Ya está bien de paletadas, de políticos con puro, de machismo cobarde, de clarines desafinados, de sudor y sangre.

Sólo las leyes comunitarias pueden impedir ya tanta violencia. La clase dirigente española ha demostrado hasta ahora, su irresponsabilidad, su incompetencia, su falta de altura moral para con la naturaleza. Se ha sumado a lo peor de la incultura popular, a su orgía de sangre animal inocente, en honor, eso sí, de alguna virgen o santo local.

Esta conducta mantiene a España sumergida en la más profunda deficiencia moral, alejándonos del progreso natural y de Europa. Así, ni se construye una civilización, ni un país, ni la paz, la unidad o el futuro. Así sólo tendremos violencia y sufrimiento. Cosecharemos lo sembrado.

Noticias relacionadas

¿Cuándo dejará Europa de ser un vasallo de EEUU?

El fracaso de las sanciones de EEUU a Rusia

Eso de la Cuaresma ¿va contigo?

Ahora es tiempo favorable para convertirnos y creer en el Evangelio

¿El castellano en Cataluña? ¿Quién permitió que se aboliese?

La Constitución española no necesita ser interpretada respeto a la vigencia, en todo el territorio español, de la lengua que hablan más de 500 millones de personas: el castellano.

Banalización

Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

El riesgo feminista

Hace unos días el arribafirmante escribió sobre los peligros del neomachismo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris