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Mercado argelino para armamento ruso

Víctor Litovkin
Redacción
martes, 24 de abril de 2007, 21:22 h (CET)
La visita que había cumplido el presidente Vladímir Putin a Argelia el año pasado tuvo un gran éxito y ha permitido a Rusia abrirse paso en el mercado del país magrebí. El precio de los contratos firmados durante la visita, según comunicaron agencias noticiosas, había superado $7,5 mil millones. Argelia llegó a ser el tercer comprador en importancia de armamento ruso después de China y la India e incluso podría adelantarlos dentro de unos años, decía la prensa.

La lista de armamento y material bélico ruso que quiere comprar Argelia es impresionante: 36 cazas ligeros MiG-29SMT, 28 cazas pesados Su-30MKA, 16 aviones de entrenamiento militar Yak-130, 8 grupos del sistema de misiles antiaéreos S-300PMU2 "Favorit", 30 unidades del sistema antiaéreo "Tunguska-M1" y varias decenas de tanques T-90S.

Además, se supone que la parte rusa modernizará los 36 cazas MiG-29 ya incorporados a las fuerzas armadas de Argelia, dotará con misiles de distinta clase los aviones que proyecta comprar ese país, le suministrará radares de aeródromo y formará a sus pilotos y técnicos.

También está previsto que los especialistas rusos actualizarán los 500 tanques T-72 vendidos a Argelia en la década de los 80, los dos submarinos diesel de la clase "Varshavianka" y las dos corbetas. Por último, Rusia suministrará misiles antitanque guiados "Metis" y "Korvet" y armas de tiro, incluidas las versiones especiales para unidades de lucha antiterrorista.

Claro que Rusia no podrá entregar todo el armamento de una sola vez. Los contratos firmados irán cumpliéndose durante varios años –en la prensa se habla de unos 4 años– porque Rusia no tiene tal cantidad de material bélico en sus almacenes militares. Por ejemplo, el avión de entrenamiento militar Yak-130, capaz de llevar a bordo una tonelada de municiones y muy útil para operaciones antiterroristas, será incorporado al Ejército sólo a finales de 2007 cuando pase todas las pruebas en la Fuerza Aérea rusa. Significa que podrá ser entregado a Argelia a partir de 2008. Y eso si el país magrebí empieza a pagar la deuda contraída con Rusia: 4,7 mil millones de dólares.

Verdad es que "pagar la deuda" no es la expresión exacta. Rusia ha condonado oficialmente la deuda argelina en el marco del Club de París. A cambio, Argelia se ha comprometido a comprar productos rusos de alta tecnología por valor de la deuda condonada. El producto a comprar podría ser cualquiera, y los argelinos escogieron el material de guerra. De manera que si pagan con dinero contante y sonante recibirán las armas rusas que desean: cazas, sistemas antiaéreos y tanques.

En lo que se refiere al dinero, Argelia tiene bastante. Sabido es que compra armamento y material bélico a muchos países del mundo, incluidos Reino Unido, India, Egipto, Turquía, Sudáfrica y China. Este último, en particular, ha construido en Argelia dos plantas de fusiles Kaláshnikov en su variante china. Tan amplias posibilidades financieras se deben a las reservas de gas que tiene Argelia: unos cinco billones de metros cúbicos. Ese volumen sitúa al país magrebí en el séptimo lugar en el mundo. En cuanto a las exportaciones –60.000 millones de metros cúbicos de gas anuales– queda en el cuarto lugar después de Rusia, Canadá y Noruega.

También hay petróleo, cuyas reservas superan 13.000 millones de barriles (número 14 en el mundo). La venta del crudo proporciona el 60% de los ingresos presupuestarios, el 30% del PIB y el 95% de las entradas por exportación. En 2003, British Petroleum consiguió fundar una empresa mixta con la compañía estatal Sonatrach y ahora Argelia suministra diariamente al Reino Unido 14 millones de metros cúbicos de gas.

El gas argelino asimismo lo compran Italia, España, Portugal, Túnez y Eslovenia, y el gas natural licuado, Francia, EEUU, Turquía, Bélgica y Corea del Sur (ésta prefiere exclusivamente gas licuado).

El consorcio ruso "Gasprom" desde hace tiempo proyecta construir un nuevo gasoducto que uniría a Argelia con Italia y más adelante con los Balcanes. Ello permitiría cerrar el "anillo de gas" con Turquía, reducir la dependencia europea de Noruega y disminuir la tensión que experimentan las redes de distribución rusas. El proyecto ha parecido ser viable después de que fueran sellados los contratos armamentísticos entre Moscú y Argelia. Es posible que las empresas rusas asimismo participen en la explotación de los yacimientos de petróleo y gas en Argelia.

El director de la Agencia Rusa Exportadora de Armas ("Rosoboronexport"), Serguei Chémezov, ha comentado que en las relaciones comerciales ruso-argelinas un 90% corresponde a la participación de su empresa, y sólo un 10% corresponde a los productores y suministradores de hidrocarburos. Se espera que esa correlación vaya cambiando cuando empiece la explotación de nuevos yacimientos de petróleo y gas. Verdad es que para ello se necesita cumplir una importante condición.

Todos la conocen. En Argelia no cesa la lucha contra el terrorismo y el extremismo religioso. Hace poco, el 11 de abril, la organización islamista local "Grupo Salafista para la Predicación y el Combate", que se había autoproclamado "célula de Al Qaeda en el Magreb islámico", perpetró sangrientos atentados cerca de la residencia del primer ministro –en el centro de la capital argelina– y frente a una estación de policía en la parte este de la ciudad. Murieron 33 personas y 222 fueron heridas. Antes de haberlo hecho, los islamistas ya habían atentado contra especialistas y técnicos extranjeros que trabajan en las explotaciones petrolíferas y en las plantas de procesamiento de gas. Varios ciudadanos rusos resultaron heridos.

Es difícil y peligroso trabajar en tales condiciones. El mercado argelino de armamento llega a ser en este caso no sólo un negocio en cuyo desarrollo están interesados los países fabricantes de armas, sino también un frente único de lucha contra el terrorismo internacional.

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Víctor Litovkin, para RIA Novosti.


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