Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

El principal de los derechos

Josefa Romo
Redacción
miércoles, 6 de junio de 2007, 21:25 h (CET)
El primer derecho de todo ser humano no es el de la herencia, justamente reconocido, también para el que se halla en fase prenatal, sino el del nacimiento. ¿Qué otro derecho podría ser anterior ?¿ Tendrá derecho, una madre, a matar a su propio hijo? Lo que ella tiene es la obligación de protegerlo. ¿Y las abuelas? Deben apoyar a sus hijas embarazadas y no exponerlas a ser víctimas también ellas de esa barbarie (el síndrome post-aborto está tejido de terribles secuelas psicológicas y hasta físicas). ¿ Tiene, un médico, derecho a cargarse al bebé nonato? Su función es servir a la vida; la tarea del abortista es equivocada.

Hasta los ateos sensatos saben que nadie debe disponer de la vida ajena, nacida o en camino. Los cegados por la ideología abortista, piden, para nonatos, el trato del carnicero a las reses. ¿ Cuál es el problema de los abortorios? Que si cumplen la ley y consideran el "consentimiento informado", se les marcha la mayoría de las clientas. No, no mostrarán, a la mujer embarazada, imágenes de abortos ni del crecimiento fetal, no sea que prefieran el abrazo de sus hijos y se les acabe el negocio.¿Por qué se encogen de hombros las autoridades sanitarias ante prácticas inhumanas tan macabras? ¿Temen perder un voto y les preocupa su poltrona y no la vida ni la moral? Yo he visto imágenes de niños despiezados, de niños nonatos muertos tras ser torturados y de otros muriéndose en un cubo de restos bío-sanitarios. Quiero prestar mi voz y mi pluma a los pobrecitos niños inocentes e indefensos que esperan la misma suerte. El grito silencioso de los inocentes cuyas gargantas no pueden herir el aire, llegan, como flecha afilada, al corazón de Dios pidiendo justicia.

Noticias relacionadas

¿Cuándo dejará Europa de ser un vasallo de EEUU?

El fracaso de las sanciones de EEUU a Rusia

Eso de la Cuaresma ¿va contigo?

Ahora es tiempo favorable para convertirnos y creer en el Evangelio

¿El castellano en Cataluña? ¿Quién permitió que se aboliese?

La Constitución española no necesita ser interpretada respeto a la vigencia, en todo el territorio español, de la lengua que hablan más de 500 millones de personas: el castellano.

Banalización

Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

El riesgo feminista

Hace unos días el arribafirmante escribió sobre los peligros del neomachismo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris