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Opinión
Etiquetas:   Disyuntiva   Conocimientos   Filosofía  

Gestión de los conocimientos

Los mangoneos proliferan en estas semanas. Es imperativa la recuperación del libre albedrío personal para desenmascararlos
Rafael Pérez Ortolá
viernes, 1 de noviembre de 2019, 09:53 h (CET)

Si partimos de la heterogeneidad de las personas, capacidades desiguales, con inquietudes entre mínimos y máximos; comprobaremos al primer vistazo la que se organiza con la multiplicación de los integrantes de la sociedad y su evolución incesante. Aquello percibido como aportación de conocimientos sigue unas trayectorias de asimilación, aplicaciones prácticas, transmisión a los diferentes sectores e individuos, con la provocación de graves CONTROVERSIAS. El conocimiento arrastra matices en medio de una enorme complejidad, son inabarcables en su totalidad aunque sólo fuera por su número. ¿A qué nos enfrentamos como entes arraigados de diferentes maneras en la sociedad?



El camino individual para la captación de los saberes se cruza con las tramas de las organizaciones relacionadas con esas búsquedas. La progresión ha sido continua, sobre todo en cuanto a los aspectos cuantitativos. Las disparidades se acumulan si contemplamos la calidad de los contenidos o las maneras de transmitirlos. Enseguida planean los aspectos utilitarios ceñidos a los empoderamientos y en las secuelas provocadas en la comunidad. Las APROPIACIONES indebidas son evidentes en los entornos (Populismos, gobiernos, emporios informativos), introducen maquinaciones distorsionantes, con fenómenos artificiosos con el enojoso alejamiento con respecto a las vivencias personales.


En la antigüedad los almacenamientos del saber eran sencillos, los códices y pergaminos surtían de sus contenidos a las fortalezas señoriales; dejaban el resto de los cauces abiertos al simple devenir de la fuerza bruta. Los progresos multiplicaron los ESQUEMAS del conocimiento. Con los nuevos medios técnicos, resulta atractiva la promoción de nuevos sistemas de aprendizaje, con estructuras de trazos alambicados, en los cuales, la certeza de las fuentes, los fundamentos o las orientaciones bien orientadas, ya no son lo más importante. El brillo del esquema propuesto es crucial para la captación de adeptos, adobado después con las presiones foráneas que fueran convenientes.


A usted, a mí, a cualquier ciudadano, eso de dar alcance a determinados conocimientos se nos convierte en tareas insólitas, diferenciadas de las de otros sujetos. No sólo es cuestión de inteligencia, sino de aptitudes, pasionales, sensoriales, instintivas, situadas en el punto de partida personal. La heterogeneidad nace ya en esas primeras raíces. La evolución de esos SEMILLEROS exacerba su carácter polifacético antes de su relación con el resto de participantes. Los de naturaleza indolente dificultarán sus progresos, mientras los intrépidos pugnarán en las tareas de búsqueda; pero en ambos casos, el aislamiento enturbiará los posibles logros gratificantes.


Con la indudable propensión a los esquematismos y desde los mencionados semilleros, participamos con decisión en la que denomino DEFORMACIÓN comunitaria en cuanto al aprendizaje se refiere. Sus estrategias adolecen de rasgos esquizoides por tres razones. Hasta los menores grupúsculos pretenden la imposición de sus saberes. Suelen dejar de lado el interés por la formación de los sectores marginados. Pero, esa actitud uniformadora de los grupos comunitarios aparece fragmentada por las discrepancias de sus minorías rectoras. Representan la intempestiva pretensión de unos cauces caprichosos diseñada por unos pocos mangoneadores a un gentío servil.


La ambiciosa búsqueda de aportaciones novedosas es natural entre un mosaico variopinto de posibilidades y disposiciones. En esta actividad INVESTIGADORA, la implicación muestra variantes increíbles. Una gran parte de sujetos no practica ninguna o la mínima de carácter utilitario en las actividades cotidianas. Algo parecido sucede con los grupos y sus apetencias. Por encima de esas indolencias aparecen elementos con mayores entusiasmos para la aplicación de los progresos a sus sectores. La consistencia de los conocimientos adquiridos, su repercusión (Teorías, técnicas, procedimientos, normativas) enlazan con las tácticas oscurantistas de las investigaciones selectivas reservadas.


Asomados a la realidad nos sacuden fuertes impresiones. El clima demuestra su derecho al pataleo, alardean los clonadores, los sesgos informativos destruyen aquello de la transparencia, olvidamos la responsabilidad de la indiferencia, encumbramos a las mayores necedades, protestamos con energía porque Godot continua sin presentarse. Los ejemplos apuntan a la hegemonía perpetua de las TRES AUSENCIAS. La reflexión, la crítica y la coherencia, no comparecen. El talante comunitario no les espera tampoco; fluyen las individualidades en ríos caudalosos sin pretiles, fuentes ni mares. La barahúnda discurre por sus propios railes de una rigidez descontrolada.


Es curiosa la proliferación de inteligencias (Ordenadores, casas, robots, cocinas, programas), mientras nadie entiende el piélago de servidumbres injustificadas a las cuales nos vemos sometidos, bien es verdad que bajo una tolerancia servil caprichosa. Abundan los DESCRIPTORES de fechas, batallas, textos, narraciones; convertidos en sospechosos por su falta de profesionalidad. La pusieron al servicio de apetencias innombrables, con descripciones frívolas, sin los mínimos trabajos de confirmación. Primero perfilan el interés, para una posterior adaptación de los contenidos a dichos perfiles. Así lucen las historias, argumentaciones, imposiciones, en la gestión pública de los conocimientos.


Los debates analíticos de cualquier asunto, sobre todo en ámbitos comunitarios (Televisiones, redes sociales, Parlamentos) son de una rareza patente, ni debates, ni análisis, ni tesis, mientras proliferan las conclusiones rotundas. El predominio de las comunicaciones FALSEADAS aboca a una tergiversación del mismo proceso del aprendizaje. Al ciudadano le llega un lastre incómodo de impresiones imposibles de asimilar. Tampoco se libra el ciudadano de las actitudes improcedentes, nacen de ahí los inconvenientes. El monstruo encuentra una buena predisposición en los entornos, en un círculo vicioso de difícil neutralización, máxime si flaquean los criterios en las mentalidades involucradas.


Si tomamos en cuenta las aspiraciones individuales, la permeabilidad colectiva o las cerrazones grupales; en cualquiera de esas formaciones se posiciona cada persona con su pleno ejercicio o bien con renuncias a las cuotas de libre ARBITRIO, en plena conflagración de asociaciones, obligaciones e individualidades. Dadas las inmensas posibilidades tecnológicas, los intentos manipuladores hasta el extremo de los falseamientos absolutos, debieran quedar al descubierto sin mayores problemas. Aunque esa denuncia de las maniobras nefastas exige la disposición activa de la gente afanada por la adquisición de los mejores conocimientos. Si por el contrario predominan las complicidades conformistas, progresará la estupidez a pesar de las notables reservas de datos.

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