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Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

El sexo en las nuevas adicciones

Octavi Pereña
Octavi Pereña
miércoles, 13 de junio de 2007, 23:16 h (CET)
Una encuesta realizada por Kelton Research dice que el ordenador se ha convertido en el centro vital de millones de norteamericanos que dedican más tiempo a navegar por Internet que a sus parejas. Esta tendencia hace peligrar cada vez más las relaciones conyugales. Según este estudio, el 65 % de los norteamericanos otorgan diariamente a su ordenador más atención que a las necesidades de sus seres queridos. Esta tendencia empieza a destacarse como una importante fuente de tensiones familiares y de rupturas conyugales. Según Robi Ludwig, psicoterapeuta y presentador del programa de televisión «Una semana para salvar a un matrimonio» :”Te aleja de los otros sin que te des cuenta. Tiene efectos muy negativos si descuidas los sentimientos de tu pareja”. El mismo Ludwig añade: “Los ordenadores se están convirtiendo en un elemento cada vez más persuasivo y sugestivo en nuestras vidas. Nuestra relación con ellos parece que empieza a equipararse en importancia con la que tenemos con nuestros círculos próximos”.

Hasta ahora nos hemos referido a la relación que los adultos sostienen con los ordenadores. Examinemos qué nos dicen las estadísticas referente a los niños y adolescentes. Javier Urra, psicólogo clínico y pedagogo terapeuta nos alerta: “Cuando hablamos de adicciones infantiles la mayoría lo identifica con el consumo de substancias como alcohol, tabaco y droga. No obstante, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, el 40% de los niños españoles están «enganchados» a los teléfonos móviles, Internet y videojuegos. Cifras alarmantes que deberían hacernos reflexionar: El 72% de los adolescentes entre 10 y 14 años asegura que utiliza el ordenador con frecuencia; el 66% navega por Internet y el 54% tiene teléfono móvil.

Los datos que están a nuestra disposición con respecto al poder que tiene de «enganchar» la Informática y tecnología afín, nos deberían hacer preguntar qué es una adicción. Una respuesta que he encontrado a esta pregunta: “Es el hábito de quien se deja dominar por el uso y consumo de alguna cosa o sustancia, aunque también se entiende como trastornos adictivos la pérdida de control, la dependencia y tener una voluntad frágil que se deja dominar por los impulsos”.

Información facilitada por Juan Salom, jefe del Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil, alerta del creciente número de menores que han visitado en Internet páginas pornográficas. La misma fuente avisa de que a menudo los padre no son conscientes de los peligros que corren sus hijos mientras piensan que “el niño está tranquilo en su habitación”, alejado de los peligros de la calle. El incremento del uso de la Red por los adolescentes es la causa de su adicción al sexo ya que una vez se empieza cada vez se necesita más. La adicción al sexo es muy parecida a la de las drogas, cuando se inicia ya nunca se tiene bastante.

Ante la nueva patología los psicólogos no han dudado en hacerse oír para avisar que el consumo precoz y abusivo de pornografía puede causar “desequilibrios en el normal desarrollo sexual de la persona”. Con el fin de evitar la dependencia de Internet , Juan Salom aconseja a los padres que retiren los ordenadores de las habitaciones infantiles y que los pongan en lugares en donde se haga vida de familia, en donde podrán ejercer un control más eficaz de lo que ven sus hijos. Pero el problema no termina con el ordenador. Se hace extensivo a los móviles. Según datos aportados por N-Economía seis de cada diez niños entre 10 y 14 años tienen móvil. Según Juan Salom es en el móvil en donde pedófilos y pederastas extienden sus redes por medio de los mensajes multimedia, enviando imágenes o videos porno que circulan de móvil en móvil, sin importar la edad. Las nuevas tecnologías son un peligro para los adolescentes que no se podrá alejar del todo retirando los ordenadores de las habitaciones o ejerciendo un control más estricto del uso de Internet en cibercafès y de otros lugares públicos.

No descarto la conveniencia de tomar medidas, tanto en el ámbito familiar como policiales para combatir la pornografía que tantos estragos produce en la adolescencia. Pero el combate no se ha de quedar solamente en los aspectos externos del problema. La adicción, en este caso, a la pornografía, se origina en las profundidades del alma. La respuesta a la pregunta qué es la adicción que ha dado tiene que ver con las consecuencias, pero no con la causa que la produce. ¿Porqué se produce una adicción patológica? Esencialmente ocurre porque se da un vacío en el alma que se ha de llenar sea como sea.

Mateo 12:43-45 nos aporta luz para resolver este problema acuciante que tenemos. Jesús nos viene a decir que no se puede barrer el alma y dejarla vacía porque el espíritu maligno que se ha expulsado con el barrido sale a buscar a otros espíritus peores que él, vuelve allí de donde había sido expulsado, resultando que el estado de aquella persona es peor que antes.

En nuestro caso, el alma infantil no puede estar vacía. El apóstol Pablo nos dice algo que bien se puede aplicar en el caso de los niños y adolescentes: “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, antes bien sed llenos del Espíritu” (Efesios,5:18). El Espíritu es Dios. Si un niño o adolescente tiene su alma llena de sexo se comportará de una manera parecida a como lo hace quien está lleno de vino. La plenitud de Dios lleva a comportarse de una manera que dignifica a quien la posee. El alma adolescente no puede estar vacía. Si no la llena el Espíritu de Dios, el sexo, la droga, el desenfreno, el materialismo…la llenaran, con el comportamiento que acompaña esta plenitud. Una breve ojeada a la conducta juvenil nos muestra que Dios está ausente de sus vidas. No se puede esperar nada más. Un control más estricto de los ordenadores y móviles no desarraigaran el deseo compulsivo de sexo. Se las arreglaran par que la dosis siempre creciente esté a su disposición.

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