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Etiquetas:   El arte de la guerra   -   Sección:   Opinión

Amenazas

Santi Benítez
Santi Benítez
lunes, 19 de febrero de 2007, 10:39 h (CET)
Ayer era el segundo día que venía sufriendo a un anonimillo en mi blog, que no sólo es que se haya dedicado a ofenderme, cosa que me da igual - si fuéramos a poner el grito en el cielo cada vez que nos ofenden a todos los que publicamos artículos o escribimos un blog o comentamos algo por escrito, nos quedaríamos sin cuerdas vocales-, pero es que el pobre diablo, de extrema derecha (del PP, según él) y con cierta ojeriza a los vegetarianos (¿...?), se ha permitido el lujo de amenazarme a mí y a mi familia. Tampoco es que crea que el descerebrado en cuestión tenga oportunidad de poner en práctica sus amenazas, ya se sabe, perro ladrador... es más, si FE/La Falange no fue capaz de acojonarme con amenazas directas, en foros, a través de mi blog y mi mail, más tarde con una querella para luego convertirla en un Acto de Conciliación con la única finalidad de ubicarme en el mapa, vete tú a saber para qué, este no lo iba a conseguir así como así.

Aunque no lo crean, esto no es para decir que tengo a un amenazador en mi blog, quien más, quien menos los ha tenido en sus respectivos espacios de opinión, sino porque en estos últimos tiempos esto es una verdadera escalada, y las amenazas se están convirtiendo en el pan nuestro de cada día, en una lacra cada vez más habitual. Este artículo es para informar a todos aquellos y aquellas que sufren a estos imbéciles de como han de reaccionar ante las amenazas teniendo en cuenta que es un delito tipificado en el Código Penal a través de su artículo 169, que dice lo siguiente: "El que amenazare a otro con causarle a él, a su familia o a otras personas con las que esté íntimamente vinculado un mal que constituya delitos de homicidio, lesiones, aborto, contra la libertad, torturas y contra la integridad moral, la libertad sexual, la intimidad, el honor y el patrimonio, será castigado: 1.º Con la pena de prisión de uno a cinco años, si se hubiere hecho la amenaza exigiendo una cantidad o imponiendo cualquier otra condición, aunque no sea ilícita, y el culpable hubiere conseguido su propósito. De no conseguirlo, se impondrá la pena de prisión de seis meses a tres años. Las penas señaladas en el párrafo anterior se impondrán en su mitad superior si las amenazas se hicieren por escrito, por teléfono o por cualquier medio de comunicación o de reproducción, o en nombre de entidades o grupos reales o supuestos", y dando la casualidad de que este pobre imbécil entra de lleno no sólo en el primer supuesto, sino que además cumple con creces el último punto, pues me he ido directo a la comisaría.

El policía que tomó los datos de la denuncia me informó de que no es que sean muchos los pobres diablos que se dedican a esto de la amenaza, son tres pelagatos que se creen a salvo simplemente porque piensan que existe algún tipo de anonimato real para cometer sus delitos. Si a ello le sumamos que no es habitual que las personas que son blanco de sus amenazas los denuncien pues como que es difícil que este tipo de actitudes cambien. Y la cosa es bien sencilla, al ser delito penal no hace falta ni abogado ni procurador para interponer la denuncia, sólo hay que sacar copia impresa de la pantalla en la que aparezcan las amenazas así como los mail que haya enviado blogger, o el sistema WordPress, avisando de que existen comentarios, irse a la comisaría, demostrar que eres la persona a la que van dirigidas las mismas, y voilá...

No voy a engañarles, con sinceridad pensé que la cosa sería lenta, pero resulta que la denuncia la puse a las 7 y media de la tarde de ayer sábado, y a las nueve de la noche recibí un mail de sistema de Blogger avisándome de que los comentarios de mi blog estaban bajo supervisión policial y que se habían solicitado las ips correspondientes a los comentarios en los que estaban las amenazas.

Desde aquí les animo, a tod@s l@s compañer@s que sufren amenazas por expresar aquello que piensan a través de sus artículos y a través de los post de sus blogs, a que confíen en la ley y denuncien cuando son amenazados, a que denuncien cuando intentan cohartar su libertad de expresión mediante amenazas. Por una razón básica, si este tipo de cosas no se denuncian, tenemos ejemplos en otros ámbitos que demuestran que esto irá a más, y la cuestión es, ¿Hasta donde permitiremos que crezca?

Sigue, anonimillo, sigue.

Suena de fondo "Bad to the bones", de George Thorogood.

Buenas noches, y buena suerte...

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