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Ya te digo… va a ser que no

Patxo Palacios
Patxo Palacios
miércoles, 21 de febrero de 2007, 10:42 h (CET)
Fenómeno cuando menos curioso el de las modas de pseudo-lenguaje que se suele instalar con enorme facilidad entre nosotros, con un pretendido poso de modernidad, de estar a la última, que a fuerza de repetirse y repetirse se convierten en ‘palabros’ odiosos, al menos para el que esto suscribe.

Y las dos expresiones que dan título a este texto son dos de las estrellas de la última temporada. El problema de estas coletillas es que se introducen en el subconsciente colectivo del personal y acaban siendo reiterativas, insulsas… reveladoras de escasa pobreza de vocabulario y de una aún más escasa originalidad y personalidad a la hora de elegir nuestro léxico.

Podíamos seguir con el ‘tiqui-taca’, ‘jugón’ o ‘fútbol con fatatas’ del insustancial Montes, que tanto furor está causando últimamente. Hace ya algo más el actor Fernando Tejero hizo estragos con su ‘un poquito de por favor’, que era imposible no oír repetido por varias personas del entorno de uno al cabo del día.

Es más, hasta los políticos más progres se han apuntado a ellas, al ‘va a ser que sí’, etc.
Un poco más adolescente y menos usado últimamente ha quedado el ‘mazo’ que arrasó hace dos-tres años entre la chavalería nacional y seguidores de Camilo Sesto.

Capítulo aparte merece el fenómeno ‘Chiquito de la Calzada’, que causara furor en España hace unos años y acaso sea el más longevo de los fenómenos creadores de meta-lenguaje: esas ‘Meretérica’, ‘fistro diodenarl’, ‘pecador de la pradera’, ‘no puedo, no puedoorl’, ‘jaarl’ y demás palabros, que a día de hoy siguen en perfecto uso.

En mi opinión, es diferente y no tan odioso como el otro fenómeno. A uno, qué quieren que les diga, les sigue haciendo gracia el gran Chiquito y la mayoría de sus expresiones, pues fueron muy espontáneas en su momento y encajaban a la perfección en un personaje irrepetible e inclasificable.

En fin, que a ver si somos - el vulgo - algo más originales a la hora de escoger nuestras palabras y dejamos de imitar como monos todas y cada una de las expresiones de moda del momento.

Don’t imitate, innovate, que decía Hugo.

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