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Etiquetas:   Disyuntivas  

Secuestrados

Aunque parezca mentira en la época de las comunicaciones; hay más gente de la que pudiéramos intuir, recluida involuntariamente
Rafael Pérez Ortolá
viernes, 16 de mayo de 2014, 07:37 h (CET)
En medicina es utilizado el concepto de SECUESTRO, cuando un trozo de tejido sin vitalidad, permanece incrustado dentro de un órgano que mantiene sus condiciones normales. Un trozo de hueso sin vida, por ejemplo, que persiste dentro del resto vivo de ese hueso. El segmento secuestrado es un cuerpo extraño al que sólo le queda pendiente que pudiera ser eliminado, por el medio que fuera, reabsorción por los tejidos de alrededor, extracción o expulsión. Es una materia extraña, como pudiera serlo una astilla o una bala, dentro del organismo.

De alguna manera, y en la medida que pierde facultades, el individuo comprueba su aislamiento forzado en la sociedad. El espectro de actitudes en esa dirección es amplio; con y sin miramientos, con y sin comportamientos extremos. Poco falta para que algunos sean tratados como un contenido inerte. Sea con indiferencia o con el ataque directo sobre ellos, el resultado final está abocado al mayor deterioro o eliminación de tales sujetos, que progresivamente perdieron sus condiciones de persona, aún estando vivos y hasta su cruda desaparición. Es un FIGURA de triste presencia, a a la que colaboramos a través de las estructuras organizadas y con determinados comportamientos particulares.

Aunque parezca mentira en la época de las comunicaciones; hay más gente de la que pudiéramos intuir, recluida involuntariamente en algún recinto o en determinados ambientes. Es evidente, el ESPACIO está muy recortado para ciertas personas sometidas a esas carencias. ¿Lo dudamos? Existen trabajadores esclavizados, encajonados en minúsculos habitáculos en condiciones paupérrimas, que son descubiertos esporádicamente. Sabemos de ancianos imposibilitados en situación de abandono, cuyos metros accesibles son escasos. Gente con marcadas deficiencias o pobreza extrema, cuyos horizontes apenas sobrepasan su sombra, si alcanzan a ver el sol. Tampoco escasean los secuestros delictivos. Subyace la crueldad impensable.

A poco que nos dejemos llevar, nos veremos sometidos al HISTORICISMO necio y redundante, de claro matiz degradante para la convivencia. Pretenden encerrarnos en un determinado sector del conocimiento histórico, sin darnos opción al cotejo de otras fuentes informativas. Doble falsía. No sólo vivimos de datos históricos, hay otras maneras de percibir con acierto las situaciones. Además. Sus polarizaciones extremosas demuestran la falsedad, por que las cosas tienen una mayor complejidad. EEUU es la libertad, si dejamos aparte sus tropelías. La férrea versión socialista de terribles silencios. Elucubraciones catalanas. Vivencias totalitarias de los sectores filoterroristas. Los silencios de las culturas. Sin duda, son historias secuestradas.

Uno de los secuestros prolongado, si no permanente, quizá el de mayor repercusión sobre las condiciones de vida, es el practicado sobre el DINERO; paradójico en cierto sentido, por que su ocultación es sólo relativa. Algún procedimiento permanece oculto, pero el orgulloso uso que de la riqueza hacen sus poseedores está a la vista. En esto, la tendencia a la igualdad no existe, o fue olvidada desde los primeros siglos. Los caudales desaparecen con facilidad, sigilosamente; reapareciendo en algunos embolsamientos desorbitados. La base surge de los sueldos miserables, impuestos voraces, comerciantes abusivos y extracciones desde la Banca. Favorecen a los mastodontes acumuladores.

La proporción de favorecidos es minoritaria, aunque sus cuentas están atiborradas. Muestran un repertorio ESCANDALOSO, el de su casuística. En cuanto a paises, será suficiente contemplar sus dispendios; uno reciente, el alarde de los Juegos de Invierno en Sochi, en contraste con la miseria de amplios sectores de la población rusa. Las ganancias y cuantiosos retiros de banqueros o políticos adscritos a las grandes empresas. La paga escuálida a los empleados de supermercados, el precio de sus mercancías; cuando los dueños fardan con las mayores fortunas. Y no parece cuestión del sistema. Qué pasa con los otros sistemas, las acumulaciones vestidas de populismo, dictaduras socialistas u otras apropiaciones de uso generalizado.

Es curioso, nos dejamos enredar cándidamente, al estilo de “tantas ideas y venidas”, quejosos y complacientes, con poco sentido. De tal guisa, hay conceptos que teníamos claros para la mejora existencial y los hemos azarandeado hasta perder el norte y también el sur. Por cultura y por genética, siempre somos portadores de PRE-JUICIOS, son sustancias intransferibles de cada persona, imprescindibles para los nuevos razonamientos, imaginación y creatividad; para el establecimiento, si procede, de nuevos juicios diferentes; para eso pensamos ¿No? Pues quieren engañarnos; no hay, no tenga usted prejuicios. ¿Los escondemos? ¡Nadie los manifieste! Alarmados e inconformistas terciamos con la pregunta, ¿Qué afanes libertarios traman y en nombre de qué mentalidades rectoras?

La riqueza implícita de las palabras nos permite ejercitarnos como humanos. Valores y miserias, eso incluido, porque llevamos un cargamento variado. Aún así, o quizá por esa enorme capacidad creativa, a los manipuladores les molesta la potencia de las PALABRAS, pugnan por adueñarse del sentido de cada expresión y hasta nos dejarían sin habla propia. Sin más. Fijémonos en como quedaron las palabras de los denominados Derechos Humanos. La proclamada significación común de cualquiera de ellos, vida, instrucción, alimentos, trabajo, etc.; ha sido desgajada en las actitudes sectarias de siempre. Lo contemplamos y colaboramos, eso también, y son muchas las formas de hacerlo.

Hasta las cualidades intrínsecas a cada ser humano nos escamotean; si no robarlas, porque no pueden, si intentan hacerlas olvidar. que pasen desapercibidas. No necesitan encerrarlas, no; al revés, hablan mucho de ellas, que parezcan rotundas; pero establecen a su alrededor una criba estructural. Es lo que pasa con las SINGULARIDADES de cada quién. ¿A la vista, no? Todos de acuerdo. No obstante, desplegados los planes de estudio, los entramados electorales, los protocolos sanitarios, las exprimidoras bancarias, las culturas cegadas por las tendencias dominantes u otros mecanismos de tal calaña, los aspectos particulares suelen estar sofocados y aunque no lo parezca, la evolución conduce al adocenamiento.

No conviene que olvidemos las propias andanzas pretéritas de cada uno de nosotros, aferrados a las secuelas, que constituyen un lastre plagado de actuaciones RETROSPECTIVAS ineludibles. Cada persona está pillada por ese tirón hacia su pasado, confesable o no, confesado o no, percibido o ignorado. ¿puede rescatarse uno mismo de tal coyuntura? Mientras tratamos los pormenores, tomaremos unas decisiones privadas de una libertad, que nosotros mismos delimitamos.

Transitamos muy ceñidos a las voces y a los silencios, acciones u omisiones; en los que la sinceridad escapó por múltiples rendijas. No diremos que solitarios, puesto que son numerosos los cuitados en circunstancias similares; aunque acechan las trampas y, por eso, muchas compañías quisiéramos tenerlas alejadas. Anhelamos unos campos de acción donde la respiración sea más limpia.
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