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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Hogares espejos

Josefa Romo (Valladolid)
Redacción
sábado, 28 de octubre de 2006, 04:34 h (CET)
Los hogares son espejos del bien o del mal. Ello depende del tipo de relación que tengan entre sí los padres y de sus actitudes hacia los demás. Los profesores tutores que dedican atención a la labor tutorial, saben mucho de esto. No, no se puede reconducir el acoso y la violencia escolar si no se atiende a la familia.

Los hijos son buenas personas y buenos ciudadanos cuando respiran en su ambiente familiar, el prestigio de la madre y del padre a través de las actitudes positivas del uno para con el otro. Cuando los padres se aprecian y se tienen en cuenta para tomar decisiones, es fácil que los hijos adopten actitudes de respeto en la vida social. El mejor laboratorio de la tolerancia y de la buena convivencia, es el hogar. Cuando en casa se trasluce el amor, sobre todo en obras, el corazón de los hijos se forma en la finura de sentimientos y, sin necesidad de sermones, se hacen solidarios y comprensivos. Sí, el hogar es la mejor escuela de educación cívico- social. Por ello, los gobiernos de las naciones deben poner el énfasis a la hora de procurar la paz de sus pueblos y el bien común, en la buena marcha de las familias. No funciona la sociedad sin familias buenas, en donde acampe la colaboración y el respeto en lugar de la prepotencia y la rivalidad. Se aprende no tanto por lo que se oye, cuanto por lo que se ve y se vive en la familia. De poco sirven los consejos del profesor si en casa lo contradicen con actitudes encontradas. Una madre me decía que mejor le pedía un favor a la vecina que a su hijo. El muchacho fue un niño consentido, su padre anteponía sus deseos a los de ella. ¿Qué podía esperarse? ¿Sería rara la rebeldía de ese alumno en clase? Quien quiera que su hijo siga un camino recto, que le enseñe con su ejemplo de padre y esposo bueno. Los buenos esposos son los que viven el uno para el otro y ambos y unidos, para los hijos. ¡Qué pena que en televisión y la radio, incluso en la pública, no se expongan buenos ejemplos y se dediquen, en cambio, a difundir la vulgaridad y los malos ejemplos!

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