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Etiquetas:   Política   Pedro Sánchez   PP  

​¿Perdonarán y olvidarán los españoles el despendolamiento del Gobierno socialista?

“La política es la segunda profesión más antigua de la historia. A veces creo que se parece mucho a la primera” Ronald Reagan
Miguel Massanet
martes, 19 de mayo de 2020, 08:37 h (CET)

Por desgracia, los españoles somos muy flacos de memoria. Unas veces, debido a que nuestro cerebro es incapaz de retener los recuerdos durante mucho tiempo, las menos, pero en la mayoría de ocasiones se trata de una clase de olvido selectivo, es decir, que cuando nos conviene, nos interesa, nos favorece o nos agrada lo que hay que recordar, por mucho tiempo que transcurra o por la rápidamente se vayan destruyendo nuestras neuronas, aquel hecho, sentimiento, acontecimiento o sucedido de otros tiempos, lo vamos a mantener vivo y presente para aquella ocasión en la que nos convenga sacarlo a relucir. Por el contrario, si de lo que se trata es de algún acontecimiento o circunstancia que pueda perjudicarnos, nos resulta molesta o nos pueda resultar inconveniente para la defensa de unas ideas u opiniones de cualquier clase que fueren, entonces señores, la memoria de un pez puede resultar portentosa en comparación con la de los que están interesados en no recordar.

Ahora, que parece que la parte más álgida de la pandemia del Covid 19 está empezando a decrecer y que el número de contagios y fallecimientos que se vienen produciendo, como consecuencia de la enfermedad, van siendo cada día menos alarmantes, parece que estamos entrando en una fase que podríamos calificar de cortina de humo, de sacar pecho y de justificación por parte de aquellos políticos y “expertos” que están interesados en que algunos aspectos de sus actuaciones, errores de bulto, imprevisiones, acciones y rectificaciones, desconciertos y decisiones equivocadas, que pudieran resultarles adversos, tanto en el aspecto de sus responsabilidades públicas, como en cuanto a su prestigio personal, a sus aspiraciones políticas o, incluso, en lo que respecta a posibles imputaciones penales por las omisiones culpables o por las actuaciones erróneas que pudieran haber influido, como relación de causa y efecto, en que el número de vidas que se han perdido o de contagios que se han producido en la epidemia del coronavirus que se viene padeciendo, haya sido superior, por su negligencia y falta de diligencia, al que, una actitud más pronta y activa, hubiera sido capaz de reducir sensiblemente.

No en vano se reproducen, con una reiteración sospechosa, las apariciones del señor Pedro Sánchez, del señor Pablo Iglesias y de estos personajes que presumen de sus conocimientos científicos, ante las TV y demás medios de información, intentando dar la impresión de que todo se ha hecho de la manera más correcta, como si tuvieran el encargo de vendernos una visión edulcorada de cómo este gobierno y todos los que forman parte de su staff, han enfrentado la epidemia con tanta eficacia como se pudiera pedir; de tal manera que cualquiera diría que, en Europa y el mundo entero, no haya habido gobierno que haya sido más efectivo, diligente, previsor y preocupado por el pueblo que ellos. Todo ello forma parte de este intento de venderles, a los españoles, que los culpables de todo lo malo que está sucediendo en España se le debe achacar a la derecha o extrema derecha como, injustamente, califican a los señores de VOX; todo ello debido a que, el pensamiento liberal y de derechos humanos del grupo del señor Abascal choca frontalmente con el fariseísmo totalitario de esta izquierda comunista, presidida por el señor Iglesias, cuyas maneras antidemocráticas y procedimientos anarquistas parece que son los que se intenta imponernos a todos.

Que nadie se llame a engaño. Esta crisis ya se conocía sobradamente en España desde el mes de Enero pasado, pero el Gobierno estaba interesado en que pareciera que nuestra nación estaba fuera de aquellos países susceptibles a ser contagiados, por lo cual se enmudeció a los que anunciaban el peligro, se retardaron las medidas que hubieran podido disminuir el impacto de la pandemia y se permitieron actos públicos cuando, desde la misma Europa, ya se aconsejaba que se impidiese su celebración. El día 8 de marzo se permitió una magna manifestación feminista que, según se ha sabido después, seguramente contribuyó de una forma determinante a que la epidemia cogiera fuerza, lo mismo que sucedió, con los hinchas valencianos que se trasladaron a Italia para presencia un partido del Valencia. ¿Imprudencia, interés político, partidismo o intento de esconder el peligro a los ciudadanos? Da lo mismo, el retraso en tomar medidas, la falta de medios para enfrentarse al coronavirus, los errores en las compras de materiales higiénicos y sanitarios y la evidente ineptitud de aquellos a los que se les encargo la tarea de hacer las compras a empresas chinas, no tienen ninguna justificación y demuestran claramente que, en todo el proceso que se siguió con motivo de la epidemia, lo único que existió fue desconcierto y ocultación de información fidedigna por parte de aquellos que tenían la misión de informar a los españoles de cuál era la verdadera situación a la que los ciudadanos estábamos obligados a enfrentarnos.

Aprovechándose de la epidemia, el Estado, aparte de actuar de una forma absurda e interesada, ha intentado sacar provecho político de la situación, para lo cual ha contado con la colaboración de este personaje, de uno de estos progres comunistas, el señor Iglesias, que ha sabido sacar provecho de una parte importante del pueblo español dispuesta, como siempre, a escuchar voces de sirena que les prometen dar el vuelco al sistema “capitalista”, para implantar la igualdad que ofrece el sistema comunista que, como es sabido, sustituye a los capitalistas por miembros dirigentes del partido comunista, que acaban enriqueciéndose, tanto o más, a costa del pueblo pero que, en cuanto al nivel superior de vida prometido a los trabajadores, a los desfavorecidos o a los indigentes, nunca llega a producirse porque, en el caso del comunismo, la igualdad siempre se produce empobreciendo a la clase media para ponerla al nivel de la pobreza y, eso sí, son los jerarcas del partido comunista, como es el caso de Venezuela, los que se enriquecen a costa de ir engañando a aquellos que les apoyaron en sus maquinaciones revolucionarias. Las consecuencias, por mucho que intenten negarlo, siempre han terminado, a través de la Historia del comunismo libertario, siendo las mismas: bancarrota, miseria, dictadura, falta de libertad y opresión. Claro que, en cuanto se quieren dar cuenta del fraude, todos aquellos que cayeron ingenuamente en la trampa de votar el comunismo, ya es demasiado tarde para solucionar de una forma democrática el mal que se les ha hecho al país y sus ciudadanos.

No sabemos si todavía queda tiempo para reaccionar contra lo que se nos viene encima. Ignoramos si quedan españoles que tengan la valentía de denunciar la situación que nos están obligando a aceptar aquellos que, es evidente que se han hecho con el poder y ahora, que ya lo tienen, se van a aprovechar de la situación de Alarma, prolongándola hasta que se empiece el periodo vacacional de lo poco que queda de las dos cámaras, para acabar de preparar, para el mes de septiembre, si la crisis del coronavirus ha sido vencida por entonces, el medio adecuado para aprovechar el desconcierto de los ciudadanos y los primeros embates de la nueva crisis económica que, ineludiblemente se va a producir, para intentar culpar de todo ello a los empresarios, los bancos, al capitalismo y a los partidos de derechas, contra los cuales ya han empezado a lanzar sus artillería pesada, con la intención de manipular al electorado diciendo que la culpa de la pandemia se debe a que el gobierno del PP no tomó las medidas adecuadas y, todo ello, sin tener en cuenta que los socialistas ya llevan gobernando ( es una manera piadosa de decirlo) a la nación española desde hace más de dos años..

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos impotentes como, poco a poco, los planes del señor Pedro Sánchez, con la colaboración entusiasta del señor Iglesias, van avanzando; siempre contando con el apoyo de los independentistas catalanes y vascos, que han encontrado el medio de chantajear al Gobierno en beneficio de sus aspiraciones independentistas. Y, todo ello, sin contar con la posible vuelta, en una segunda etapa, de un coronavirus reforzado cuando, ni siquiera, hemos conseguido encontrar un remedio o vacuna lo suficientemente eficaz para podernos olvidar de él. Como decía Virgilio: fit via vi y parece ser que, nuestros gobernantes, lo han entendido así.

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