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Etiquetas:   La tercera puerta   -   Sección:   Opinión

Una ciudad de futuro

Xabier López de Armentia
Opinión
lunes, 21 de mayo de 2007, 21:56 h (CET)
Con las elecciones a la vuelta de la esquina, los partidos políticos corren a dar las últimas pinceladas a sus programas, sus discursos y muchos de ellos a sus mentiras y promesas inviables. La carrera por los grandes proyectos, muchos de ellos inviables, es una herencia que hemos cogido de los antiguos “Catch All Party”, aquellos partidos de masas que “capturan todo” y creaban un programa que descansaba en un solo apoyo, la esperanza. La esperanza de que alguna de las tantas promesas que nos venden pueda llevarse a cabo. En esta lucha indiscriminada entramos todos, esperanzados con que la propuesta que nos afecta más de cerca sea la que se termine realizando.

La política goza de niveles de descrédito social enormes hoy en día, siendo uno de los temas que más asquean a los ciudadanos. No hace falta ir muy lejos para escuchar que todos los políticos son unos ladrones y que no hacen nada por los ciudadanos. Palabras de ayer y hoy, en la vida diaria de las personas.

Con la llegada de las elecciones ocurre esto mismo pero multiplicado por cuatro. El resultado no es otro que, una propuesta de ciudad alejada de la sensibilidad de los ciudadanos y vecinas de tal ciudad. Una ciudad de futuro tiene que tener una gran política local y esa política local tiene que girar en torno a estos cuatro principios. Sostenibilidad, urbanismo social, participación ciudadana y cohesión social.

En materia de sostenibilidad es necesario delimitar el espacio de crecimiento de una ciudad para buscar un desarrollo sostenible sin perjuicio de nadie y de nada. No podemos pretender luchar por un desarrollo sostenible y no planear el crecimiento de un municipio. Crecimiento sí, pero crecimiento de recursos, crecimiento de asistencia, crecimiento de educación, crecimiento social sostenible.
Debemos erradicar de esta forma la huella ecológica que estamos dejando a nuestros hijos, minimizarla y conseguir cumplir los protocolos de Kyoto. De esta manera conseguiremos que palabras como: ecología, sostenibilidad, biodiversidad, huella ecológica, Kyoto.... pasen a ser el vocabulario común del ciudadano.

En materia urbanística, las palabras nos podrían llevar a divagar sobre la especulación y sus intereses, sobre la corrupción y el precio del ladrillo, pero todo comienza por una mala gestión del territorio. Es indispensable estructurar el crecimiento de una ciudad, preservando su entorno natural y que la acción urbanizadora tenga por objetivo satisfacer las necesidades de los ciudadanos y ciudadanas de ese municipio y no los de grupos empresariales y especuladores, que sólo buscan la plusvalía.
Es lamentable que muchas personas no gocen de una vivienda digna, pero es más lamentable aún que muchas personas que si dispongan de una vivienda, estén hipotecados hasta el fin de sus días, generando los beneficios de las entidades bancarias.

Participación ciudadana ¿Qué significa?, si hiciésemos caso a muchos políticos este instrumento democrático sería dar voz y voto a asociaciones de diversa índole, consejos territoriales y todo tipo de “intermediarios”. Si le hiciésemos caso a otros posiblemente no hablaríamos de este término, ya que ni lo contemplan en sus programas. Por mucho que algunos se empeñen, este término tiene una definición, y es definición, hablando claro, no es otra que dar voz y voto a los ciudadanos y ciudadanas de un municipio, escuchar sus necesidades, decidir conjuntamente que es lo más importante para ellos, asumir responsabilidades frente a las instituciones, empoderar a la ciudadanía. En definitiva, se resume en: “el instrumento que es capaz de dar la vuelta a la política”. Precisamente por este motivo preocupa tanto a algunos políticos.
La participación ciudadana es el motor de cambio de la sociedad, es la política hecha desde abajo hacia arriba, es el contacto directo de los vecinos con las instituciones sin intermediarios. Es pasar de la democracia representativa a la democracia participativa.

Este eje social que teje la participación ciudadana es trasversal a todas las políticas y decisiones adquiridas por un Ayuntamiento. Por tanto hablamos de una herramienta que se puede utilizar para y por el beneficio de los ciudadanos.

Por último y por ello no menos importante encontramos la “cohesión social”. En los tiempos en los que vivimos, dominados por la globalización capitalista atraen personas y nos acercan culturas de todos los lugares. Este proceso, que se nos escapa de las manos, nos afecta a diario y es preciso que exista una cohesión social entre los habitantes de un municipio. Esta cohesión social debe ser emprendida por las instituciones y con la educación como hilo conductor. Personas discapacitadas, marginadas, drogodependientes, gente sin hogar... forman el tejido social de nuestra ciudad y no podemos girar los ojos y mirar hacia otro lado.

El único motivo para seguir mirando hacia el futuro es saber que en el pasado trabajaste por el bien.

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