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Etiquetas:   Problema social   -   Sección:   Revista-zonajoven

Inmigración: alarma mediática

Ester Lluch
Redacción
sábado, 30 de junio de 2007, 22:00 h (CET)
España es un país receptor de un gran número de inmigrantes. En el 2006 el 8,7% de la población total del Estado eran inmigrantes y se calcula que un millón de éstos no poseían papeles. El porcentaje sigue en aumento. Frente a esto, el tratamiento informativo de la inmigración desde los medios de comunicación ha contribuido a crear un imaginario colectivo sobre una situación que para la mayoría de los ciudadanos españoles se presenta como uno de los grandes problemas del país.

“En avión, en tren, en coche...No hay cifras reales... No se sabe cuántos inmigrantes consiguen entrar en España. Se calcula que el año pasado cruzaron nuestras fronteras 125.000, algunos de los que son interceptados si no pueden ser repatriados pasan unos meses en centros de acogida…” dice una de las presentadoras de Informativos Telecinco. La alarma es generalizada. Haciendo zapping es fácil comprobar que todos los canales de televisión hablan de lo mismo y de la misma manera: ‘Cayuco’, ‘patera, ‘ilegal’, ‘sin papeles’, ‘avalancha’, ‘clandestinos’... Ana Blanco, presentadora de los Informativos de TV1, a las 15.00 horas, puntual a su cita, presenta las noticias más destacadas del día marcadas por la agenda del propio medio; y entre ellas, otra referida a los inmigrantes. El campo semántico en las noticias sobre inmigración es mimético.

Los medios de comunicación españoles han ofrecido un tratamiento a los temas centrados en la inmigración extranjera que no se ha correspondido siempre con su trascendencia socioeconómica. Esta realidad, respecto al espacio y al tiempo dedicado, han cambiado en los últimos años, conforme crecía la presencia de trabajadores de otras nacionalidades, hasta penetrar con fuerza en la agenda temática vigente. La información sobre este asunto hace a menudo hincapié en aspectos que remiten a contextos de conflictividad.

Imaginario social
La preocupación de los ciudadanos españoles gira en torno a cuatro problemas según un barómetro del CIS realizado en octubre del pasado año. Por encima del paro (40%), el problema de la adquisición de la vivienda (30%) y del terrorismo (18%), los ciudadanos españoles ven la inmigración (49%) como el mayor problema que afecta de forma negativa a la sociedad española. ¿Quién construye este imaginario social? ¿De qué depende esta escala de prioridad en cuanto a la percepción de problemas? Los medios de comunicación tienen un papel fundamental en la construcción de los ideales sociales. “Los alumnos de primaria son los que están más de acuerdo con los inmigrantes. Se relacionan con ellos, juegan, ven diferencias de color, de rasgos, pero no se extrañan” dice la pedagoga Paola Ruiz, que junto con el periodista y profesor de la UJI Amador Iranzo, ha recibido el Premio Convivencia de la Generalitat por su programa de radio Fronteras de Papel. En este espacio radiofónico trabajan personas de diferentes nacionalidades y a través de él se intenta fomentar la integración social del colectivo de inmigrantes y dar una visión diferente de esta situación a los radioyentes. “Los niños no tienen conciencia de ningún problema. ¿Inocencia? Estos mismos alumnos cuando crecen y entran en contacto con los medios de comunicación como receptores ven un problema en la inmigración porque los agentes mediáticos lo pintan como una amenaza” apunta Amador.

Según el informe del CIS, “Opiniones y actitudes ante el fenómeno de la inmigración” nº48, las actitudes de rechazo/aceptación hacia los inmigrantes están vinculadas a la imagen que las personas tienen a la inmigración, y esa imagen no es una elaboración estrictamente personal, sino que es una creación colectiva, cargada de prejuicios y también de datos objetivos, e impulsada desde distintos niveles: instituciones, medios de comunicación, colectividades y asociaciones de diversas características, etc. Los medios de comunicación constituyen un factor decisivo en la construcción de la realidad social favoreciendo, a través de discursos informativos reiterados, la formación de una determinada ideología o creencia. La imagen social de la inmigración se produce en gran medida por el trato informativo que los medios construyen día tras día. Las palabras y las imágenes que se seleccionan para transmitir la información condicionan la opinión pública.

El poder de la palabra
El lenguaje periodístico que se utiliza para hablar de la inmigración, en la mayoría de casos, deshumaniza a los individuos que vienen de otros países: Sin papeles/Ilegales. Decir avalancha u ola de inmigrantes puede ser interpretado como invasión. Hacer referencia al origen del inmigrante en las noticias cuando no es relevante o no aporta nada a la información provoca que se acentúe la sensación generalizada de personas extrañas; crea una barrera entre un nosotros y ellos. En la sección de Sucesos y Tribunales de un diario generalista se lee el titular: “Detienen a dos jóvenes rumanos que asaltaron una vivienda en Geldo”. Este titular fue rectificado en otra edición del mismo periódico: “Dos detenidos por encañonar y agredir al propietario de una casa en Geldo”. “En cuanto oigo ‘banda articulada’ la siguiente palabra que imagino o espero oír es ‘rumana’” dice un telespectador. Aunque los informadores no lo especifiquen, la sociedad ya presupone que son bandas del Este porque se han interiorizado unas construcciones en el imaginario colectivo.

Esta mancha también se extiende a los magrebíes como se puede comprobar en el cuerpo de una noticia en prensa: “Unos magrebíes, al parecer, ebrios…” “Éstos, según las víctimas actuaron a cara descubierta y al parecer, estaban bajo la influencia de bebidas alcohólicas”. En esta noticia se informa sobre el asalto a la casa de unos ancianos de Vinaròs por parte de dos individuos. El origen es supuesto ya que los ancianos dijeron magrebíes sin tener pruebas sobre la identidad real de los delincuentes. En esta misma noticia se utiliza un léxico espectacular tanto en las declaraciones de los ancianos como en el parte médico: “lo vi chorreando de sangre” “fueron atendidos de policontusiones”. Se crea alarma social mediante la espectacularización de la información y no se tiene en cuenta la deontología periodística.

La imagen que los medios de comunicación proyectan crea, según Ferrán Saez Mateu, una “memoria sustancializada”. Con este concepto el Doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona y profesor titular en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universitat Ramon Llull, explica que atribuimos de forma consciente o inconsciente una sustancia, un estereotipo, que arrastra positiva o negativamente el inmigrante. ¿Qué “memoria sustancializada” tenemos de los otros? En un estudio del CIS se preguntaba a la sociedad española sobre tres grupos de diferente nacionalidad: africanos, latinoamericanos y árabes. Los españoles piensan que los africanos son atrasados aunque trabajadores. Sin embargo no son soberbios, no son crueles ni tampoco tacaños. Los latinoamericanos también son atrasados aunque son más vagos; y los árabes se llevan la peor parte: son atrasados, crueles, inteligentes (en el sentido de manipuladores).

Es tangible que las actitudes de la población española están mediatizadas por las imágenes que se difunden acerca del tema. Al temor que suele acompañar a lo novedoso se añade en este caso una rápida y creciente sucesión de medidas, actuaciones y sucesos que, convertidos en noticia alertan del peligro que representa este fenómeno y de la necesidad de controlarlo. Las instituciones, el poder, contribuyen con sus declaraciones a centrar la atención en un problema social. La vicepresidenta Maria Teresa Fernández de la Vega en numerosas declaraciones utiliza el verbo luchar como si el tema del cual se hablara fuera una guerra. “hay que luchar contra esta situación, que es uno de los grandes desafíos del siglo XXI”.

También existen situaciones positivas ligadas a la inmigración. Pero no se suele utilizar el término inmigrante porque tiene una connotación peyorativa (inmigrante=invasor). Se utiliza, en su lugar, extranjero. Este concepto adquiere un tinte diferente. El País publicó una entrevista realizada a un médico peruano de cirugía plástica que trabaja en el Hospital Donostia y cuyo titular es una declaración del mismo: "Contar con médicos extranjeros bien formados enriquece un país". ¿El extranjero enriquece y el inmigrante no?. Ambos conceptos apuntan a individuos que viven en otro país diferente al de su origen. Pero la diferencia radica en que el término extranjero se utiliza en la sociedad para designar a los turistas y se reserva, sobre todo, a los europeos (gente blanca, con una capacidad económica considerable o personas respetables). En la UE hay una restricción y protección del espacio europeo en función de quién esta fuera y quién dentro. El 1 de Enero de este año la UE se amplió incorporando dos países del Este: Rumanía y Bulgaria. “¿Se seguirá hablando de inmigrantes rumanos con las mismas connotaciones o se hará un viraje en el tratamiento informativo de los medios de comunicación?” dice Diana Tomulescu, de nacionalidad rumana, estudiante de periodismo en la Universidad de Valencia.

La Unión Europea necesita más población inmigrante desde el punto del mercado. Una noticia de otro diario generalista y de prestigio nacional afirma que España será el país de la Unión Europea que registrará un mayor envejecimiento desde ahora hasta el 2050. ” La diversidad cultural genera riqueza en un país. En el caso de España, la inmigración explica la mitad del aumento del PIB desde 2001 y garantizará la sostenibilidad del sistema de pensiones, porque una gran parte de los nuevos cotizantes son extranjeros. Esto es ratificado por el Consejo de Cooperación Económica que insiste en que “hay que recurrir de manera más amplia a la inmigración económica tanto de trabajadores intracomunitarios como extracomunitarios”. La inmigración, en realidad, es abordada como una circulación de capital humano pero esto contrasta con la imagen que proyectan los medios.

Una de las razones por las cuales los medios hacen este tratamiento de la inmigración según Amador Iranzo es porque “la espectacularidad vende”. Además de este factor económico, la causa según el periodista está en la forma de trabajar de los medios, es decir, en las rutinas productivas: la falta de tiempo hace que se recurra a noticias de agencia y se publique la información sin una reflexión previa; falta de formación de los periodistas que se limitan a copiar la información y no la contrastan; profesionales que hacen una lectura de la realidad etnocéntrica o que sólo consultan fuentes oficiales que tienen gabinetes de comunicación de las instituciones y “no hacen oír las voces alternativas”, Algunos medios, como las cadenas generalistas españolas de ámbito nacional, ya entonan el “mea culpa” y empiezan a reflexionar sobre cómo abordar este tema desde otro punto de vista y teniendo en cuenta la ética profesional.

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