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Etiquetas:   Cartas a un ex guerrillero   -   Sección:   Opinión

De la ignorancia al conocimiento

Sor Clara Tricio
Sor Clara Tricio
lunes, 10 de septiembre de 2007, 10:07 h (CET)
Querido Efraín: No cesemos de pedir y de rogar para que el Artífice de todas las cosas conserve íntegro en todo el mundo el número de sus elegidos por mediación de su amado hijo Nuestro Señor Jesucristo, por quien nos llamó de las tinieblas a la luz, de la ignorancia al conocimiento de la gloria de su nombre.

Debemos esperar, confiados en su nombre, porque es el origen de todo lo creado. Abriremos los ojos de nuestro corazón, para conocer al Señor altísimo en las alturas, el santo entre los santos. Quien termina con la soberbia de los insolentes y deshace los planes de las naciones; ensalza a los humildes y humilla a los soberbios; da la pobreza y la riqueza, la muerte, la salvación y la vida; es el bienhechor de los espíritus y Dios de toda carne. Sondea los abismos y ve todas nuestras acciones siendo la ayuda de los que están en peligro y salvador de los desesperados. Creador de todo ser viviente, es quien vela sobre todos ellos. Multiplica las naciones sobre la tierra y elige de entre ellas a quienes le aman por Jesucristo, su Hijo amado, por quien hemos sido instruidos, santificados y honrados.

Que el Señor que sea nuestro auxilio y defensa. Así librará a aquellos de entre nosotros que se hallan en tribulación, compadeciéndose de los humildes, y levantando a los caídos socorrerá a los necesitados; curará a los enfermos, hará volver a los de su pueblo que se han desviado; dará alimento a quienes padecen hambre, libertad a los cautivos, fortaleza a los débiles, consuelo a los pusilánimes; y todos los Pueblos de la tierra sabrán que él es Dios, y que no hay otro, y, que, Jesucristo es su hijo, y nosotros somos su pueblo, el rebaño que guía.

Él ha hecho pública la ordenación perenne del Universo por medio de sus propias fuerzas, porque puso los cimientos de la tierra; es fiel con todas las generaciones, justo en sus juicios, admirable por su fuerza y magnificencia, sabio en la creación, y providente en el gobierno de las cosas creadas. Bueno en estos dones visibles y fiel para los que en él confían, es benigno y misericordioso, perdona nuestras iniquidades e injusticias, nuestros pecados y delitos. Su misericordia será nuestro único merecimiento.

Que no tome en cuenta todos los pecados, ofensas y negligencias de sus siervos y siervas, antes purificados en su verdad, asegure nuestros pasos, para que caminemos en la piedad, la justicia y la rectitud de corazón, y hagamos lo que es bueno y aceptable ante él.

Más aún, roguemos para que el Señor ilumine su rostro sobre nosotros para que gocemos del bienestar en la paz y seamos protegidos con su mano poderosa; así, su brazo extendido nos librará de todo pecado y de todos los que nos aborrecen sin motivo.

Os envío los mejores deseos, y con la esperanza de que sigáis todos bien, recibir un cariñoso saludo, CTA.

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