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Opinión
Etiquetas:   Disyuntivas  

Flechas lanzadas

Vivimos inmersos en una distorsión social que todo lo invade
Rafael Pérez Ortolá
viernes, 27 de septiembre de 2013, 07:57 h (CET)
Aplicando el símil de la flecha lanzada desde la fuerte tensión del arco, de su trayectoria y de su meta; observaremos el desarrollo de cuantas actividades han sido ya emprendidas y también el camino recorrido por cada persona. Pronto advertimos que el TRAYECTO sólo admite pequeñas modificaciones. Las decisiones iniciales nos dejan abocados a una serie de consecuencias. ¿Hubiéramos podido evitarlas?, ¿El determinismo es concluyente? ¿Hasta qué punto hemos escurrido el bulto en la maduración de las decisiones? Por que parece evidente que el victimismo constituye una respuesta pobretona; si acaso, muestra una debilidad que viene en apoyo de quienes manipulan los cotarros.

Detrás de lo dicho, vivimos inmersos en una distorsión social que todo lo invade. Atendemos a las flechas impersonales de los grandes imperios económicos, de farsas instituidas en los rangos distinguidos, contubernios bancarios, múltiples gobiernos e instituciones mastodónticas. Mientras es manifiesto el desdén en el trato dirigido a las necesidades particulares de cada sujeto, sean minorías poco aventajadas o individuos en concreto. Semejante confusión es la madrina de la FRUSTRACIÓN generada. Supone un desliz fatal, el olvido de quienes debieran ser los protagonistas principales. A estas alturas resulta poco o nada convincente aquello de que las organizaciones globales están pergeñadas al servicio de los ciudadanos.

Es muy visible el largo recorrido de muchas de estas saetas impersonales, que por desgracia y con frecuencia reparten despropósitos allá por donde pasan. De un trayecto rutilante presume la INSENSATEZ, siempre a la vista, aunque no la queramos ver y disimulemos en su presencia. El rigor informativo sucumbe ante el dominio de una avalancha de noticias de medio pelo. ¿Dónde encontraríamos los datos fiables? Ni la misma democracia resiste tamaña confusión; desinformados, estamos descolocados para cualquier valoración. La devaluación es una consecuencia lógica. La recuperación de los buenos juicios, del temple necesario para actuaciones adecuadas; exigiría la anulación de las malas influencias señaladas.

A estas alturas, o desde estos abismos, por que en cuestión de perspectivas varían las percepciones; a veces, unas declaraciones disparan flechas insospechadas. Me llamó la atención una declaración papal de estos días. “Jamás he sido de derecha” dijo el Papa. En una evidente HEMIPLEJIA de difícil encaje, cuyo trayecto histórico sigue latente. ¿Será sólo de izquierda? ¿Habrá reducido la complejidad humana a una mitad ilusoria? Sería interesante el conocimiento de sus definiciones para saber con qué aberraciones históricas comulga. En el terreno de las mentalidades es arriesgada la circulación por un sólo carril. Intuyo sus buenas razones, pero la mentada frase deviene en una serie de impactos impredecibles.

En cuanto a las divisiones hemipléjicas, estamos traspasados por ejemplos crueles en todas las latitudes. Como añadido nefasto, suelen cargar las tintas sobre unos aspectos concretos, con unos lemas muy llamativos; cada continente dispone de sus ejemplares notorios. Sin embargo, presentan un desprecio alevoso por las personas concretas, a las que han sacrificado de manera continuada. Guerras, corrupción, torturas y silenciamientos, hablan por sí solos. Aún así, son ESQUEMAS SERVILES de carácter camaleónico, puesto que se adaptan a todos los tiempos. Asombra que sigan en activo estas conductas cuyos alfilerazos son patentes. El revulsivo requerido exige una mayor comprensión de la complejidad de cada persona.

Otro de estos lanzamientos hacia metas imprevisibles, con frecuencia hacia metas desastrosas, está relacionado con los enfoques educativos planificados en las diferentes latitudes. El genial humorista gráfico venezolano, que firma como Rayma, nos ofrecía estos días una viñeta explícita. Dos niños en la escuela. Uno con su tableta en actitud de estudio (Texto escolar). El otro, con su tableta, pero con un libro rojo atravesado en su cabeza (Texto escolar bolivariano). En un reflejo de las normativas DOCTRINARIAS adoptadas por los estamentos políticos acomplejados, que por su necedad, manipulan la enseñanza hasta extremos degradantes. Sean bolivarianos, catalanes, ingleses o quechuas, el despropósito es evidente.

Convendrán conmigo, o quizá me equivoque, pero la siguiente saeta la veo surcar aún en estos días; resulta muy llamativa en su trayecto. Su procedencia real no impide que tenga carácter de INCONGRUENTE. A mí me suenan a chanza despectiva las declaraciones del Rey sobre la Justicia y la Sanidad. Justicia igual para todos, ¡Pasen y vean! Por hacienda o por la trastienda familiar, crujen las comparaciones con el trato recibido por el ciudadano de a pie. En cuanto a sus proclamas sobre la Sanidad pública, las prácticas recientes muestran otras evidencias; están marcadas por la elección de centros privados y especialistas foráneos, para el tratamiento de su cadera. Son hechos indicativos.

Cada día nos alcanzan nuevos puyazos, que más allá de las costillas, penetran hasta el corazón. Pretenden convencernos, a la fuerza, de la bondad del sistema actual; negando otros posibles planteamientos. Recibidos esos mensajes, no habría manera de arañar alguna mejora con otros planes. Y en sus distintas vertientes, económicas, políticas, conceptuales, habría que asumirlos. Constituyen los puyazos de la DISTORSIÓN. Sólo cuentan con la tecno-ciencia disponible y las organizaciones establecidas por los poderosos de cada lugar o del mundo. Como si las personas carecieran de sentimientos, emociones, preferencias, necesidades particulares o entidad propia individual; como si fueran incapaces de programar otros enfoques.

Además, casi en su totalidad, estos ramalazos que comento, sobrepasan el cariz informativo, la denuncia o el ridículo de los protagonistas. En multitud de ocasiones, la flecha viene envenenada por el matiz COERCITIVO, bajo gran diversidad de presiones sutiles. En primer lugar, con mensajes que apenas consideran a los receptores de los mismos como escoria servil sin derechos consistentes. Con las consiguientes consecuencias en su segunda parte; quienes pretendan desarrollar su vida en ese sistema, asumirán el sometimiento a los dictámenes de los tinglados económicos, designios partidistas o gusto de los grupos sociales dominantes. Aunque la valoración de dichos entes detecte conductas corruptas o degeneradas.

La persona, en singular, es portadora de un requerimiento vital, el de poder lanzar sus flechas CREATIVAS, sin más tapujos e impedimentos de los inevitables. De esas creaciones, hay demasiadas que no pudieron lanzarse. La primera renovación requerida es la de las agrupaciones sociales que merezcan el nombre de tales, que laboren para facilitar la explosión vital de las semillas individuales. Si no todo fuera posible, al menos que no fuera por las trabas masoquistas creadas por la misma sociedad.

Los brotes existenciales generan sociedades vivas; en contraste con las sociedades estructuradas a base de patrañas y comadreos promovidos por los poderes.
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Isabel 02/oct/13    15:32 h.
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