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El Principado de la Fortuna/Capítulo XVI

Quai d’Orsay, 20 de noviembre de 2012
Carlos Ortiz de Zárate
miércoles, 31 de julio de 2013, 10:45 h (CET)
El Principado de la Fortuna/Capítulo XV

Tambores de guerra

Me aburro como una ostra y lo que es aún peor; estoy poniéndome fofa. Sigo con mi pareja, el tonto del culo, en opinión de Yves y de Gil. Mi vida ya no es la misma desde que el primerio decidió, siguiendo el ejemplo de su padre, que disponía de suficiente capital para cubrir sus necesidades mientras le dure la vida.

Maggi ha sido muy útil para lograr este objetivo; terminó, con más pena que gloria, tan fulminantemente como empezó, pero ha sabido sacar partido, tanto para ella, como para su hijo. El Quai estaba revuelto con la movida que habíamos montado, o, más bien que montó ella. Urgía la desaparición de todo lo que pudiera implicarnos en una operación que resultó un fiasco. En estos casos la prioridad es salvar el culo del Quai y para ello, ya no bastaba con la salida de Maggi; puesto que las bravuconadas de ésta tenían por objeto la liberación de Yves, también él tenía que desaparecer del Quai. El precio que puso la bruja debió ser alto; no estoy informada. He sabido por Yves que su indemnización ha sido un buen cacho y puesto que las acciones de la empresa Lakkhoua que le han cedido sus padres biológicos han sido también un cacho, el cachorro ha salido muy bien parado.

Mi papel de flamante y alegre viuda Reem hubiera podido costarme, asimismo, un disgusto. Las precauciones tomadas y mi insignificancia, me han hecho pasar inadvertida. No me hubiera ido nada mal cobrar una indemnización como mi exjefe, pero todo se quedó en unas vacaciones pagadas, bastante incómodas, por cierto y en un regreso a un Quai que me resulta cada vez más insoportable.

Yves me ha contado lo que ha estimado conveniente de la experiencia de su sitio y de su liberación. Ya no actúa como je fe o como amigo. No comprende cómo pude prestarme a un juego tan burdo, que puso en peligro tantas vidas. Como si no supiera cómo funciona esto…

No le culpo, no, pese a mis años de experiencia en la casa, yo misma me he sentido asqueada de tanta frivolidad e incompetencia. Felizmente, los tuaregs han mostrado, una vez más, su saber hacer, aunque nadie les escuche y habrá intervención.

Así lo pone de manifiesto constantemente, nuestro flamante ministro Laurent Fabius. Ya lo hacía, en Argel, a mediados de julio pasado, cuando el MNLA estaba en plena faena para liberar al centenar de sitiados, entre los que se encontraba Yves. El 16 hizo sonar los tambores de guerra cuando afirmó que había que tratar los problemas terroristas que asolan el norte de Mali por “los medios adecuados”.

Desde principios del mismo mes, Hélène Le Gal, consejera de François Hollande para las cuestiones africanas y Jean Félix Paganon, delegado del ministerio de Asuntos Exteriores para el Sahel, habían logrado reducir las reticencias argelinas sobre esta intervención. Nuestro ministro lo ha tenido muy fácil, asegurando que Francia no estará en la primera línea de la misma y corroborando la proclamación de su homólogo argelino: “los problemas de Mali deben ser resueltos por los malienses”.

Sorprende este circo, cuando era tan reciente el escándalo por la intervención, el 2 de julio, de nuestro director de África occidental, Laurent Bigot, en el Instituto Francés de Relaciones Internacionales. A título privado, este hombre se ha atrevido a pronunciar lo que muchos pensamos sobre Mali: “un país en el que la corrupción llega hasta el palacio presidencial”; “Ningún partido político es capaz de movilizar a 50.000 personas como lo hace el Alto Consejo Islámico”; “Los 2/3 del territorio escapan a la soberanía del Estado”; “El norte lleva ya tiempo controlado por las redes de tráfico, especialmente el narcotráfico”. Estas perlas han sido acompañadas con la constatación de que estamos aportando miles de millones para mantener tal aberración.

De momento, Bigot está sometido a boicot. No tardará en caer y estoy segura de que no contará con la ayuda de la señora de la Hay para negociar una indemnización de despido. A todos nos afecta el gran cabreo que estas aclaraciones han causado.

Ya no sabemos realmente quién toma aquí las decisiones. Fabius llegó con la guillotina. La primera cabeza cayó en agosto, en la persona de Nathalie Loiseau, responsable de la Dirección General de Administración y de Modernización del ministerio. El pasado 10 de octubre, la eliminación fue aún más espectacular; Élisabeth Barbier, responsable de la Dirección General para África y para el Océano Indico, se disponía a viajar a Dakar y Kinshasa, en el marco del periplo africano de François Hollande, cuando se le anunció su cese ¿Razones? Corren muchos rumores. Cualquiera de ellos es aceptable; pero, desde luego, el más verosímil, es la constante confrontación con Fabius. ¡Ay si yo tuviera esa posibilidad! Esto se está transformando en una sucursal de los ministerios de Interior y de Defensa.

Siquiera sé cuál es mi actual misión y mi actual jefe no parece saber quién es su gran jefe, que carece de rostro desde la desaparición de la señora de la Hay. En este “cachondeo”, me veo preparando la recepción de los responsables del MNLA, que tendrá lugar el próximo jueves, 22. Realmente no sé por dónde empezar, en las circunstancias expuestas.

Nuestros invitados tienen las cosas muy claras; desde finales de junio, Azawad está en manos de Ansar Dine, MUJAO y AQMI; todo lo que piden es una ayuda para expulsarlos. Se oponen a una intervención militar que solamente agravaría la situación de las poblaciones ocupadas por fuerzas provenientes, salvo Ansar Dine, del exterior. La posición francesa se basa en una intervención militar que refuerce el ejército de Mali, de forma que el sur se imponga sobre el norte.

No veo punto de encuentro; el MNLA considera, con razón, que sus problemas provienen, precisamente, de un Mali que sufre, como expresó Bigot y corroboramos muchos, de una ausencia del Estado y de un exceso de corrupción. Esto no se arregla, desde luego, con una intervención militar y tampoco la última responde a la premura que requiere una crisis de Azawad, considerada de alta gravedad por Fabius en sus declaraciones a “Libération”, el pasado 4 de julio: “Lo que está ocurriendo allí [Azawad] es un cúmulo de horrores; mujeres violadas, hombres decapitados, niños condenados a situaciones atroces…” La situación es cada vez peor, pero nuestro ministro tiene otros sitios a dónde dirigir su mirada, obsesionado, como está con la guerra.

El pitido de la entrada de un mensaje en el móvil ha tenido la virtud de sacarme de mis tormentos. Es Ahmed.

-¿Te va bien a las 19h?.

-Vale.

-Te espero.

No hace falta más; los Lakkhoua tienen un excelente apartamento en la Avenue Georges Mandel. Me espera una excelente cena y sobre todo, un hombro amigo. Estoy hecha unos zorros. Decididamente no puedo presentarme así. No tendré tiempo de adecentarme. Tal como están las cosas, no puedo irme antes de dejar este jodido informe sobre el despacho de mi jefe y haber obtenido el visto bueno del mismo. Tengo que darme prisa, son ya las 4 de la tarde y las deliberaciones, con un ser tan indeciso y temeroso pueden eternizarse. Solicito una reunión, sin siquiera pensar que no tengo nada escrito. Me recibirá en 15 minutos.

Estoy completamente loca. No tengo nada y siquiera una idea o motivación. El Quai solamente recibe al MNLA para que éstos le escuchen; no se trata de negociación alguna, sino de un mero protocolo. ¿Qué esperan de mi informe, cuando ya lo tienen todo decidido? ¿Qué entiende el bobalicón de mi jefe de los problemas de Azawad si no es capaz de comprender las reivindicaciones históricas de estas poblaciones del Sahara?.

Terminada la comedura de coco. Todo lo que tengo que dejar claro es que el MNLA ha sido y continúa siendo un interlocutor privilegiado para Francia, que está dispuesto a aceptar una forma de autonomía con respecto a Mali, ya es un paso y que los necesitamos para instalar el orden en la región. He tenido suficiente con diez minutos y me ha dado tiempo para peinarme y para arreglarme el maquillaje.

Pierre, mi nuevo jefe, está más relajado de lo que acostumbra y me sorprende.

-Lo lamento. Acabo de ser convocado para una reunión. Tendremos que aplazar la nuestra para mañana por la mañana. Como veo que ya tiene preparado el informe, puede tomarse la tarde libre.

Curioso, muy curioso, pero… ¡vivir para ver! Este tipo no es capaz de tomar una decisión tan simple como la de dejarme la tarde libre por sí solo. Tiene miedo hasta de respirar. ¿Qué le habrá pasado? Me voy antes de que se arrepienta. No es posible; me ha parecido ver asomar una tímida sonrisa en un rostro que siempre he considerado aún, si cabe, más plastificado que el de la Carla Bruni.

Desde que me dejó Yves, es la primera vez que salgo del Quai sin sentirme pringada y pegada a la mugre; siquiera me he parado para fumarme un pitillo; eso sí, me precipito en el primer bar que encuentro, como una alcohólica, para tomarme una caña. Ya esperará el cigarrillo; no quiero instalarme en la terraza donde puedo ser vista por colegas. ¡Dios! Con que facilidad se ha instalado la Santísima Inquisición en esta casa.

No pasaré por mi apartamento para cambiarme, no me apetece hacerlo. Me compraré algo y vagaré por las calles, como Gil, hasta la hora de la cena. Desde luego, será en otros barrios menos selectos ¿Por qué no en la Rue de la Pompe, cercana a Trocadero y más popular?.

¿Me habían hablado de Paul y Joe o simplemente me he dejado seducir por el nombre y por la cercanía del metro? La verdad es que no me preocupa gran cosa. Es una delicia y volveré la próxima vez que necesite disimular una depresión galopante.

Me ha atendido Sylvie, una real hembra que resplandece con la cincuentena.

-¿Puedo ayudarte? –Sonríe con complicidad respetuosa. No siento, para nada, invadida mi intimidad y me entrego como una niña perdida- ¿Qué buscas querida?.

-Algo casual para alguien que aprecia la exquisitez.

-¿Y que te quite la depre?- No me deja el tiempo de responder. Sabe lo que quiero. Me conduce a la sección, sin dudar un solo momento.

-Tengo todo el tiempo del mundo para clientas como tú y encontrarás lo que buscas. Deduzco que no es lo que llevas ¿Me equivoco?.

-Desde luego que no.

Me enseña cosas que gustarían a Gil y a la señora de la Hay, pero no a mí. No es necesario que lo exprese. Esta señora debe leer los pensamientos y con la misma simplicidad de la que ha hecho gala hasta el momento, me conduce a lo que busco, que ni yo misma ignoraba. Ya está, lo tengo, me lo pruebo y me va.

-Supongo que se lo quiere llevar puesto. Si lo desea, podemos enviarle lo que llevaba a su domicilio. Es un placer para nosotros, se lo aseguro.

Un poco caro, pero me siento tan bien y tan bien tratada que no tengo la menor intención de resistirme. Pago y doy mi dirección. Sylvie no parece sorprendida. Me da la impresión de que esta mujer no se sorprende ya de nada.

-Es un placer trabajar con clientas como usted. La veo mucho más en su piel que cuando entró…

No se trata de un cumplido, aunque sé que pondrán sus tarjetas en mi compra, no me suelta los tópicos de las vendedoras. Claro que volveré. Ahora sí, me siento en la terraza del café más cercano y saboreo mi caña y mi cigarrillo. Me da tiempo para acercarme a pie al domicilio de Ahmed. Me siento mucho más preparada para el reencuentro.

Ahmed es un anfitrión especial, como siempre lo ha sido. Tiene una mirada aún más triste que la mía. Ambos conocemos las causas y no necesitamos profundizar. Habrá más víctimas y continuará habiéndolas mientras las cosas no cambien.

-Lamento privarte de nuestros manjares, pero…

No necesito más explicaciones. No son tiempos de celebraciones y además, no hubiera podido degustar mi bebida preferida. Su delicioso aperitivo, como ocurre con el tequila, no admite mezclas con otros alcoholes. Aún recuerdo la borrachera que agarré la primera vez que mi cabezonería me llevó a infringir las normas. La cena, en todo caso, es mucho más digna de lo que acostumbro, los Lakkhoua tienen un excelente cocinero que ha sabido adaptarse a la situación.

-Sé que has pedido a Aisha que te reciclemos en nuestra empresa. Sabes que nos agradaría, pero te necesitamos en el Quai, no en Nueva York.

-También deberéis saber que aquí no puedo hacer nada. Desde la lamentable aventura a la que me arrastró la señora de la Hay estoy completamente bloqueada y desde luego, no se puede contar con mi nuevo jefe.

-¿Te ha dado la tarde libre, no es así?.

Tardo en responder. Me ha pillado en la luna. Capta mi asombro y sonríe con benevolencia. -Tengo mis contactos. No tienes razones para preocuparte. Continúo siendo un interlocutor privilegiado para el nuevo gobierno, pero hay algunos cambios, que han parecido pertinentes; uno de ellos es desactivar el puesto de Yves, de momento a través del pelele que te han puesto como jefe. Tú serás mi única intermediaria y él el trasmisor de los informes que presentará como suyos… -Salto como una gallina clueca-.

-¿Habéis tenido el morro de tenerme al margen de toda esta movida?.

-Sólo provisionalmente, querida ¿Estás aquí, no?.

-¿Y? -Hasta ahora no era posible informarte, puesto que, si bien Aisha había iniciado las negociaciones con el ministro delegado de Cooperación durante nuestro sitio, no habíamos logrado un acuerdo hasta ahora. Ya tengo tu informe que presentarás mañana a “Descartes”- Es el mote que circula por el Quai en referencia a mi jefe-.

Empiezo a comprender y siento como si se me quitara una tonelada de nubarrones. Mis amigos no me han abandonado. Su silencio no era resultado de la indiferencia, sino de la prudencia.

-Te necesitamos Sophie; más que nunca. Habrá guerra, lo sabemos, pero, nuestra liberación ha mostrado que el MNLA, pese a su inferioridad militar con respecto a AQMI, MUJAO y Ansar Dine, tiene arraigo y legitimidad en las poblaciones de Azawad y puede mitigar los desastres de una intervención militar que no podemos evitar.

Han bastado unos minutos para aclarar mi nueva misión en una situación esquizofrénica en la que entregaría ciertos informes a “Descartes”, otros a Gil y otros al nuevo gran jefe mío, que no el de mi nuevo jefe. Es una historia rocambolesca que hubiera sido incomprensible para alguien que no conociera el Q como yo. Pese a todo, se me escapa el papel de Gil y así lo comunico a Ahmed.

-A veces, tu ingenuidad me conmueve, querida ¿Conoces una forma mejor de difundir basura? No creo que sea tanto pedirte, querida, serían secretos de alcoba, informaciones que se te escaparían ante los encantos de tu semental…

-Pasa de mí como de la mierda…

-Pasaba, querida, pasaba, incluso a mi me sería difícil pasar con tu nuevo look. Has aprovechado bien la tarde. Reconoce que estabas patética.

_ ¿Cómo lo sabes?.

-¿Por qué te obstinas en mostrarte tan frágilmente ingenua? Quizá forma parte de tu encanto…

No protesto, porque hay cosas que me interesan más.

-¿Por qué los Pisdoë tienen una parte de la empresa Lakkhoua?.

-La han tenido siempre, ya antes de que se celebrara el matrimonio de Anne con Ángel Sevilla y se aseguraron la parte del primogénito, pese a que en los diarios no se hace mención alguna.

-¿Es ésta la razón de tu insistencia en la invitación a Yves?.

-En parte sí. Me molestaba que la bruja de Maggi se hiciera con las acciones de David Pisdoë. Es un buen hombre y un amigo, pero no está hecho para los negocios y su ex es una harpía. Por otra parte, necesitaba mostrar a la población de Azawad el apoyo francés, al máximo nivel que me era posible…

-Destrozaste su carrera.

-¿Yo? Quizá subestimé el poder y la estupidez de Maggi. Ella es la causante de todos los males. Por lo demás, la misión de Yves estaba bien protegida. Tú sabes mejor que nadie que, oficialmente, no existía. Después de todo, la metedura de pata, nos ha permitido mostrar la eficacia tanto del MNLA como de los Lakkhoua.

-¿Por qué hacerle leer esos diarios absurdos?.

-No tanto, querida, no tanto. Te prevengo que son auténticos y que nos dan datos de una historia lamentable que marca aún nuestros destinos. ¿Sabías de la existencia de los grandes imperios que generó el tráfico caravanero del Sahara?.

-Para nada. No figuran en nuestros planes de estudio.

-¿No crees que debiéramos preguntarnos por qué ocurre así?.

-Bueno…

-Mientras los poderes manipulen la historia viviremos en la ficción. Me pareció una forma de corregir la manipulación. Sobre todo consideré que era la mejor manera de convencer a Yves, vuestro gran especialista del Sahara, de que las poblaciones hoy marginadas por la historia y no solamente los tuaregs, tienen su fuerza en su espectacular y mucho más antiguo pasado que el de la sociedad occidental, con toda la arrogancia de que ésta hace gala. También nuestro pasado está plagado de crímenes y de incoherencias. Ya ves, al mismo tiempo que los llamados Reyes Católicos descubrían y colonizaban América, destruían el tejido productivo de España con la expulsión de judíos y mozárabes y compraban el imperio alemán con el dinero de los Fugger; judíos, por cierto. Los españoles pagaban y Holanda se apropió de la empresa, fue el primer Estado capitalista. Es muy difícil defender el catolicismo de los Borgia, del cardenal Mendoza o de Isabel y Fernando ¿No te parece? Creo que es muy importante desmontar un modelo político que aún nos oprime, como lo es el maquiavelismo.

-¿Qué me dices de Yves?.

-Pronto tendrás noticias de él. No te preocupes. Hasta ahora era muy importante mantener discreción, para no poner en peligro nuestra misión. Se ha instalado en Marrakech. Mohamed Amine El GHORFI, el guía que le recibió en El Aaiún, ahora ha montado una empresa, que se llama Morocco Support Advisor y le está ayudando mucho, a falta de Coco, para encontrar una casa y artesanos para la restauración. En estos momentos está en España, en Reinosa. Contrariamente a lo que piensas, está empeñado en descubrir las lagunas de las memorias que le entregué.

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