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Rusia, entre CEI y UE

Leonid Vardomsky
Redacción
martes, 19 de septiembre de 2006, 00:04 h (CET)
Actualmente, entre los países de la CEI (Comunidad de Estados Independientes) las divergencias son notables. Estos enfocan desde una óptica distinta las transformaciones de mercado.

También son grandes las diferencias en los sistemas políticos que se están formando. Rusia realiza el proyecto de “democracia dirigida” teniendo en cuenta la restablecida vertical del poder. Kazajstán y Azerbaiyán se atienen a un modelo similar. Armenia y Kirguizistán también están propensas a implantarlo, pero la última posee el centro débil en extremo. Ucrania, Moldavia y Georgia anuncian su apego a los valores europeos y se proponen estructurar la democracia según los estándares europeos, pero todavía distan mucho de la estabilidad política y no pueden seguir ese rumbo sin apoyo desde fuera. En los demás países se registra la prioridad evidente de un fuerte poder central que lleva implícitos algunos elementos democráticos. Los principios distintos de organización del poder y los métodos de administración disminuyen objetivamente la compatibilidad de sus economías. La situación en la que los factores principales de cooperación son las primeras figuras del Estado, restringe naturalmente los procesos integracionistas. Cabe señalar que el actual estancamiento de la cooperación en la CEI parece haber alcanzado su máximo.

Carece de dinamismo la interacción económica porque se asienta, en lo fundamental, sobre tecnologías tradicionales. En los años de independencia en la práctica totalidad de países de la CEI la estructura de la industria ha experimentado un evidente retroceso caracterizado por el primitivismo de la misma. En el comercio de Rusia y otros países de la CEI predominan combustible, materias primas y metales, cuya parte sobrepasa el 50%. El hecho de que en la exportación haya disminuido el segmento de la industria transformadora y los sectores de altas tecnologías, reduce la base de la cooperación multifacética. El sector de combustible y materias primas no posee suficiente vigor para desenvolver la integración. La oferta al mercado mundial de la producción monotipo, derivados de petróleo, metales, fertilizantes y textil suscita competencia y causa grandes pérdidas a los Estados de la CEI.

El afán de reforzar sus posiciones en el mercado de los vecinos se realiza a costa de la oferta de mercancías a precios más bajos, en muchos casos, en detrimento de la calidad. Esto, a su vez, obliga frecuentemente a los miembros de la CEI a implantar restricciones en el comercio con sus partenaires con el fin de proteger a los productores propios. Bien se sabe que tales medidas son incompatibles con la integración.

Otro factor desintegrante es la clasificación de los Estados según sus ingresos. Actualmente, Rusia y Kazajstán se catalogan entre los países con el nivel medio de desarrollo, mientras que Kirguizistán y Tayikistán lideran entre los más pobres del mundo. Se observa la agravación de las diferencias sociales y regionales, lo que, de consuno con los conflictos etno-políticos y los roces etno-culturales, amenaza con desestabilización interna a algunos miembros de la CEI. Todo esto, en suma, complica mucho la posibilidad de elaborar una agenda común y elegir un modelo admisible de la cooperación interestatal, lo que refleja de hecho la actividad práctica de la CEI como organización.

Entretanto, el espacio geopolítico de la Comunidad es importante, sin lugar a dudas, para Rusia desde el punto de vista del restablecimiento de sus posiciones de potencia mundial. Rusia aspira a mantener el control militar y de política exterior en el espacio de la CEI, lo presenta como zona de sus intereses vitales y se muestra celosa respecto a la actividad que terceras fuerzas desarrollan en esta área. Sin embargo, los principales intereses económicos de Rusia se encuentran al margen de la Comunidad.

Rusia podrá obtener mucho menos de la actividad de las asociaciones regionales pos-soviéticas que otros países partes. A los países de la CEI corresponde un 15% del comercio exterior ruso y a la UE, más de la mitad. Además, los países-partenaires de la CEI poseen las posibilidades inversionistas limitadas que Rusia pueda utilizar para modernizar su economía. La parte predominante de inversiones extranjeras llegan a Rusia también de los países de la UE. Por consiguiente, está a la vista el desequilibrio entre los intereses políticos y económicos de Rusia.

En el espacio pos-soviético Rusia sigue siendo factor principal que determina su existencia como ámbito geopolítico Después de desintegrada la URSS la política rusa con respecto a las nuevas repúblicas se efectuaba según la situación concreta, aunque siempre existió en ella el elemento de la manipulación de los precios, sobre todo, del gas natural. En 2003-2004 se produjeron esenciales cambios relacionados con la toma en consideración de la “conducta” de los países miembros en materia de la política exterior. Rusia quisiera hacer suyos los estándares vigentes en la práctica mundial, lo que corresponde a las exigencias que la OMC presenta a las agrupaciones de comercio regionales. Sin embargo, el afán de Rusia de pasar de los precios preferenciales del gas a los de mercado destruye en realidad uno de los principales pilares económicos de la CEI.

Actualmente, el régimen sin visados (excepto Georgia y Turkmenistán) es el más importante y prácticamente único instrumento que consolida el espacio de la CEI en torno a Rusia. Según evaluaciones de expertos, el número de inmigrantes procedentes, en lo fundamental, de los países de la CEI, que trabajan en Rusia, oscila de 3 a 7 millones en la época de más demanda de mano de obra. El sueldo irregular de los obreros extranjeros asciende a 8 mil millones de dólares, de los que no menos de la mitad son enviados por los inmigrantes a sus respectivos países.

No cabe duda que en la próxima década la importancia de la cooperación regional para el desarrollo económico de los Estados independientes seguirá aumentando.

La posible intensificación obedece a la iniciada modernización de la economía de los países agrupados en la CEI. Esta circunstancia eleva objetivamente el interés hacia los mercados de los países vecinos. Importa señalar la acentuación de las tendencias prointegracionistas en la política de la propia Rusia que se deben tanto al fortalecimiento de sus posiciones políticas y económicas en la comunidad internacional, como a los cambios que se operan a escala mundial.

Ahora Rusia, UE, China, el Japón, la India, Irán y Brasil están creando nuevos centros globales que disputan el predominio de EE UU en la política mundial y, al mismo tiempo, compiten entre sí, deseosos de fortalecer posiciones propias. Rusia, que se encuentra entre Norteamérica, la UE y el mundo islámico, se presenta tanto como el centro en desarrollo como escenario de lucha por sus recursos, potencial de innovación y mercado.

En este contexto, primordial importancia adquiere la voluntad de los países consocios de alcanzar los objetivos planteados. Actualmente, en el marco de la CEI se creó el núcleo de integración: Rusia-Kazajstán. Sus relaciones económicas se distinguen por la interpenetración de los capitales nacionales. Por el carácter de las transformaciones sistémicas y el PIB calculado por habitante, estos dos países son muy afines. Además, los problemas concernientes al tránsito y los precios del gas no ensombrecen sus relaciones. Procede señalar que muchos territorios de Kazajastán tienen fronteras con las repúblicas centroasiáticas, y Rusia, con los integrantes europeos y caucasianos de la CEI.

En general, en años próximos la Comunidad como organización internacional, conservará sus funciones consultivas y de coordinación tanto para los países euroatlánticos como para los de orientación euroasiática. Por su parte, el desarrollo de los proyectos conjuntos en materia de la infraestructura les prestará buen servicio en el fortalecimiento de las posiciones nacionales.

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Leonid Vardomsky, dirigente del Centro de los países de la CEI y los Bálticos que depende del Instituto de Economía (Academia de Ciencias de Rusia), para RIA Novosti.

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