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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Los derechos de 'la otra'

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
lunes, 20 de noviembre de 2006, 01:58 h (CET)
A pesar de ser una institución tan añeja como el matrimonio la existencia de la ilegítima, la amante o la otra siempre ha sido mirada con suspicacia por una parte importante de la sociedad. Durante años nuestro Código Civil permitía al marido agraviado por una senda “cornamenta” matar a su mujer si la encontraba en brazos de otro con muy pocos años de cárcel ya que el pobre hombre había lavado su honor, aunque nada decían nuestras leyes del caso contrario, ya se sabe que las leyes, generalmente, las hacen los hombres. Mientras el adulterio era castigado con años de presidio las mujeres españolas se enternecían escuchando la historia de “la otra” escrita por Quintero, León y Quiroga, aquella que se vestía de luto sin tener ningún muerto y que se decía a si misma “yo soy la otra, la otra/ y nada tengo derecho/ porque no tengo un anillo/ con una fecha por dentro”. Aunque más de una ilegítima luciera no uno, sino varios anillos, eso sí, sin fecha por dentro.

La institución de la amante ha existido, existe y existirá. Unas veces por verdadero amor y otras por un cierto interés crematístico, e incluso algunas veces por ambas circunstancias. Pero los tiempos cambian y con ellos las leyes, hoy ya nadie puede alegar que asesinó a su pareja para lavar el honor, el adulterio ya tan sólo es pecado y un motivo, si uno es cualquier mindundi famosillo, para patear diversos platós televisivos y llevárselo crudo. Así que las ilegítimas, amantes u otras han iniciado una revolución, en España van y lo cuentan en las cadenas televisivas para llevarse un buen fajo de euros y en la lejana China visitan la web de un abogado que les ofrece asesoramiento legal.

Zheng Baichun es un abogado chino que ha decidido llevar adelante una campaña para exigir los derechos de las amantes, para ello ha colgado en la red una web a la que pueden acudir aquellas mujeres que, siendo “la otra”, quieran hacer valer sus derechos. Al parecer el viejo Mao no logró con su revolución extirpar del país asiático la figura de la amante- recordemos la estupenda novela de la Duras que transcurría en la Indochina colonial- y recordemos que él, para dar mal ejemplo, tuvo varias. Hoy, a pesar del maoísmo, en China siguen existiendo las amantes y para todas estas mujeres se ha abierto una ventana en su ordenador. Ya son más de 30.000 las visitas recibidas en la web del abogado y ya ha conseguido que a una de sus clientes el padre le pase la manutención de un hijo que tuvo con ella.

Estas mujeres, generalmente de clase baja, son vistas en China como “corruptoras de la moral pública”, supongo que, como pasa por aquí, ellos serán envidiados y se pasearan con orgullo y altivez, y eso va a hacer muy difícil que la propuesta del abogado chino llegue a buen término. Él mantiene que si una mujer soltera va con un casado y recibe apoyo económico de éste está generando unos derechos legales que deben ser amparados. Han sido muchas las críticas que ha recibido por parte de una sociedad tan tradicional como la china, pero también ha tenido el apoyo de Gno Huimin, profesor de la Universidad Politécnica del Noroeste que ha manifestado que es hora ya de que “no se confundan las equivocaciones morales con los derechos legales”.

De todas maneras yo me pregunto por qué no hablamos también del “otro”, el ilegítimo o el amante. Haberlos haylos pero es que las mujeres son más discretas mientras que el genero masculino es muy bocazas, recuerden ustedes la anécdota que se cuenta de Dominguín cuando dejó precipitadamente en la cama a Ava Gardner para ir corriendo a contarle a los amigos que se había acostado con ella. El primero que ha salido perdiendo en esta historia ha sido Baichun, el abogado chino, que ha tenido que pagar un triste peaje. A su legítima no le ha hecho ninguna gracia el berenjenal en el que se ha metido y le ha pedido el divorcio. Quizás entre sus futuras clientes pueda encontrar al amor de su vida o bien una amante.

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