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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

La violencia contra las mujeres se suma al horror de la guerra

María Teresa Vaquero (Pamplona)
Redacción
domingo, 8 de abril de 2007, 22:59 h (CET)
El 7 de marzo, la agencia de noticias IRIN (www.irinnews.org) ha presentado el libro “The Shame of War: sexual violence against women and girls in conflict” (La Vergüenza de la Guerra: violencia sexual contra mujeres y niñas en los conflictos), retratos y testimonios de mujeres que han tenido la valentía de hablar de un tema doloroso y delicado: las agresiones que sufren las mujeres en los países en guerra.

El libro pretende informar, causar impacto y unirse a las voces de los que piden que esta terrible situación termine y no siga siendo la irremediable consecuencia de la guerra.

El Día Internacional de la Mujer, celebrado el 8 de marzo, ha sido el día de la llamada por parte de varias agencias de las Naciones Unidas para que termine la Violencia Sexual en los Conflictos. Como parte de OCHA (Oficina de Naciones Unidas para Asistencia Humanitaria), este libro es la contribución de IRIN a la acción de estas agencias.

Los niveles de la violencia contra la mujer han alcanzado proporciones de epidemia y, a pesar de los esfuerzos de diferentes organizaciones, la agresión sexual durante y tras los conflictos sigue en aumento. Hay que luchar contra esta violencia y, al mismo tiempo, contra la impunidad de los autores y encubridores de la misma.

Se mencionan varios países con conflictos en curso: República Democrática del Congo, Myanmar (la antigua Birmania), Iraq y Sudán; también hay testimonios de conflictos pasados: Timor-Leste, Liberia, los Balcanes y Sierra Leona. Las mujeres son acosadas por soldados, milicia, policía y grupos armados allí donde los conflictos hacen que las partes enfrentadas no puedan proteger a la población civil.

El 14 de marzo, IRIN publicaba lo sucedido en Darfur: Los camiones de la Unión Africana se acercaron a una zona en la que dos mujeres recogían leña. Al verlos, ellas echaron a correr. Como respuesta, las tropas de la UA y la policía civil, incluido un joven oficial sudanés, corrieron tras las mujeres saludando.

Una de las mujeres explicó que se asustaron, ya que en esa zona la milicia suele atacar. La presencia del joven sudanés aumentó la confusión ya que la mujer indicó que algunos de los que les atacan llevan uniformes similares. Las violaciones se están generalizadas en Darfur, especialmente cuando las mujeres salen fuera de los campos, pues necesitan leña. Esto les hace caminar hasta 5 km. y alejarse de la seguridad relativa de los campos, enfrentándose a violaciones y raptos por parte de los Janjawid, término genérico que se emplea para designar a las milicias locales. Las mujeres se sienten tan avergonzadas que no lo denuncian; además, como consecuencia, una niña violada difícilmente podrá casarse. Al preguntar por qué no recolectan madera los hombres, se les contestó que la amenaza a las mujeres es menor, ya que a los hombres, simplemente se les mata. La Unión Africana intenta proteger a estas mujeres protegiéndolas con patrullas, en las que se incluyen mujeres policías para aumentar su confianza.

Se ha acusado a las fuerzas de la UA de proteger inadecuadamente, y se ha propuesto que estas fuerzas vayan siendo sustituidas por fuerzas de las Naciones Unidas, algo que Sudán rechaza. Entre octubre del 2004 y febrero del 2005, Médicos Sin Fronteras trató a unas 500 mujeres víctimas de violación; Según MSF, el 81% de los atacantes eran milicias armadas o soldados.

Según un informe de las Naciones Unidas, las fuerzas rebeldes fueron también la causa de ataques a los derechos humanos y a las leyes humanitarias.

También en Costa de Marfil se han denunciado situaciones semejantes, aunque el conflicto haya terminado hace más de cinco años y ya se haya firmado la paz; pero las agresiones forman parte de la estrategia de los rebeldes armados para provocar el miedo en la población civil.

No podemos olvidar que entre los niños soldado, un 40% son niñas. Al horror de la guerra se suma su explotación, algo que parece ignorarse. Las violaciones y otras formas de violencia sexual cometidas por los combatientes o los milicianos durante un conflicto armado son consideradas como crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra según el código penal internacional, y deberían ser tratadas como tales.

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