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Etiquetas:   Reflexión   Filosofía   Pensamiento  

Preguntas filosóficas

Se han escrito numerosos libros sobre qué es la filosofía. Y se pueden escribir muchos más. La filosofía trata de la realidad y de los pensamientos que elaboramos cada día
José Manuel López García
martes, 5 de noviembre de 2019, 08:42 h (CET)

El libro de Vicente Caballero de la Torre titulado La filosofía en 100 preguntas trata de dar respuestas a este número de interrogaciones que son un ejemplo de la infinidad de cuestiones que son objeto del cuestionamiento filosófico.

Efectivamente, las distintas ramas de la filosofía se ocupan de numerosas cuestiones que la mente de cada persona puede investigar de un modo directo pensando. La Metafísica se interesa por la naturaleza de la realidad, la Epistemología, Gnoseología o Teoría del Conocimiento por los límites de lo que puede conocer realmente. La filosofía de la ciencia y la del lenguaje y la religión se proponen analizar los aspectos integrados en sus ámbitos o campos correspondientes.


Además, tanto el arte, como la política y la ética también son objeto de reflexiones, análisis y preguntas. A lo largo de la Historia de la Filosofía los diversos pensadores han elaborado teorías y sistemas para dar contestaciones coherentes y profundas a los problemas humanos y a la naturaleza de la realidad, tanto natural como humana en toda la extensión de sus significaciones.

Ciertamente, como escribió el filósofo Deleuze: «La filosofía sirve para detestar la estupidez, hace de la estupidez una cosa vergonzosa». Indudablemente, el pensador francés da en el clavo. Lo peor que le puede suceder a cualquier persona es no saber razonar o también despreocuparse de buscar el saber o la verdad.

La filosofía es crítica por esencia, se interesa también por el principio de razón suficiente y está en contra, de modo absoluto, de una vida en la que el principio de contradicción no se aplique a lo que se intenta conocer o saber. Los prejuicios o falsas ideas son lo opuesto al saber filosófico.

Como sabiamente indica el profesor de Filosofía y director de Instituto Juan José González Velasco: «Necesitamos, como forma de salvar la filosofía, acercarnos desde la pasión a los problemas que nos ocupan, insertándolos en el contexto de una sociedad donde lo digital y lo virtual han cambiado los modelos de vida». En efecto, la pasión es una de las actitudes que impulsa a filosofar y forma parte del asombro ante el mundo. Los filósofos investigan muchas cosas. Esto, señalado ya por Pitágoras, es la expresión de que las profundas investigaciones acerca de la realidad y de un modo crítico es lo que necesita también la sociedad digital actual.

Las mismas personas pueden cambiar el mundo con cooperación, ejerciendo de verdad los valores éticos y siendo solidarios. En esta línea de pensamiento se debe practicar una filosofía interrogativa. Todos somos filósofos, porque la totalidad de las personas toman decisiones con el conocimiento y la información disponible en el momento de decidir.

No podemos pretender estar en posesión de un saber absoluto o total de todas las ventajas y desventajas o riesgos en cada decisión durante la existencia.

Los seres humanos buscan el sentido en todo lo que realizan. La cuestión clave está en acertar y no es algo que sea siempre sencillo. Una vida con sentido puede ser interpretada y entendida desde infinidad de perspectivas críticas.

Sentimos según actuamos nos dice la psicología. O dicho con las palabras de Caballero de la Torre: «No lloramos porque estamos apenados, sino que vemos algo que nos hace llorar y nuestro sentir que lloramos es la propia pena». Los actores lo saben bien. Los comportamientos o conductas cambian el estado de ánimo. Si nos reímos nos sentimos alegres, por el hecho mismo de expresar facialmente la alegría o el gozo. La música alegre es un tónico para la mente, ya que la revitaliza y le da energía.

Escribe William Davies que «La felicidad en sí misma quizá no sea un fenómeno físico y objetivo, pero sí que es el resultado de varias fuentes de placer, lo que tiene una firme base fisiológica». En definitiva, de esto se deduce claramente que las condiciones de vida y la calidad de la misma son cruciales para el logro de una existencia feliz.

La filosofía también está presente en el ámbito médico a través de los comités de bioética que tienen que tomar decisiones en relación con los enfermos. Partiendo del respeto a la vida de los pacientes y a la dignidad de los mismos. 

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