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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

¡Matar a los propios hijos!

José Luis Palomera
Redacción
martes, 3 de julio de 2007, 22:20 h (CET)
La inteligencia del ser vivo se halla en su instinto de supervivencia excepto en los humanos donde la misma sólo se halla en los muertos.

En la actualidad, de nuevo un grave peligro se avecina sobre los inocentes jóvenes desde el mismo momento en que sus propios padres les arrojan a las manos interesadas de políticas y religiones.

Estoy hablando de la nueva asignatura de “Educación para la Ciudadanía”, la cual, apenas salir del horno de las imbecilidades mentales ya está produciendo enfrentamientos entre el poder político y el poder de la iglesia.

Las dos instituciones mantienen un encarnizado pulso por llevar a su redil las morales de los jóvenes, futuros valedores para seguir manteniendo el poder.

Y en estas estamos, la iglesia por un lado, a su derecha los padres católicos y demás políticas moderadas, por el otro lado el gobierno, a su izquierda los padres afines a las políticas progresistas, mientras en el centro de este circo los mártires jóvenes viendo como unos y otros, incluso sus propios padres, mercadean con las enseñanzas que más les convienen.

Y a todo esto ¿Qué dicen los jóvenes?..., qué van a decir si el patético ser adulto ya decide por ellos.
Seres humanos que se dicen adultos, aunque muchos apenas saben donde acaba la espalda, que toman para sí la potestad de promover, elaborar y ordenar nuevas enseñanzas en bien de supuestos intereses morales...

Es preciso que los padres entiendan de una vez por toda la eternidad que las enseñanzas morales de sus hijos única y exclusivamente les corresponden a ellos, cual obligación ineludible por otra parte.

El joven no entiende otra moralidad que la enseñada o no enseñada previamente en su hábitat. Si es enseñado en el respeto y a respetar respetará siempre, y jamás cambiará esas enseñanzas por muchos años de asignaturas que le quedamos dar.

Mientras el que no ha sido enseñado, o enseñado lo contrario, jamás respetará al ajeno ya le demos un millón de asignaturas de moralidad.
Puesto que la moralidad es igual a ser humano, que ser humano a moralidad.
Dejar en manos del gobierno la educación moral de los hijos, es idéntico a lo que se hace hoy día en algunos países islamistas donde la religión más radical impera.

Los jóvenes de estos países son enseñados desde niños en dogmas de fe y otras moralidades ético-culturales fanáticas a más no poder.
¿Acaso se cree alguien que a estos niños se les enseña a asesinar? todo lo contrario, se les enseña la moral que han de tener ellos con los demás y los demás con ellos, luego sólo cuando entienden que son amenazados o sus profetas dicen que lo son, ejecutan las moralidades aprendidas con las más sangrantes aberraciones mentales conocidas.

Pues bien, dejar la educación moral de los jóvenes en manos de instituciones, ya sean políticas, religiosas o de otra índole, no deja de ser lo mismo que lo dicho. Idéntico, con la agravante de que si ahora los padres apenas se ocupan de otra cosa, que de cohabitar y si llegan, hijos lanzárselos a la sociedad cual parias, ya me dirán con esta nueva asignatura.

Repito, la educación íntegra de la persona recién nacida-rubí en bruto, que produce vida y que hay que pulir con la mayor de las responsabilidades - corresponde a los padres.
No se dan cuenta los padres de esta concubina nación que en realidad lo que les interesa tanto a unos como a otros, iglesia, gobierno, es controlarles para después utilizarles.

Tan ingenuos son ustedes que no advierten que lo que desean de sus hijos no es otra cosa que fanatizarles de sus intereses idealistas, los cuales les otorga el poder.
No entiende ustedes que las enseñanzas éticas, filosóficas y morales sobre un derecho incuestionable de respeto a todas las vidas, ideas y conceptos morales, única y exclusivamente les compete a los padres.
Pero cómo es posible que haya padres que admitan de un gobierno, sea este, otros o un millón de gobiernos, compuesto por variopintos personajes y otros charlatanes de segunda, que instaure una ley sobre educación y moral de sus hijos...

El asunto es de un demencial, incomprensible, harto impresentable que da arcadas.

Pero quién es el gobierno para ilustrar las morales que deben de tener los hijos de cada uno. Es demencial, demencial, yo verdaderamente pienso que o estamos cerca de la locura mental o los padres apenas pasan de ser excretores de hijos que luego echan a la sociedad en busca de morales, ideas y provechos...

Increíble, increíble.
Otra cosa son las ciencias de la sabiduría las cuales corresponden a la sociedad, siendo los más preparados de la sociedad quienes deben trasmitirlas y enseñarlas en virtud de avanzar hacia el futuro inteligente.

La historia sangrante.
Lo primero que han de saber los padres es que ellos no son mejores que sus hijos, pero si que puede hacer que sus hijos sean mejores.
¿Cómo?. A través de contarles la Historia de la humanidad como algo a no repetir y no como algo de lo que son arte y parte y además se siente orgullosos.

Podemos decir a nuestros hijos que aprendan de nosotros y les estaremos condenando a muerte, ya que nosotros somos los únicos culpables del mundo actual, empírico mundo actual, el cual se desangra como jamás se desangró.
La enseñanza que sin ser educación ni ciencia produce, ha producido y producirá todos los males de la humanidad, es la que se ha trasmitido por todos los padres a través de los tiempos, la misma no es otra que la Historia de nuestro pasado.

Mientras no la desechemos, como cierta de unos y razón de otros, baluartes de unos y debilidades de otros, superioridad de unas razas sobre otras, de unos dioses sobre otros, la misma, cual círculo vicioso, nos extinguirá para siempre en un tiempo no lejano.

Educación para la Ciudadanía y los Derechos.

El respeto a las opciones laicas o religiosas de los ciudadanos, el pluralismo moral, diferencia entre derechos y deberes, sumisión y cooperación, son algunas de las cuestiones que formarán parte del currículum de la nueva materia de “Educación para la Ciudadanía y los Derechos”.

En resumidas cuentas con esta ley a los profesores se les encarga, de los hijos de otros, todo excepto hacerlos.

De verdad les digo si ustedes padres, no saben enseñar a sus hijos estas diferencias, ustedes son unos idiotas con alevosía y premeditación puesto que antes de tener hijos deberían haber pensado las responsabilidades que se adquieren. Copular, copulan hasta las amebas más memas, ser verdaderos progenitores de los hijos es otro cantar que los padres actuales desafinan en demasía para desgracia de sus hijos y de la sociedad.

El conocimiento de la historia, los valores éticos, el papel de las religiones..., son otros de los asuntos de la nueva asignatura.

Oigan, pero si esto es fácil de enseñar, miren ustedes la historia es falsa, eternamente falsa, la misma procesa que unos son los buenos y otros los malos, unos los ateos y otros los fieles, unos los negros y otros los blancos, unos los pobres y otros los ricos, unos los recios y nobles de raza y otros los ruines. Eso sí, los términos cambian según qué ser con tripas y gases escriba la historia.

En cuanto a los valores éticos y el papel de las religiones, no hay más vuelta de hoja: las religiones, todas las religiones, son, han sido y serán la mayor crueldad mental de ser humano, las cuales han llevado consigo toda razón para el exterminio de la humanidad, unos en manos de otros, hermanos contra hermanos.

También se habla de la enseñanza de los derechos de los adolescentes, es decir, derechos ningunos. Ya se encargan los adultos de legislarles los mismos. Eso sí, con la mejor intención y en virtud de sus sapiencias, no en vano la sociedad actual, criatura enferma a más no poder, es su mejor aportación.

Otro tema que compone el currículo habla de La dimensión humana de la sexualidad, el cual debería enseñar a los jóvenes que todas las opciones sexuales son lícitas...
Digo yo, serán lícitas dependiendo de si no hay terceros perjudicados...

Creo entender la vocación de este gobierno por inculcar a los demás las magnificencias de ciertos colectivos minoritarios y el derecho al respeto social que sin duda les corresponde, eso sí, no más que a los demás. Estos colectivos tienen el mismo derecho que los demás, siempre y cuando los demás tengamos el mismo derecho que ellos, respetar sus derechos no significa ultrajar el de los demás.
Es por eso que digo a mi entender, es decir, al derecho mío de pensar y al de una descomunal mayoría de personas, en ciertos casos donde además hay seres menores por medio, se está ultrajando el derecho de los demás más que el propio suyo.

Y luego está el tema del racismo, este asunto me produce tal hilaridad que me duele el hígado de echar bilis...
Esta nueva asignatura pretende enseñar a los hijos a no ser racistas, al menos eso comentan los padres, los políticos, los ministros, los reyes, etc. pero ninguno de los mencionados, ninguno, quiere por vecino a un gitano por poner un ejemplo, ninguno.
Entonces ¿por qué enseñar a los jóvenes lo que nunca jamás hacen los adultos? pues eso, únicamente en virtud de que sean los de atrás, los jóvenes, quienes lleven las cargas, ya que la facultad de hacer leyes, en virtud de tener siempre el poder incluso por encima de los propios hijos, jamás de los jamases dejó de tenerla el ser llamado adulto. El ser vivo más sanguinario y destructivo que habita la Tierra.

Mención aparte merece la ministra de Educación y Ciencia, Mercedes Cabrera, la cual asegura que la nueva asignatura enseñará a los alumnos a aprender a reunirse desde muy pequeños, a discutir "aceptando la opinión del contrario" y a elegir a sus representantes, entre otras cuestiones.

Bueno, con la menestra cómo se la ve la vena política que la corre por sus cátedras..., “elegir a sus representantes” dice y digo yo, si son del partido socialista mejor que mejor, qué pillina, la menestra, al parecer no satisfecha con lo que mandan, ordenan, imponen, estiman y contaminan a la sociedad, su partido entre otros, pretenden tener subyugados a los jóvenes, futuros fiadores de sus apetencias políticas.

Patético, trágicamente patético, el asunto desgraciadamente con padres como los actuales no se puede pretender otra cosa que no sea extinguirnos para siempre, victimas de la propia imbecilidad.

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