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Navidad todavía y rata de oro

​Y no será en san Antón, sino en san Popón, san Bretanión y san Palemón cuando comience el año del animalito
Nieves Fernández
miércoles, 8 de enero de 2020, 08:42 h (CET)

Hasta san Antón, Pascuas son, dice el refrán, el diecisiete de enero, y precisamente hasta esa fecha celebra el mundo de Este la Navidad Rusa que comenzó ayer, siete de enero. Para ellos, el veinticinco de diciembre es laborable. Y nosotros recibimos regalos de Papá Noel. Sin embargo, mientras guardamos figuritas del Belén y adornos del árbol, es cuando ellos celebran la cena de Navidad, tras estar semanas sin comer carne, en ayuno pascual.

El tiempo es relativo, en todos los siglos y estaciones, nos vayamos o no al ecuador de la tierra o a países por encima o por debajo de esa línea real o imaginaria.


En Rusia, por tanto y según el calendario juliano, se celebra la Navidad con un desfase de trece días respecto a nuestro calendario gregoriano occidental. Allí, Papá Noel es Ded Moroz, el abuelo del Frío, no se podía llamar de otra forma, viviendo donde vive, y contando en esta época los grados de temperatura bajo cero. En su trabajo solidario de repartir regalos le acompaña su nieta Snegúrochka, o Doncella de las Nieves, ambos reparten regalos ayudándose de caballos.

La joven representa la belleza primaveral, según el autor Ostrovski, es un personaje que tiene mucho que ver con su cuento de hadas y obra operística.

Las vacaciones en Rusia suelen durar diez días y empiezan en Año Nuevo, el turrón lo cambian por el sochivo, un dulce de leche, nueces, cereales, miel y semillas de amapola. Un dato es que la tradición del abeto de Navidad les llegó algo tarde, y otro muy curioso es que una aristócrata rusa, Sofía Trobetzkoi, decoró por primera vez un árbol madrileño en España, concretamente en la calle Alcalá número 74 de Madrid, en 1870.

Si cambiamos también, mágica y relativamente, de datos geográficos, nos vamos a la China. Allí hay un animal que en nuestro mundo tiene muy mala fama, se relaciona con la miseria, la contaminación, el engaño, la basura, el asco y la aversión. Es la rata. Y es de un gusto relativamente muy diferente en el mundo asiático.

Y no será en san Antón, sino en san Popón, san Bretanión y san Palemón cuando comience el año del animalito, santos algo más desconocidos que el protector de los animales del veinticinco de enero. Hasta el once de febrero de 2021 durará el próximo año chino. Este año se cierra un ciclo de doce años y otro de sesenta, por lo que será una fiesta muy importante. Pero la rata se ha ganado ser la primera en el zodiaco chino por ser ingeniosa y saber colocarse la primera. La rata tiene fama de hábil, amable, encantadora y versátil. Hay hasta cinco ratas diferentes, la de este año aportará mayores riquezas materiales por ser rata de oro, frente a la rata de tierra, fuego, madera y agua, de los cinco elementos chinos. En 1960, hubo otra rata de oro. Aprovechemos las culturas y tradiciones diferentes. Todo es relativo. 

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