Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Disyuntiva   -   Sección:   Opinión

Vértigo saludable

Cada uno escribe su historia en una libreta de hojas blancas
Rafael Pérez Ortolá
viernes, 27 de febrero de 2015, 08:14 h (CET)
Una vez enfrentados a la vida, ustedes como lo ven; la tradición, los conocimientos, las normas, la cultura en general, serán servidos a cucharadas según las DISPOSICIONES del cocinero de turno y en las dosis que ellos estimen oportunas; o las diferentes presentaciones estarán ubicadas en una suerte de exposición ilustrada con libertad absoluta de cara al servicio del público. El parloteo de los dirigentes no garantiza las libertades, inventan cadenas muy sofisticadas. La vocación controladora está muy instalada en el ambiente.

Vendrá a ser como un cuento descriptivo de la vida de cada cual. Esa NARRACIÓN de las inquietudes, de los apuros y decisiones, de los peligros, de los gozos y sufrimientos de las experiencias propias. Con los apoyos u obstáculos aportados por sus coetáneos. Atendidas estas narraciones, habrá quienes únicamente las consideren como cuentos intrascendentes, donde otros percibirán mejores fondos de las personas, con la prestancia del concepto comunitario. Aquí, el autor del cuento es el propio protagonista, después viene la interpretación de sus lectores. ¿Con qué estimación y consecuencias?

Cada uno escribe su historia en una libreta de HOJAS blancas, en un campo delimitado, pero las anotaciones son la tarea pendiente. Los habrá afanados en el aumento del número de hojas empleadas; seguramente insatisfechos, cuando comprueben que la mera acumulación no resuelve las inquietudes vitales. Tampoco la postura reacia al registro de sus aventuras promoverá gratos acomodos; al fin, el libreto vacío pocas satisfacciones aporta. Somos andantes en camino y la calidad de las andanzas será el descubrimiento personal, si uno permanece atento. Los calificativos foráneos serán de otro orden menos relevante. La diversidad de opciones complica el panorama.

¡Ay, amigos! Podemos estar hambrientos, no tener hambre o enajenarnos con alguna estupidez por la cual rechacemos la comida. Es frecuente la observación de situaciones parejas en las que disponemos de buenos elementos, pero los rehusamos, plegándonos a otras orientaciones estériles, cuando no son totalmente perniciosas. De tal guisa, proliferan los PEDESTALES en los que mantenemos a numerosos cantamañanas encumbrados a diferentes poltronas, en los medios informativos, agrupaciones sociales, puestos de gobierno; con sujetos activos donde el grueso de ciudadanos renunció a sus prerrogativas. Sin duda, produce vértigo tal dejadez de funciones, quedando nuestros anhelos y capacidades al pairo.

Todo parece idéntico cuando reunimos abundantes casos en una observación, gente en una romería, profesionales de un sector concreto, hinchadas, seguidores acérrimos de planteamientos políticos, parados o marginados en general. En las distancias cortas, colocados uno al lado del otro; justo sucede lo contrario, nadie resulta igual al vecino. Cada uno formamos en exclusiva la narración particular, con una evidente suerte variable, que dependerá también de factores insólitos. Tropezamos con una serie de LIMITACIONES dramáticas, desde las de origen natural a las creadas por los impedimentos pergeñados por el resto de la sociedad. Convertimos la aventura existencial en una apresuración turbadora.

Una carencia importante nos marca la vida, somos incapaces de atar todos los cabos en los que estamos implicados, no disponemos del tiempo ni los recursos adecuados para las acciones resolutivas. Vamos tirando como podemos. Encontramos gente sabia, pero inactiva y silenciosa. Gente como un torbellino, pero estúpidos o egoistas acérrimos. Individuos bien intencionados, aunque vacios de cualquier idea meritoria. Y también aquellos con abundancia de buenos proyectos mentales, pero con la malversación como idea fija. Las disyuntivas se acumulan, no tenemos un mínimo respiro. Las INCERTIDUMBRES nos acogotan desde los diversos ambientes, aunque no escasean las que nos corroen por dentro.

Además de lo que no se dice (Por ignorancia o por ocultación), encontramos muchos problemas en las expresiones cambiantes del lenguaje (Frases, gestos, insinuaciones, actitudes). Hemos arribado a un extremo preocupante en el que pocas cosas reflejan manifestaciones sinceras. Hasta las palabras empleadas huyen de sus significados. Practicamos una descarnada DESARTICULACIÓN comunicativa. Los hechos testifican, si no están ocultos o desdibujados. La incidencia práctica de tal distorsión conduce a cada uno por su lado, con pocas posibilidades de sentido pen las acciones comunitarias. El reto personal afronta las pegas de unos polos orientativos inconsistentes plagados de contradicciones.

El “atrévete a saber” de Kant, renace con el fascinante tono de sacudida personal. La credulidad rutinaria nunca consiguió logros satisfactorios. La imitación de los modelos pasó a ser una actividad peligrosa, exige gran cautela. El atrevimiento lleva consigo la CREATIVIDAD de la puesta en activo de las cualidades personales, sin lugar a renuncias necias ni adulaciones serviles. La calidad del esfuerzo personal, las sensibilidades, las necesidades, forman un trenzado cuyos rasgos propios no podemos delegar si no queremos desaparecer como personas; lo cual impregna los ambientes actuales. La dificultad es notoria, pero no hay versiones sustitutorias. Renuncia o implicación cobran su papel beligerante como opciones trascendentales.

Concedamos que uno pueda elegir libremente la imitación de determinados modelos, sin el trabajo de mayores averiguaciones, confiados en la muestra elegida. Como mínimo estaremos ante una dejación de funciones poco responsable; porque no conocerá las íntimas motivaciones de los modelos, ni sus propios atributos pueden ser idénticos a los de quienes han imitado. Añadamos el riesgo correspondiente ante las posibles complicaciones. ¿De quién será la responsabilidad? El peligro de la IMITACIÓN simple es notorio. En la medida de mayores complejidades, los entresijos ponzoñosos abren caminos insospechados. Hasta las buenas imitaciones chirrían desde las diversas conexiones.

La reconversión de las azarosas circunstancias que nos envuelven, en oportunidades saludables; nos obliga al ejercicio crítico radical y a la mirada franca sobre los entornos y lo que somos. Críticos con tantos SECUESTROS a los que nos someten. De ideas, palabras, dineros, voluntades… Quizá fuera suficiente con la pesquisa de quién hay detrás de cada “ismo” avasallador usado como tapadera cobarde (Economicismos, nacionalismos, integrismos). Esos sujetos con vocación vampiresca acaparan creencias, servidumbres a patrias erigidas por ellos, costumbres e intimidades.

La recuperación de la MIRADA LIMPIA es sobrecogedora y salutífera. Resume el relato de quienes convierten el trasiego cotidiano en el burbujeante sabor de la vida auténtica, la propia, alejados de las propuestas maliciosas de los cantamañanas vociferantes. El infinito asoma por estos enfoques, enraizados esta vez en las esencias porpias y la colaboración franca comunitaria. Nos sobra el lastre de las manipulaciones. ¡Atrevámonos!
Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

Cataluña sigue en la cuerda floja. El separatismo sigue vivo

Seguimos pensando que la situación catalana está muy lejos de solucionarse

En un mundo de fugitivos

Es asombroso observar que esta humanidad globalizada todavía no sepa vivir armónicamente

La campaña contra la violencia de género

No parece que esté teniendo mucho éxito: siguen muriendo mujeres

Noticias que impactan...

O ya no

Marta Rovira, feminista, lenguaraz, embustera y manipuladora

"Hay un límite donde la tolerancia deja de ser virtud” B. Burke
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris