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Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Lectura saludable

Tal como van las cosas parece ser que vence la superficialidad de lo digital, pero lo que permanece es la consistencia del cimiento que se ha colocado sobre la base de la perseverante lectura de calidad
Octavi Pereña
martes, 9 de abril de 2013, 08:54 h (CET)
Patricia Ramírez, sicóloga del deporte comienza así su escrito La importancia de leer: “En esta sociedad tan “sobre estimulada” con Ipads, Ipods, programas chorras de televisión y alguno que otro que vale la pena, videojuegos, videoconsolas de todas las marcas (¿hay alguna maquinita de marca blanca?), ordenadores, móviles que parecen una tienda de suvenirs en la que puedes encontrar de todo: wathsapp, facebook, twitter, mensajes de audio, de texto y multimedia, internet, incluso alguna llamada, etc., ¿de verdad pensáis que los niños ven atractivo leer? Pues por desgracia no. Pero ni los niños ni los que dejan de serlo”. Con estas palabras la comentarista pone de manifiesto la pugna existente entre el mundo digital y el de papel. Entre las nuevas tecnologías y la clásica de la imprenta. En poco tiempo los chismes digitales han inundado el mercado y los hogares se han llenado de objetos electrónicos, en cambio el papel pierde posiciones: los periódicos no se venden, en los hogares los libros brillan por su ausencia y las librerías de toda la vida cierran sus puertas.

La invasión digital la comparo al famoso caballo de Atila que por allí pasaba no volvía a crecer la hierba. Las nuevas tecnologías en si mismas no son nocivas, todo lo contrario, son muy beneficiosas. Es la receptividad descontrolada lo que perjudica a la mente. La amplia oferta digital junto con la insensatez con que se la acoge ha dado nacimiento a una nueva palabra multitasking que se podría traducir: diversidad de tareas. Alternar simultáneamente televisión, Facebook, Twitter… Dicha diversidad de tareas encadenadas fabrica conexiones neuronales no profundas. Los neurólogos dicen que una manera de prevenir el alzheimer pasa por fomentar las conexiones neuronales profundas, por la concentración mental. Los niños y adultos multitasking desconocen qué es concentrarse. Los encontramos yendo de flor en flor como las abejas pero sin chupar el néctar del que fabrican la dulce miel. El uso abusivo de las nuevas tecnologías los desorienta y los desestabiliza. Están permanentemente conectados. Se relacionan con multitud de amigos, yo diría desconocidos, porque el perfil que dan no siempre es real, de ahí que cuando se descubre el fraude a menudo es demasiado tarde.

Tienen multitud de amigos digitales pero se encuentran en una angustiosa soledad. Se sienten impulsados a clicar incansablemente hasta hacerse adictos a las nuevas tecnologías las cueles producen daños sicológicos parecidos a los que hacen las adicciones químicas. Debe iniciarse un proceso de desconexión digital, la cual, forzosamente no debe ser repentina. Puede muy bien ser un proceso paulatino, substituyendo el vacío con lecturas que devuelven la concentración perdida con el multitasking. La lectura es un hábito y toda costumbre es fruto de la repetición y, esta no tiene por que ser gravosa si se tiene un motivo por el que merezca la pena hacerla. Si los padres aprenden a saborear la lectura que entrena la concentración mental descubrirán que en los buenos libros encontrarán un placer gratificante que les hará olvidar la pasión enfermiza del multitasking digital. La buena lectura les ampliará el horizonte cultural cosa que les permitirá gozar de las joyas de la literatura. La lectura dejará de ser una imposición académica o laboral para convertirse en un crucero de placer.

Descubierto el valor que tiene un buen libro en la formación de conexiones neuronales profundas que fortalecen la concentración que permite sacar provecho de la lectura, no se guardarán para sí mismos el descubrimiento que les ha devuelto la salud mental perdida por la desconcentración digital. Procurarán inculcar en sus hijos el placer de la lectura que tan buenos resultados les aportará al capacitarlos para los estudios, poniendo a su alcance libros apropiados a su edad que los estimulen a leer, a la vez siendo ellos un modelo de lector. No se puede enseñar lo que no se tiene. El esfuerzo paterno recompensará con creces al comprobar como mejora el rendimiento escolar de sus hijos.

Me he referido a los buenos libros que sirven para fabricar conexiones neuronales profundas que fomentan la concentración mental. De entre ellos sobresale la Biblia que además de ayudar a la fabricación de conexiones neuronales profundas tiene la virtud de forjar una personalidad sana que ama el bien y aborrece la injusticia. Además de fomentar la concentración necesaria para el aprendizaje proporciona integridad suficiente para resistir la tentación de dejarse seducir por la corrupción tan en boga en nuestros días.
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