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​El señor Juliana, de La Vanguardia, otro siervo del independentismo

Hasta ahora, Pedro Sánchez, ha conseguido engañar a la Merkel, a Macron y, posiblemente pueda mantener la confianza de todos ellos hasta que España se convierta en un problema para Europa
Miguel Massanet
viernes, 3 de enero de 2020, 08:28 h (CET)

Es una verdadera cadena de despropósitos, un sin acabar de errores de visión histórica y un completo dislate practicado por quienes se han creído actuar inteligentemente, cargados de la egolatría propia de aquellos que confunden ingenio, listeza, habilidad para el engaño y oportunismo político con inteligencia, sentido común y raciocinio, tres cualidades de las que, como es evidente, carecen todos estos filibusteros de la política que se han valido de que se encuentran en un país en el que, una gran parte de sus habitantes, se deja arrastrar fácilmente por aquellos que les intentan lavar el cerebro a base de doctrinas igualitarias, más por comodidad, pereza intelectual, incapacidad de dedicar tiempo a reflexionar sobre lo que les conviene o interesa al país, falta de preparación y, en muchos casos, grandes dosis de revanchismo, en toda la amplia gama de aspectos que, esta palabra, es capaz de abarcar, cuando forma parte de los sentimientos inconfesables de cualquier heredero del resentimiento de aquellos que fueron derrotados en la guerra civil española. Es verdad que nos costó admitir que llegaríamos a este punto de insensatez al que parece que, irremisiblemente, estamos destinados a vernos abocados cuando nos sentimos amenazados por un partido socialista, nada que ver con aquel partido dirigido por el señor Felipe González; en esta ocasión comandado por un visionario, Pedro Sánchez, que nada tiene que envidiar en cuanto a locura e insensatez a aquel iluso de Sabino Arana y que, por supuesto, sería considerado como un político peligroso y un traidor a España por un socialista sensato y patriota como fue, por ejemplo, el señor Julián Besteiro.

Cuando un director de un periódico, como es el señor Enric Juliana, de un grupo que está dispuesto a traicionar a una institución, como la monarquía, que le concedió el título de conde al jefe de la familia, se las quiere dar de “gracioso” o de “espabilado”, díganlo como prefieran; utilizando para ello el editorial de su periódico, La Vanguardia, permitiéndose adoptar un tono sarcástico para burlarse de todos aquellos partidos políticos, ciudadanos, periodistas, autoridades, políticos que se lamentan de que el Estado español, representado por unos ineptos fanáticos del PSOE se humille a tratarse de tú a tú con un delincuente que sigue preso en la cárcel de Lledoners, en Cataluña, el señor Oriol Junqueras y, no contento con ello, se deja humillar y deja humillar a todos los ciudadanos españoles, permitiendo que le impongan condiciones, que haga promesas para las que no está facultado; que todo ello lo hagan en secreto, sin hacer caso de la Constitución y sin permitir ni que la prensa pueda conocer lo que se ha estado cociendo en semejantes reuniones, en las que el más abyecto y absoluto oscurantismo ha impedido conocer cuáles han sido los pactos secretos que se puedan haber acordado entre ambas representaciones; evidentemente demuestra algo más que imparcialidad y una buena dosis de un posicionamiento tendencioso hacia el separatismo catalán.

No podemos menos que pensar que, este sujeto, el director del periódico en cuestión, no está haciendo nada más que lo que van haciendo muchos de los columnistas de su periódico por su cuenta, durante todo el tiempo en el que los independentistas catalanes han intentado y, en ocasiones, conseguido poner en la picota a España, situándola en una situación ridícula ante los mismos españoles y el resto de países civilizados de occidente, gracias a la incapacidad de sus dirigentes, de izquierdas y derechas, que les han permitido avanzar hacia sus objetivos de alcanzar la independencia de Cataluña.

Lo malo, señor Juliana es que lo que usted dice con sorna cuando, entre comillas, habla de que “En ningún otro lugar del mundo se acumulan hoy tantos traidores como en España y en Cataluña”; no queremos creer que, por ignorancia o por desconocimientos de algunas de las materias de las que consta el pacto firmado por el señor Pedro Sánchez y el señor Pablo Iglesias de Podemos (le puedo decir que, en todo lo referente a la posible anulación de la reforma laboral y las previsibles consecuencia que le iba a acarrear al empleo, a las empresas, a nuestras relaciones con Europa y, especialmente al poder que se les da de nuevo a los Sindicatos de trabajadores para obstaculizar la producción de nuestras industrias, no parece que esté usted en condiciones de afirmar que, si se llegara aplicar semejante insensatez, el revuelo que se iba a producir en todo el sector productivo de nuestra nación iba a dejar su “optimismo” en muy mal lugar y, esto se lo dice alguien que toda su vida ha estado metido, en cargos de responsabilidad, en este ambiente laboral ), está usted diciendo, sin querer, lo que está sucediendo, desgraciadamente, en nuestro país. Se ve que las vacaciones que se ha tomado no le han servido para reflexionar adecuadamente sobre las consecuencias que, principalmente para Cataluña, puedan tener el hecho de entregarles a las izquierdas catalanas un poder que, en el ambiente de las empresas y los trabajadores pudiera significar, juntamente con el desmesurado incremento de los impuestos que se nos anuncia; un aumento de la sangría que ya ha venido experimentando esta autonomía, cuando más de 5.000 empresas ya han trasladado su sede fuera de Cataluña, si ahora se las amenaza con un reforzamiento del poder de los sindicatos, como sucedía antes, van a suplantar a sus propios comités de empresas y se van a ver obligadas a apechugar con la absurda preferencia de los convenios sectoriales o nacionales sobre los de empresa, sin tener en cuenta las particularidades de cada una de ellas; se vayan a conformar sin tomar medidas para evitar el caer en el cepo que les ha preparado el nuevo gobierno.

No parece que el nacionalismo exacerbado del señor Juliana, le permita calcular lo que significa que se le dé carta blanca a que, en un gobierno de España (cosa inédita desde que Negrín se hizo cargo del gobierno de la II República, ya en franca decadencia) vuelva a incorporar a ministros del PC que es, en realidad, lo que va a suceder y no uno, sino cuatro y una vicepresidencia en manos del señor Pablo Iglesias. No es un analfabeto y, en consecuencia, no tiene la excusa de no saber lo que ha sucedido con todos los gobiernos comunistas que han sido en todo el mundo, sus consecuencias económicas para los países que los han tenido; la privación de las libertades individuales que han supuesto para sus ciudadanos; la pérdida de calidad de vida para los naturales del país; los aumentos de impuestos; la desaparición o drástico recorte del derecho de propiedad; la práctica desaparición de los tres poderes independientes, garantía de la independencia de cada uno y, a la vez, del control de los dos restantes (Montesquieu al paro) y lo peor de todo, la evidencia de que se sabe cuándo un gobierno de estas características se hace cargo del poder, pero no se tiene seguridad ninguna respecto a lo que va a durar porque, en la mayoría de casos, las reglas de la democracia dejan de ser tenidas en cuenta y la tendencia de todos estos gobiernos, de tinte totalitario, es su empeño en hacer todo lo necesario ( lícito, ilícito o por la fuerza) para que deje se ser, al menos prácticamente, una democracia para convertirse, de hecho y de derecho, en una dictadura, tal y como ha venido sucediendo en la mayoría de las naciones que han tenido que sufrir, en sus propias carnes, semejante castigo.

Y es que, señor Juliana, puede que ahora saque beneficio de optar por los que aparecen como ganadores, pero sepa que, a la vista de todos aquellos que nos consideramos españoles, que no nos duelen prendas en declararnos como tales y que, a nuestro entender, personajes como usted, de su calaña, son aquellos que, precisamente, están encaminado nuestra nación hacia un punto crítico, puede que sin retorno, que pudiera tardear algunos meses en llegar, aquellos que, de acuerdo con el libre rodar de la economía marque, hasta que el gasto público o el paro indiscriminado o la huida de empresas, o los conflictos laborales o los impedimentos que se les pongan a las entidades de crédito o los efectos draconianos de los impuestos con los que se nos amenaza, acaben por provocar la caída de un gobierno que, no se olvide usted, estará apoyado por una serie de partidos con intereses muy distintos, que cada día van a pedir que se les dé más y que habrá ocasiones en las que decidan no apoyar las leyes que dicte el Gobierno y que llegará, posiblemente, un momento en el que decidan dejar de apoyar al Gobierno: el fin del gobierno de marras.

Verá usted, hay personas que tienen convicciones y las mantienen contra viento y marea. Pero las hay y todos sabemos que, en el grupo del que forma parte, todo el cuadro de la dirección y del consejo de administración de las sociedades del grupo, incluidos los Godó, por encima de lo que pudieran ser sus creencias o filias personales o de la familia, está este poderoso caballero conocido por Don Dinero o lo que, en catalán, se dice “la pela es la pela”. En consecuencia ¿quién iba a pensar que recibiendo las ayudas económicas que vienen consiguiendo de la Generalitat, su abundante ayuda para su publicación en catalán, los anuncios oficiales que ustedes publican etc. usted y toda la redacción de su periódico iban a defender la unidad de España, la Constitución, el rechazo al ignominioso pacto que acaban de concertar ERC y el PSOE? ¡Qué va, en manera alguna!

Lo que sucede, señor Juliana, es que no sabe el tiempo que va a durar esta entente, no tiene ninguna seguridad de que acabe la legislatura con los mismos protagonistas en el poder; ignora lo que va a suceder cuando Europa nos advierta del exceso de deuda pública o a de lo que, seguramente, serán unos déficit descontrolados que superen los admitidos por Bruselas. Hasta ahora, Pedro Sánchez, ha conseguido engañar a la Merkel, a Macron y, posiblemente pueda mantener la confianza de todos ellos hasta que España se convierta en un problema para Europa. A partir de entonces ya veremos. Pero puede que usted, como cabeza visible de este periódico tendencioso de carácter soberanista conocido como La Vanguardia, llegue un momento en el que los vientos cambien, los intereses de la empresa sean defender otras opciones y entonces… es muy posible que sean otros los que tengan la sartén por el mango. Sabemos reconocer a nuestros adversarios políticos y los respetamos, pero cuando se trata de la defensa de España se acaban las bromas y usted, para muchos españoles, ha sido ya considerado como persona “non grata”.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, de alguien que nunca se va a avergonzar de ser español, porque podremos tener que claudicar, que exponernos a que las circunstancias se nos vuelvan adversas o que tengamos que someternos a las vejaciones que se nos están anunciando, pero nunca vamos a doblar la cerviz y continuaremos defendiendo aquellas ideas en las que hemos sido educados, mientras tengamos la posibilidad de hacerlo. Pero no olvidemos: Deus ex machina. ¿Quién sabe si surgirá el héroe capaz de acabar con todo este desconcierto político?

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