Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Comunitat Valenciana   Política   -   Sección:   Opinión

Amparo marco: la ambición necesaria

Sin ambición estaremos donde Fabra (Alberto y el otro) y Bataller nos han dejado
ZEN
lunes, 7 de abril de 2014, 06:30 h (CET)
Las cosas están cambiando en la capital de la Plana. Una transformación profunda se averigua en el horizonte próximo. Y las señales son evidentes. Por fin en el PSPV-PSOE se clarifican las posiciones. Juanma Calles se sitúa en el lugar, no adscrito, que ha venido manteniendo desde la campaña electoral. Una campaña que llevó con un carácter absolutamente personalista apartándose en muchos casos incluso del propio programa electoral aprobado por la agrupación municipal.

Fue un no adscrito, tras perder las elecciones, al no recoger su acta de concejal junto con los demás concejales. Y siguió no adscrito al no colaborar con su grupo pese a los innumerables puentes que se le tendieron para normalizar la situación. Y, finalmente, tras el episodio de alcoholemia, por fin ha formalizado legalmente su situación de hecho.

Enfocada esta situación el siguiente acto clarificador ha sido la actitud de la vieja guardia socialista, encabezada por Daniel Gozalbo, que se resiste a reconocer que Castellón les está diciendo a gritos que su tiempo ha pasado, y que aparquen y apaguen sus egos para ofrecer a Castellón una propuesta sólida y sin fisuras.

Pedir perdón es un buen principio, sin duda. Estos antiguos socialistas, los de toda la vida, a través de su Secretario General, están haciendo un acto de contrición público, ante la sociedad castellonense. Pero el castellonense de a pie exige algo más para otorgarles el perdón de sus pecados.

Por otro lado, el Partido Popular en el gobierno entra en tromba contra la mejor opción que ha tenido en décadas el PSPV-PSOE en la capital de la provincia, Amparo Marco. Esta, tras quitarse el lastre de Calles de encima, emerge ante los ciudadanos de Castellón, haciendo peligrar la endeble candidatura del doblemente imputado Alfonso Bataller, ante las intestinas luchas partidarias que los “fabristas” y los “molineristas” están luchando en las alcantarillas del PP castellonero.

Y, ante este panorama, Amparo Marco, con la ambición que los castellonenses tuvimos en otros tiempos de transformar nuestra capital y nuestra vida. Ambicionando recuperar la capitalidad y liderar un proyecto colectivo que nos implique a todos, ciudadanos, vecinos, empresas y trabajadores, jóvenes y mayores, hombres y mujeres. Y es que la ambición es sana, no lo duden ni un solo momento. Sin ambición estaremos donde Fabra (Alberto y el otro) y Bataller nos han dejado.

Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

¿Cuándo dejará Europa de ser un vasallo de EEUU?

El fracaso de las sanciones de EEUU a Rusia

Eso de la Cuaresma ¿va contigo?

Ahora es tiempo favorable para convertirnos y creer en el Evangelio

¿El castellano en Cataluña? ¿Quién permitió que se aboliese?

La Constitución española no necesita ser interpretada respeto a la vigencia, en todo el territorio español, de la lengua que hablan más de 500 millones de personas: el castellano.

Banalización

Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

El riesgo feminista

Hace unos días el arribafirmante escribió sobre los peligros del neomachismo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris