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Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Ciudadanía respetable

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
lunes, 10 de septiembre de 2007, 10:07 h (CET)
Comienza el año escolar en plena polémica sobre la ciudadanía. Unas controversias que parecen entrar en consideraciones de todo tipo, menos en las de un pensamiento central sobre un ciudadano digno. ¡Batallas en las que desaparece el ciudadano!

Esto de la ciudadanía es muy serio y divertido a la vez. La vida en sociedad no permitirá tomársela a broma, nos va en ella el bienestar y la dignidad de cada uno de sus componentes, el respeto mutuo y la convivencia. Reúne también los requisitos de la diversión, con una cantidad ingente de recursos, afortunadamente. Ese divertimento no equivale a una simple frivolidad insustancial, sus hilos remueven con fuerza una serie de fibras importantes. Ejercen de CONTRAPESO en los platillos de la balanza, conductas razonadas y expansiones jocosas.

Lo que no se concibe es una unidad monolítica, y menos, trazada doctrinalmente desde un gobierno o institución. Las TENDENCIAS constituyen un ente omnipresente, hasta en un mismo individuo, según días y horas; unas de corta duración y otras de acción prolongada. Una ciudadanía permitirá y cultivará las tendencias; o pasará a ser un conglomerado amorfo sin criterios. Por desgracia, las actitudes pasivas de cada sujeto, propenden a constituir una masa acrítica manejada por el titiritero de turno. Una ciudadanía equidistante, sin aristas ni esquinas, sin polaridades, además de inverosímil; no pasa de ser un ente dúctil para los poderosos. En ella no se concibe por qué las tendencias han de participar en la elaboración del conjunto. No se trata de la elaboración unilateral de un marco y que pasen los demás por el aro. Como en la elaboración de la Constitución, lo democrático sería la participación de los diferentes puntos de vista.

Una exigencia primordial a la hora de pretender una ciudadanía que se precie, será la de recobrar una MIRADA LIMPIA, como uno de sus pasos iniciales, es insustituíble. Y como no hay dos miradas iguales, la siguiente conclusión salta a la vista, estamos ante un conjunto de miradas intransferibles. Todas aquellas maquinaciones encaminadas a mirar de una sola manera, son tuertas y falsas. Decía Foucault: "La mirada se satisface en su propia verdad". Cada uno mira a su modo e interés. ¿Cómo se pretenderá un ciudadano respetuoso si la mirada inicial es de un solo ojo y este es fijo? Si de entrada no se aceptan todas las miradas, el conjunto resultante se proyecta como un recalcitrante imperio del despropósito. También dice Foucault algo más difícil de compartir, que esa mirada " ...tendrá acceso a la verdad de las cosas". Acceso no es garantía, las esencias verdaderas están más recónditas de lo que parece.

También sucede con demasiada frecuencia que el planteamiento global con grandes títulares ejerce como una auténtica barrera de humo; así no es posible la comprensión fehaciente del asunto. La ciudadanía no es una monografía que se tiene o no se dispone de ella. Como comentaba, resulta necesaria una aproximación a las MÚLTIPLES ARISTAS de esa convivencia buscada, por que hablar de ciudadanos al margen de cada estructura social, no pasa de ser una elucubración encubridora. Veámos la repercusión de alguna de esas aristas.

Así apreciamos un gran desarrollo de muchos lenguajes, ¡Bienvenidos!, pero una franca ausencia de comunicación directa. Cuesta llegar al meollo de lo manifestado en torno a la educación, se atisban más los dominios injustificables. Hay torpeza y falta de coordinación en torno a un tema que afecta a todos. ¿Cómo se va a conseguir una implicación social y emocional? Se reunen una serie de actitudes repetitivas y obsesivas más propias de un AUTISMO GESTOR, con precedentes dictatoriales, pero sin antecedentes en una actitud democrática encomiable.

Ya parece que no es suficiente con hablar de centro educativo a secas. En diversas partes del mundo se organizan centros educativos inteligentes, lo cual no extraña a nadie, ante la serie de rutinas, mandangas e imposiciones tribales de cada jefecillo. La característica primordial de estos centros citados es la recuperación de la capacidad autónoma para plantear PREGUNTAS en torno a los puntos considerados interesantes. Con una huída feroz de las respuestas domesticadas, con el rechazo radical de esas retículas melifluas con que intentan envolvernos; frente a ellas, la recuperación de los interrogantes. Inteligentes y con independencia intelectual, valga la redundancia.

Más que un decálogo o un protocolo de asignatura, se echa de menos un PÁLPITO de AUTENTICIDAD, donde se apreciara por todos los poros ese afán constituyente de una entidad comunitaria fascinante. Pese a la propaganda de unos y otros, desde los cerriles ejemplos americanos hasta los drásticos asiáticos, pasando por las engañifas y deslustrados comportamientos europeos; aún queda pendiente el reclamo y la conducta de una auténtica ciudadanía. Si no cuidamos algo mejor estas circunstancias, la prometedora convivencia de occidente cruje y crujirá por mucho tiempo. Nos queda el anhelo, para que no se agosten los buenos criterios educactivos y sociales.

Escribió Alejandro Casona aquello de: "Hablar poco, pero mal, ya es demasiado hablar". Si no se para de hablar, y mal ... Por eso destaco la IMPRECISIÓN con la que citamos determinados conceptos. ¿Qué definición daríamos a la palabra Sindicato actualmente? Cada uno se responderá si realmente percibe al trabajador como núcleo de los mismos o más bien los entiende como agrupaciones tergiversadas. Algo similar se puede concebir sobre los Partidos políticos, ¿Vds. los entienden como participación del ciudadano? Qué quieren, me cuesta aplicar la palabra ciudadano a los partidos, ofrecen por contra la imagen de un usufructo no muy bien fundamentado.

El hilo de Ariadna para sacarnos del atolladero de incomprensiones y manipulaciones, paradójicamente, en este caso no se tratará de un hilo, sino de una red magnífica; es incompatible con un hilo rector de la manipulación o con direcciones exclusivas. La urdimbre compleja entraña muchas servidumbres, dependemos de sus engranajes. Ahora bien, con la misma ligazón nos abre a la biodiversidad, a las irrenunciables características peculiares.

Aquí se produce un choque tormentoso. Pudiera pensarse que desde los ciudadanos surgirían los servidores de la comunidad y es justamente al revés como sucede. Se impone el reclamo de DIGNIDAD y RESPETO para una maltratada ciudadanía que no puede constituirse al margen de sus ciudadanos constituyentes. Aunque así se pretenda.

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