Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
16º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Biodiversidad   Pandemia   Sobreexplotación  

El aumento de las pesadillas

a no podemos continuar destruyendo la biodiversidad
Víctor Corcoba
jueves, 25 de junio de 2020, 08:38 h (CET)

Hay que tomar conciencia del tiempo y liberarnos de esta permanente atmósfera estresante que nos agota el cuerpo, pero también el alma. Todo nada en el desequilibrio, en la inmoralidad y en la fibra corrupta, en la manera de comercializar los unos con los otros y en el modo de sacar provecho de la debilidad; y, justamente, con este pulso la vida no es aceptable, en parte por esa falta de respeto natural de todos hacia aquello que nos rodea. La irresponsabilidad humana es tan manifiesta, que hemos de templarnos para conseguir acompasar el deber con el derecho.

Indudablemente, lo prioritario es empezar por el respeto de uno mismo para lograr achicar los vicios que nos dominan. También se nos han debilitado los sueños y han crecido el número de pesadillas. La más tremenda, que ninguna especie esté a salvo, por el caprichoso impacto nuestro sobre la naturaleza, de cambiar los usos de la tierra y el mar, y no poner límites a la sobreexplotación, ni a los agentes contaminantes. Sin rostro ni rastro de algunos seres vivos, sólo nos queda la acción responsable de modificar nuestra interacción con el medio ambiente.

Ya no podemos continuar destruyendo la biodiversidad. El mercado de la compraventa nos ha usurpado ese ser sensible, con la bondad como principio en el andar, y nos ha reembolsado un mando que nos aplasta entre sí. Vendidos a un poderoso caballero que nos deja sin entrañas, las contrariedades fanáticas son realmente avasalladoras. Llevamos consigo un eterno espíritu malvado, con el tanto tienes tanto vales, capaz de echar abajo algo tan innato, como ese sentimiento armónico que es lo que verdaderamente nos ennoblece y sustenta.

Las personas pueden ser buenas, pero la supremacía como tal tiende a corromper, pues detrás de todo esto, siempre está el dinero abriendo aparentes caminos, activando desigualdades, moviendo falsas razones financieras y removiendo envidias. Por eso, es importante esparcirlo, que nadie lo tenga en exclusiva, pues de esta forma nos conduce a la catástrofe, a sentirnos cautivos de una relación que nos carcome de rabia; pues, en el fondo, todos hemos de ser servidores, no unos amos y otros esclavos. Sin duda, la gran lección que puede proporcionarnos la actual pandemia, sea la de conseguir un reajuste económico mundial, fomentando una recuperación más inclusiva. Ojalá florezca así el nuevo despertar.

Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

Una historia de Ennio: sobre mitos, leyendas y comienzos

La película se estrenó en pleno verano en un cine florentino, destinada a morirse allí de asco

​¿Y después del confinamiento, qué?

Al finalizar el artículo me acuerdo de la fábula de Esopo, con sus alforjas de derechos y deberes

​Historicismo

​Popper está convencido de que los ensayos y la observación crítica son fundamentales no solo en las ciencias empíricas sino también en las sociales

Tertulias recatadas

​Hablando de cómo captamos los acontecimientos, para después ver si conseguimos asimilarlos, destacan para mal un buen número de personas con bagaje cultural, formación, libros, medios técnicos

​La Nueva Normalidad (II)

Decía ese gran maestro de la radio que es Luis del Olmo que una de las satisfacciones más poderosas que se puede tener en un medio de comunicación era “decir su verdad”
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris