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Zapata en nuestros días

Talía Dánae Romero (México)
Redacción
domingo, 13 de mayo de 2007, 21:22 h (CET)
Emiliano Zapata sigue siendo, hasta nuestros días, una fuente de inspiración para muchas personas por ser considerado uno de los líderes más importantes de nuestra Revolución.

Nacido en el Estado de Morelos en 1879, fue elegido presidente de la junta de defensa de las tierras de su ciudad, dedicándose a estudiar los documentos que les daban derecho a las tierras, convirtiéndose, poco después, en el dirigente agrario del mismo Estado.

En el año de 1910 Zapata recobró por la fuerza las tierras de Villa Ayala, para posteriormente entregárselas a los campesinos del lugar y unos meses después, en este mismo lugar asistió a una reunión para discutir el Plan de San Luis.

En marzo de 1911, campesinos y otros dirigentes guiados por Zapata, tomaron las armas proclamando el Plan de San Luis, yéndose después hacia el sur. En el mismo año muere Pablo Torres Burgos, lo que provocó que Zapata se convirtiera en el jefe revolucionario del sur.

Fue el autor del Plan de Ayala, en el cual demandaba la reforma agraria, así como la destitución de Madero. Los zapatistas luchaban por una reforma agraria radical, cuyo objetivo consistía en que las tierras fueran entregadas a las personas que la trabajan, aún en contra del gobierno del país.

En 1913 encabeza la rebelión contra Huerta y reforma el Plan de Ayala; dos años después los zapatistas y villistas triunfan en la Convención de Aguascalientes y poco después se entrevista Zapata con Villa en Xochimilco.

El 10 de abril de 1919 Zapata fue asesinado, pero aún podemos ver la fuerza y la decisión que sembró en un gran sector de la población mexicana, sobre todo en el Estado de Chiapas, en donde se da a conocer por primera vez el día primero de enero de 1994 el EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional), que retoma algunos de los ideales de Emiliano Zapata, sobre todo, el derecho de los trabajadores a las tierras que ellos cultivan.

Zapata nos dejó como legado sus ideas y su lucha por la justicia, pero depende de nosotros cómo lo empleemos, si para favorecer intereses mezquinos perjudicando a terceros y continuar retrasando el progreso social y agrario de nuestro país o bien para propiciar la superación de todos los mexicanos, especialmente a aquellos que viven del campo, que tienen sed de justicia.

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