Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Carta abierta al etarra De Juana

Miguel Rivilla (Madrid)
Redacción
lunes, 12 de febrero de 2007, 11:21 h (CET)
Desde mi condición de sacerdote católico, me dirijo a ti, llamándote –si estás bautizado- “hermano” y si no, o has apostatado de tu fe, como simple persona , para decirte una palabra distinta a la que estás acostumbrado a oír en el ambiente que ha transcurrido tu vida. Tu nombre, tu persona, y tu foto en situación de deterioro físico, sujeto a la cama del hospital, por decisión tuya de acceder a la huelga de hambre hasta el final o hasta que te pongan en libertad, ha dado ya la vuelta al mundo.

Eres sujeto de controversia entre grupos, facciones e ideologías contrapuestas. Alguien espera tu desenlace para exaltarte como héroe, bandera y hasta justificar una reacción de imprevisibles consecuencias. No entro en el ámbito político, ni tampoco en erigirme juez de tu conducta. Sólo Dios es el juez único, universal e inapelable de los hombres.

Todo, mientras vivimos, es mudable, pasajero y hasta discutible. Sólo al morir tocamos todos lo inmutable y lo definitivo.

Los que nos consideramos cristianos- seguidores de Cristo- que murió injustamente crucificado y tratado como un criminal, creemos que la vida-don de Dios- es el valor supremo que tenemos todos y que mientras hay vida hay esperanza de salvación para cualquier persona por mala que haya sido.

Al lado de Jesús, nos dice el Evangelio, crucificaron a dos facinerosos. Uno blasfemaba y se rebelaba maldiciendo su suerte. El otro- un tal Dimas- viendo el ejemplo admirable de Jesús, confesó su fe en Cristo, reconoció su culpabilidad, pidió perdón y con una sola frase obtuvo su salvación eterna.”Hoy estarás conmigo en el Paraíso”.

Estás muy a tiempo, de Juana, para rehacer tu vida para siempre. Te deseo que al dejar esta vida terrena, más tarde o más pronto como los demás mortales, tengas la ocasión de arrepentirte- como todos- del mal que hayas hecho en tu vida.

Rezaré por ti y tu salvación eterna que es lo verdaderamente importante y definitivo.

Noticias relacionadas

¿Cuándo dejará Europa de ser un vasallo de EEUU?

El fracaso de las sanciones de EEUU a Rusia

Eso de la Cuaresma ¿va contigo?

Ahora es tiempo favorable para convertirnos y creer en el Evangelio

¿El castellano en Cataluña? ¿Quién permitió que se aboliese?

La Constitución española no necesita ser interpretada respeto a la vigencia, en todo el territorio español, de la lengua que hablan más de 500 millones de personas: el castellano.

Banalización

Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

El riesgo feminista

Hace unos días el arribafirmante escribió sobre los peligros del neomachismo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris