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Etiquetas:   ONU   Derechos Humanos   -   Sección:   Opinión

La ONU, el vehículo

A la pobreza le faltan muchas cosas, a la avaricia todas, Publio Siro
José Enrique Centén
lunes, 24 de junio de 2013, 08:15 h (CET)
Un proyecto de la ONU a través de la FAO, sacará a finales de 2013 una ambiciosa agenda de desarrollo posterior al 2015 con un mensaje: la erradicación del hambre y la desnutrición deben ser una prioridad, para ser abolidos antes del 2030. Esto demuestra el fracaso del anterior plan elaborado en el 2000, llamado Objetivos del Milenio (ODM), con ocho propósitos para el desarrollo humano que los 189 países miembros de la ONU acordaron conseguir para el año 2015. Objetivos que tratan problemas de la vida cotidiana, todos ellos considerados graves o radicales.

Entre ellos se encuentran el de erradicar la pobreza extrema y el hambre, lograr la enseñanza primaria universal, promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer. Además de reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir el VIH, el paludismo, así como garantizar la sostenibilidad ambiental y el fomento de una asociación mundial para el desarrollo.

Ocho objetivos con metas específicas que se elaboró en septiembre del 2000 con una declaración de principios: “Estamos decididos a establecer una paz justa y duradera en todo el mundo, de conformidad con los propósitos y principios de la Carta. Reafirmamos nuestra determinación de apoyar todos los esfuerzos encaminados a hacer respetar la igualdad soberana de todos los Estados, el respeto de su integridad territorial e independencia política; la solución de los conflictos por medios pacíficos y en consonancia con los principios de la justicia y del derecho internacional; el derecho de libre determinación de los pueblos que siguen sometidos a la dominación colonial y a la ocupación extranjera; la no injerencia en los asuntos internos de los Estados; el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales; el respeto de la igualdad de derechos de todos; sin distinciones por motivo de raza, sexo, idioma o religión, y la cooperación internacional para resolver los problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario”.

Ocho fracasos para la mayoría de los países de la Organización de Naciones Unidas, al ser manipulados por las multinacionales, especuladores y banca, fomentando conflictos bélicos en beneficio propio, apoyando y derrocando a gobiernos u oposiciones según sus intereses. En este sentido en Nicaragua desde 1947 hasta marzo de 2013 han habido 85 conflictos bélicos en total, del mismo modo que en la actualidad hay 23 países en guerra, que albergan 27 conflictos armados, algunos con más de 50 años de antigüedad.

Desde que en la Edad Antigua se pasó del trueque al comercio, se ha alimentado la codicia humana. En la Edad Moderna se inició la Globalización, creen que es actual, pero fue en los albores del descubrimiento del continente americano en 1492 cuando se inició para caminar hacia un proceso continuo y dinámico que desafía las leyes de los países en su forma de regular el funcionamiento de empresas en su comportamiento económico, beneficiándose de irregularidades y debilidades subsistentes en un determinado país.
Para paliar en lo posible esas desigualdades nació la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1995, un subterfugio más en los momentos decisivos de la globalización, integrada por la mayoría de los países del mundo para la regulación de empresas y capitales, la propiedad intelectual, subsidios, con tratados de libre comercio, de integración económica, régimen de servicios comerciales (especialmente educación y salud), etc. Su origen era el GATT creada 1947 tras la II Guerra Mundial, tratado promovido por los países desarrollados, ¿quién tras esa cruenta guerra lo era?, solo EEUU que no tenía que reconstruir su nación, estableciendo un régimen que respondía a sus intereses, un sistema multilateral con el objetivo de la liberalización general del comercio en los sectores que le interesaba (reducción de aranceles de aduana, subvenciones y otras medidas de "distorsión del comercio"), pero exceptuaba del régimen solo los sectores que en esos países querían mantener sus medidas proteccionistas (la agricultura y los textiles). La OMC siempre criticada por sus socios, al no existir acceso libre a su Base de Datos Integrados, datos generados por un núcleo muy reducido de miembros.

Por eso la ONU es utilizada como vehículo para controlar el planeta de forma camuflada al servicio del sistema mercantilista, llamado mercado, el gran parricida, y entre ellos el mayor especulador Goldman Sachs, ha situado sus peones al frente de las finanzas europeas, Mario Draghi, Lucas Papademos, Mario Monti, Cristine Lagarde (de Baker & McKenzie) o Luis de Guindos (de Lehman Brothers). Con ellos desestabiliza gobiernos cercanos ideológicamente en provecho propio, ahora ataca a quien le dio la vida, Europa, devorando primero las partes más débiles, menoscabando los logros conseguidos, en explotación infantil, jornada laboral, derechos sociales, en definitiva, intentan destruir el Bienestar Social que surgió a raíz de 1789, para que sea el Bienestaba, de ahí las actuales medidas de la Unión Europea con sus países del Sur, el primer paso, llegará al resto de países sin duda. Lo hacen para contrarrestar la competitividad de los llamados emergentes, sobre todo de Asia, potencias económicas que han sido capaces de controlar grandes parcelas del depredador mercantil, que casi con seguridad está detrás de las legítimas protestas laborales realizadas en China, donde los trabajadores reclaman mejores condiciones sociales y económicas.

Al Mercado le faltaba por controlar los alimentos, por ello ha ideado un supuesto programa para erradicar el hambre y la desigualdad; pero Goldman Sachs controla grandes extensiones de terrenos en África, tierra rica con posibilidades de tres cosechas al año, expulsando a los nativos para su explotación, que provoca hambrunas y desplazamientos de poblaciones en gran parte de África, así como migraciones a Europa, lo hace para ejercer el control del mercado alimentario de China, la India y Nigeria, con cerca de 3.000 millones de personas, casi la mitad de la población mundial. Ya en el 2010 Jean Ziegler, vicepresidente del Consejo Asesor del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, declaró: “Es un despropósito que el precio de los alimentos sea fijado por la Bolsa. Deben ser retirados de la especulación”. Ziegler afirmaba “los alimentos han de ser declarados bien público y su precio fijado por negociaciones entre países productores y países consumidores”. El sistema para poder hacerlo lo elaboró la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTD), pero las grandes corporaciones multinacionales han logrado descartarlo, para los especuladores el hambre es comercio.

El proyecto de la FAO debe poner remedio para que los alimentos no se traten como materia prima de especulación, si no, puede surgir una Revolución parecida a la francesa que derrocará al absolutismo mercantil y utilizará otro tipo de guillotina que cercene sus cabezas.

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