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Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Desafiados por los sistemas

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
lunes, 17 de julio de 2006, 01:15 h (CET)
Vivimos entre un aura de libertad que parece envolverlo todo. Uno puede adoptar posturas de lo más variopintas, todo parece estar abierto a la discusión. Usted puede adherirse a las realidades más cercanas, a las abstracciones etéreas o a los entornos más deslavazados, como lo prefiera. Bajo este disfraz libérrimo se incrustan formaciones organizadas, SISTEMAS, que ponen en cuestión aquella soltura de funcionamiento. Son estructuras enfrentadas a los elementos individuales, por vía natural o artificial, serán manifiestas o soterradas, colaboradoras o perversas.

Quedamos muy marginados ante sistemas grandiosos y alejados, la percepción de los mismos no puede ser nítida. Así, el intringulis del inesquivable Cosmos, o cuando planteamos la existencia de un Dios supremo; o el propio sistema del caos, del cual se van estudiando ya algunas de sus características. Afectan y engloban al hombre particular, aunque a este no le sea posible concretarlos. Las lagunas en sus conocimientos, no les invalidan como sistemas influyentes para las personas.

Otro grado de proximidad se desarrolla hacia aquellas estructuras con las que el individuo se involucra a través de un contacto más directo y visible. La pertenencia a una especie, con sus aspectos biológicos. El sistema social con sus diversos componentes. O todas aquellas entidades con suficiente potencia organizativa, como la economía, los estados, las leyes, etc. Esta variante de estructuras comporta una participación más sensitiva.

Estamos ante una disyuntiva terca.El contacto con las formaciones estructuradas en alguna forma de entidad sistemática, nos aporta un sentido que necesitamos a toda costa. Es la manera de permanecer orientados, partiendo precisamente de esos puntos de apoyo. La otra vertiente ineludible tratará del ejercicio vital con las suficientes gotas de personalidad propia. El yo y el sistema se complementan.

Ahora bien, sí que me parece interesante plantear el asunto de las REPERCUSIONES del sistema sobre el individuo. En el primer escalón podemos situar a las estructuras benéficas para los sujetos adheridos a ellas; muchos sistemas biológicos, sistemas sociales, familiares o educacionales, reglas de convivencia o planes de investigación. No debemos olvidar un escalón intermedio, indiferente, ni tampoco todos aquellos códigos coercitivos, estructurados sin tener en cuenta al individuo particular. También los hay nocivos, maléficos e incluso mortales. Otra cosa será dilucidar esas influencias como tales y desde ahí aplicarlas a cada caso. ¿Cómo repercuten en cada quién?

Cuando uno queda inmerso en un sistema, no permanece en él de una forma absoluta y continuada. Eso podrá depender del grado o intensidad de su unión a una estructura dada. La entrada o salida de los mismos variará según las circunstancias.

Observemos sin más lo que ocurre con determinadas sectas, dependiendo de la secta en cuestión y de la fragilidad del individuo afectado. Agrupaciones culturales, partidos políticos o religiones podrían servirnos de ejemplos. Son muy variados los FACTORES INFLUYENTES para el establecimiento de una relación entre una persona y el entramado correspondiente. ¿Hasta qué punto pertenece uno a ese sistema? ¿Basta con estar afiliado? Podemos aplicarlo a partidos políticos, comunidades vecinales o sectores profesionales. No siempre se involucra uno claramente, las posibilidades se diversifican.

Son tantas las facetas de la vida, que pudiéramos pensar en algo así como en un sistema para cada ocasión, montarse uno en cada tranvía según la dirección prevista. En ese supuesto no hubiéramos adelantado nada, necesitaríamos una forma de orientación previa, si no ¿Con qué sentido elegiríamos la organización más conveniente? Buscaríamos un sentido, pero entre tantos vehículos, no tendríamos resuelta la cuestión.

Tan mala es la carencia de un apoyo sistemático, organizado; como la presencia de excesivos apoyos simultáneos. ¿Dónde acudir? Niklas Luhmann, refiriéndose a los símbolos, escribió sobre los extremos posibles. Uno, la INFLACIÓN, si son tantas las posibilidades, no se resuelve nada, abrumados tendríamos dificultades en la elección, demasiadas ofertas para nuestras limitades capacidades de discernimiento. Dos, POLARIZACIÓN EXCESIVA, muy abstraídos en alguna estructura demasiado elevada, ya no daremos demasiada cancha a otras posibles orientaciones. Los comentados partidos políticos, religiones, positivismos, comunismos; planteados de manera exclusiva, mostrarán fácilmente sus carencias en algunos de los múltiples apartados en los que nos veremos envueltas las personas.

Algunos se obstinan en negarnos la inmensas posibilidades que poseemos, porque desconfian de nuestra riqueza en recursos - Nietzsche como paladín o los más negativos anarcoides-, pero nos abocan a un abandono servil, porque nos reducen en cuanto a personas, quedamos según ellos en pura escoria; pero se guarda bien de decir en manos de quién. ¿De quién?

Y en la otra ladera, situemos a los iluminados positivos, quedan cegados por unos resplandores que sólo ellos parecen conocer bien. De unos y de otros se ven ejemplos a diario, sobre todo en las cajas televisivas; es hasta divertida la observación de sus intervenciones, fatuas y displicentes, pero huecas, sin algo que recuerde a una cierta inteligencia pensante. Se trata de una experiencia interesante como expectadores de los eventos mediáticos que nos ofrecen.

Bien cierto es, y es fácil de observar, como hoy se lleva la implicación superficial cuando uno se acerca a los sistemas. Aquello del cumplimiento de la palabra dada, y cosas así, quedaron obsoletos. No hay firmeza en las adhesiones, por lo que estas se convierten en ETIQUETAS; como tales, fáciles de quitar y poner. Me recuerdan al personaje creado por Bertolt Brecht que "llevaba el ladrillo consigo para mostrar al mundo como era su casa". Supone quedarse mirando las cosas por encima, simples detalles, sin ir al meollo de su completud y significado.

Estamos en una encrucijada, muchos vericuetos y andurriales en los que merodeamos a diario, dimes y diretes, con máscaras de muchos colores y sistemas organizados que nos acogotan. ¿Podremos apoyar algún pie en cumbre meritorias?

Personas o sistemas, equilibrio o dominio.

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